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Si una avanza, avanzamos todas

Por Simone

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@Simonemontiel (tw)

“Si una avanza, avanzamos todas”, es una frase que me tomó años entender, abrazar y asumir como postura política. La parte del entendimiento fue una de las más complejas, porque a las mujeres nos enseñan a competir entre nosotras, a vernos como enemigas en un mundo que de por sí ya nos tiene declarada la guerra. Es así de perverso el sistema que promueve la separación en lugar de la solidaridad. Cuando logramos ver-nos y reconocer-nos, encontramos la fuente de poder de la que podemos ser partícipes y cómplices, para tejer nuestras propias libertades, individuales y colectivas.

A manera de entrada

Yo vengo de una familia donde las mujeres han asumido como en el resto del mundo, el cuidado de sus hijos, y ese trabajo no reconocido como tal lo han hecho en condiciones no tan bonitas: entiéndase relaciones de pareja violentas, ausencias masculinas/paternas y  entornos hostiles con ellas, que van desde la desventaja económica hasta las violencias sexuales. Vengo de ellas, y me llevó mucho tiempo abrazar su trabajos, aquellos que ocupan la escala inferior en la pirámide laboral del capitalismo, el trabajo de cuidados, ese que ocurre en los hogares. Ya sea en los propios o ajenos, muchas de las mujeres de mi familia han lavado, planchado, sido niñeras y cuidado a gente; trabajo por el que han recibido remuneración bastante alejada de lo que implica cuidar. Las veo y sé que sus pasos posibilitaron mi existencia.

En mi existencia fui la primera mujer de mi familia en ir a la universidad, veo la vida de mi abuela, mi mamá, mis tías y a ellas que al principio me parecían tan lejanas hoy las veo conectadas a mi existencia, aunque nos la veo tan seguido. Reviso mi experiencia y no la tuve tan fácil como mis hermanos. A ellos hasta les han financiado segunda opciones de carreras porque las primeras no funcionaron para ellos. A mí me la pusieron difícil y es por eso que decidí irme de la casa recién entraba a la universidad, y gracias a la solidaridad de muchas personas logré cumplir con algo que quería desde inicios de la adolescencia, tener mi propio espacio y vivir tranquila.

Parece que sigue siendo difícil avanzar para nosotras en un mundo pensado en clave masculina (desde los privilegios, además de género, de raza, clase, opción sexual). Sigue siendo difícil y tenemos que esforzarnos hasta 10 veces más que nuestros pares masculinos para obtener resultados cercanos, por una misma actividad o trabajo. Pienso en mi experiencia laboral, y hoy soy más consciente de lo injusto que es el sistema y de los sesgos de género en relación a un  mismo trabajo diferente paga. Pero incluso ahí sé que existen compañeras a las que les pagan menos por hacer un trabajo que según el sistema capitalista es menos importante que el que yo hago. Y ahí entra la complejidad de ver-nos y reconocer-nos, porque no vivimos las mismas vidas ni concentramos los mismos privilegios, pero podemos nombrarnos y sobre todo ser cómplices en las luchas cotidianas que nos tocan.

Yo fui la primera en ir a la universidad, luego me siguió mi prima, a la que admiro mucho. Ella ahora trabaja. Fui la primera en irme de la casa, las hijas no se van de las casas y menos en las condiciones que yo tuve, sin dinero, sin conocer a nadie, no me iba a vivir con el novio, no estaba embarazada, solo quería respirar mejor. Me hice mi espacio en una ciudad desconocida, conocí a gente bella y es la fecha y me sorprende el haber sobrevivido a los múltiples riesgos de los que no tenía mucha conciencia en ese entonces. Gracias a la energía de la manada de ancestras logré tejerme a mí misma varias veces (y aún sigo y seguiré haciéndolo).

Pagué mis estudios de pregrado, postgrado y ahora soy docente. A la que fui cuando tenía 14 años, que lloraba en su cuarto esperando despertar en un mundo nuevo donde nadie la conociera para reinventarse, ni se le ocurría que iba a estar donde estoy hoy. Lo que si tenía claro es que le urgía moverse, respirar mejor y conocer el mundo. Y así fue, y así sigue siendo. En el camino de esos viajes de libertad uno de los principales aprendizajes que puedo compartir y nombrar es el encuentro con otras.

Encontrarse con otras

En los caminos escogidos me he encontrado con mujeres que alimentan mi vida y yo espero alimentar la de ellas. Solo así nos ayudamos a oxigenar esta vida tan plagada de miedo, rabia y dolor; porque el mundo nos quiere secuestradas por esas emociones. Pero nosotras abrazamos esas emociones y las coloreamos, las volvemos mandalas, tatuajes, risas, afectividades libres, intimidad múltiple, las tornamos poesía, esténcil, comida deliciosa, cuidados entre nosotras y autocuido para una misma. Las convertimos en teoría, en práctica, en orgasmos colectivos y en place autogestionado. Nos apapachamos y nos alejamos para volvernos a encontrar cuando brillamos y cuando nuestras luces se toman un descanso, porque así somos Mutantes, y desde ese ser mutantes nos vamos aprendiendo a amar, convencidas de que lo menos estratégico que podemos hacer en este mundo es vernos como enemigas, y entonces nos abrazamos como hermanas, aunque no nos sepamos ni los nombres.

Yo quiero más mujeres en mi vida, cada historia compartida me hace sentir la necesidad de encontrarnos para cambiarnos la vida. No es el amor romántico el que me permite voltear mi mundo hacia la libertad, sino el encuentro con mujeres que andan resistiendo y revolucionando desde sus cotidianidades. Ahí he encontrado energía que me activa. Ahí me veo reflejada y abrazo ese reflejo que me reta y me acompaña.

En la peli de Hidden figures en algún momento Dorothy Vaughan dice: “Si avanza una, avanzamos todas” y esa frase es importante entenderla, abrazarla y asumirla como postura política en un mundo en el que ser mujer sigue siendo un riesgo. En esta peli lloré como en tres momentos, pensé en mi historia, en las mujeres de mi familia, en las luchas de las mujeres en el mundo, en el asunto de los privilegios, fuck, en muchas cosas.

Ver avanzar al grupo de mujeres negras hacia el laboratorio de computación y ver que iban unidas, que pusieron como condición que iban todas o no iba ninguna, fue increíble. Sentir la fuerza de la risa cuando en la escena de las tres siguiendo a un carro de policía que las intentó humillar, una de ellas dice “Somos tres mujeres negras siguiendo a un policía blanco en su patrulla, díganme si esto no es un milagro”. Ver a Katherine Johnson decirle al grupo de 30 hombres blancos que se ausentaba por 20 minutos porque debía ir a un baño que estaba a 800 metros porque en ese edificio donde trabajaban no había baño para gente de color fue brutal. O cuando Dorothy Vaughan de manera autodidacta se prepara para que ser la única que entendía la programación de la computadora y entonces la nombraran por fin supervisora, o que decir de Mary Jackson que logra ser la primera mujer negra en hacer estudios en la universidad de un Estado segregacionista. Las amé.

Yo disfruté la película, pero sobre todo lo que provocó en mí. Estas científicas fueron mujeres que marcaron la historia no solamente de los hitos de la NASA sino para otras mujeres, eso pasa cuando luchamos, avanzamos nosotras y tejemos puentes para otras, es una responsabilidad y un bello nivel de conciencia percatarse de esto. Las abrazo, y lxs abrazo, porque si nos liberamos, esos ejercicios de libertad son positivos para el mundo.

La Academia: Una estructura que no quiere sentir

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Por Simone Montiel

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Así sin querer terminé participando en el Congreso de Sociología, el ACAS 2016 desarrollado en la UCA-Managua, y más allá de las ponencias que presencié lo que más agradezco al universo por haberme llevado a estar toda la semana pasada en el Congreso, fue encontrarme y tejer con hermanas maravillosas que ahora forman parte de mi universo.

Me fui a la cátedra inaugural, en la que ganas no me faltaron de orinarme en las barrabasadas que se dijeron en varios momentos, pero sobre todo me chocó ver la incapacidad de reacción o indignación de la comunidad académica. En esa cátedra tuvimos un desfile de hombres abriendo, a excepción de una decana que dio la Bienvenida al Congreso y nos contó en número quiénes estábamos ahí y de dónde veníamos. 17 países reunidos.

Estuvo un Samuel Santos, que ya partiendo de ese hecho fue una bofetada a la dignidad. Segundo, empezó diciendo que iba a contar una anécdota, claro ellos pueden hacer eso cuando les plazca y tomarse el micrófono, una si pasa de anecdótica es porque es demasiado emocional y subjetiva. Y lo menciono porque algo que confirmé es que la Academia como tradición sigue siendo una institución que por más metodologías novedosas, sigue buscando la objetividad, la representación de verdades y los discursos coherentes.

Samuel Santo dijo que Nicaragua seguía siendo el país más seguro de la región y que cada día se trabaja por eso, además que en este país junto con el pueblo se trabaja para vivir en democracia; y así nos dio dos golpes bajos que incluso chavalos de otros países se reían al escucharlo. Veía las caras y el lenguaje corporal de las autoridades con las que me relaciono como docente en esta universidad, con esxs colegas, y decía “Que cagada maje”, y si es una real cagada que no logremos indignarnos cuando nos mienten en la cara. Con un maje que estaba conociendo de Costa Rica comentaba lo obsceno de las mentiras de este tipo.

Luego vino el invitado, Boaventura, quién personalmente no es mi personaje favorito, mil veces dialogo mejor con las reflexiones de Silvia Rivera Cusicanqui, un tipo que a mi parecer es alguien a quien le pagan mucho por hablar, viaja demasiado y cuenta lo que quiere contar. Pero claro es un académico reconocido y pues tiene poder legitimado. Citó a una cantidad de autores, y las ideas feministas sobre la crítica al sistema capitalista patriarcal y genocida, fueron planteamientos sin autoras. Cuando mencionó la violencia hacia las mujeres, o la criminalización de la protesta social  le aplaudieron; digo, las feministas y las mujeres del mundo llevan diciendo toda la vida lo mismo, pero claro tiene que venir un académico a validar la idea y es aplaudido. Igual con lo de la criminalización de la protesta en nuestros países, todos los días lxs compañerxs que luchan contra el canal denuncian este hecho, pero claro la academia a ellxs no lxs escucha. No les aplaude.

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El segundo día, en un panel sobre movimiento feminista, María Teresa Blandón planteaba que la academia es una institución patriarcal, y no pudo ser más atinada esa postura en el marco de un congreso en el que fuimos testigas de tanta lógica patriarcal. Y antes de pasar a dar ejemplos de cómo se evidenció esta lógica, quiero contar que en ese panel del segundo día una compañera de México nos contaba con los ojos llenos de lágrimas que Tania Verónica quien expondría el día siguiente no lo iba a poder hacer porque la habían asesinado la semana pasada al congreso. ¿Saben qué pasó a continuación de este acto? La actividad continuó. Incluso un tipo tomó el micrófono para preguntar cuando las feministas van a permitir que los hombres hablen de feminismo. ¡Bien Academia! Ahí están esas dinámicas absurdas. Hablamos de producir conocimiento cercano a la realidad, ¿Qué más cercano a la puta realidad que una compa que nos cuenta que una colega cuyo nombre se mantuvo en el programa del Congreso fue alcanzada por la violencia, que se convirtió en un femicidio más? Yo me retiré a otra actividad, la busqué a la compa mexicana y le dije: “Te quiero dar un abrazo” y nos quedamos viendo como esos momentos en que sabes que solo nos tenemos la una a la otra. Salí del auditorio con lágrimas en los ojos. ¿De qué hablamos cuando hablamos de situar el conocimiento? ¿Cómo tejemos diálogo cuando ese conocimiento lo reconocemos situado en el cuerpo, en esta carne atravesada por diversos discursos de violencia y opresión, y al mismo tiempo de rebeldía, resistencia y revolución?

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Rescato un espacio de pedagogía lúdica y teatro del oprimido facilitado por un grupo de colegas, hombres y mujeres, que nos ayudaron a acercarnos como colectividad desde las emociones, desde eso que sienten estas cuerpas. Volver a vernos a los ojos, escucharnos, abrazar, sacar lo que cargamos. Una compa, Mónica, en una rueda de evocar energías, empezó a contar: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 21, 22, 23, 24, 25, 26, 27, 28, 29, 30, 31, 32, 33, 34, 35, 36, 37, 38, 39, 40, 41, 42, 43… y se nos pararon los pelos, lloramos y la abrazamos, nos lamimos la heridas, aullamos y seguimos luego un proceso de ponerle nombre a lo que necesitamos. Necesitamos colectividades, comunidades, vivir y reapropiarnos del placer y la alegría, no queremos más producción de conocimiento desde la racionalidad/objetividad/oralidad perfecta, queremos incomodarnos, ensuciarnos de lo que sentimos y de ahí imaginarnos otros mundos im-posibles dentro de estos mundos violentos.

Escuchar la ponencia de otras y otros que buscan como descolocar la academia, los conceptos y el conocimiento, es algo que también abrazo.

Las machadas

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  1. La cátedra inaugural del Congreso
  2. Que en la mesa dónde una compa presentó su investigación sobre violencia en relaciones entre lesbianas, un tipo de le dijera “el problema en tu investigación es el concepto mujer”, porque claro ellos pueden opinar de todo, todo el tiempo.
  3. Que en otra mesa a una compañera que había utilizado la tercera parte del tiempo que los hombres de la mesa para contestar preguntas, el tipo en la mesa dijera: “Y bueno, nos hemos extendido un poco en el tiempo porque Mariana…” porque claro si hablamos más de un minuto ya les estorba.
  4. Me tocó moderar una mesa, de lxs tres expositores llegó solo uno, y el eje era sobre violencia, concretamente en la región, vinculadas al crimen organizado. Un tipo que llegó acompañado de otros amigos, que lo llegaban a escuchar, tres mujeres en la sala. Y mientras estoy viendo que empecemos y que si llegan algunx de lxs expositores pues ahí vamos viendo, uno de los participantes en el aula, que no era expositor me dice: “Pero si me lo permite yo tengo una investigación y perfectamente la puedo presentar” y yo: WTF!!! Es decir yo no voy por los congresos en los cuales no he inscrito ponencias diciéndole a quien modera: Vea que si me deja yo expongo por los tres expositores y no pasa nada. Machada machada y además desubicada, obvio que no se lo permití.
  5. En el acto de cierre el hombre del panel, un hombre mayor empezó diciendo: “Yo pues no vengo a presentar ninguna investigación, de hecho no entiendo muy bien porque estoy acá” luego habló de un teórico y reconoció que igual y no lo había terminado de leer. Y yo: y una que se mata tanto dentro de la academia para demostrar que sabe de lo que está hablando y hay tipo que por los malditos privilegios se lo toman con tanta frescura. Ufff

Participamos en la mesa dónde le tocaba exponer a Tania Verónica. Mónica leyó el texto que Tania escribió para el congreso contándonos que estaba muy emocionada por participar. Luego unas compas propusieron un minuto de silencio y encendieron unas velas, tuvimos en todo ese tiempo una foto de Tania proyectada. Yo me revolvía toda, porque ya demasiado silencio hemos hecho, y porque el duelo hay que sacarlo del cuerpo y convertirlo en indignación colectiva que espraye el mundo.

Entonces luego compartí Nuestra Marea, una rima que me ayuda a nombrar nuestro poder: “Aquí viene una marea de guerreras que incomoda, vienen bien dispuestas a cambiar toda la historia, pisando fuerte en esta tierra de memoria, abrazándose los cuerpos, esto es lucha esto no es moda”…y reafirmé el poder de la palabra encarnada. Luego Ale señalaba que no podemos seguir como si nada. Y muchas nos abrazamos, esa fue la mesa que me hizo sentir que hacíamos algo más allá de la rutina académica que pretende seguir sin ensuciarse. Ahí estaban colegas espero que hayan logrado ver la necesidad de partir desde el cuerpo.

Nuestro ritual

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En el acto de cierre acordamos una acción de invocar a las que ya no están físicamente. Nos ubicamos en el auditorio, le avisamos a una colegas de la universidad quienes luego de si-No nos dijeron hagan el acto cuando ustedes lo sientan. Lo hicimos al inicio porque queríamos que la energía de las compas estuviera en la sala. Éramos 6, nos levantamos una a una, yo empecé diciendo: “Nos están matando, si lo sentís, ponete de pie” y la gente automáticamente se puso de pie, las otras compas siguieron con otras consignas, y cerrábamos esa parte con “Si nos tocan a una, Respondemos todas (en un grito colectivo). Luego invitamos a invocar las vocales de los nombres de las compañeras asesinadas por la violencia machista y femicida: Tania, Alessa, Berta…y empezamos juntas la vocalización. Nos cuentan que sintieron el poder del acto, que se les pararon los pelos, que sintieron un nudo en la garganta. También nos cuentan que varios hombres se salieron del auditorio cuando empezamos a corear: “Alerta alerta alerta que camina, la lucha feminista por América Latina”. Y bueno, cerramos, nos vimos a los ojos, y nos fuimos a apapachar al fondo del auditorio. Ya luego el acto de cierre siguió tal cual, ninguno de los panelistas mencionó nada sobre lo que hicimos…nadie cambió su programa para hablar de esto, y confirmamos que a quienes nos atraviesa la vida somos las que vamos a estar en primera fila luchando por nuestra sobrevivencia, en las calles, en el día a día, en la academia. La academia parece no querer sentir ni ensuciarse con la realidad, pero habemos personas que nos encontramos en este espacio y utilizamos como excusa su juego racional para tejer nuestras redes, y eso para nuestras luchas es potente.

Seguimos en la lucha compañeras, esta es una lucha por la vida y sobrevivencia, nos compete a todxs.

Pronunciamiento de indignación ante la persecución política a colectividades y voces en resistencia

Llamado a la acción

El  sábado 25 de Junio detuvieron a doña Francisca Ramírez, líder en la lucha contra el canal Interoceánico, a un grupo de personas de la comunidad La Fonseca y a un grupo de la Caravana Mesoamericana por el Buen Vivir. Lo que fue un accidente en el marco de un taller para construir hornos para hacer pan, la policía y el Estado de este país lo están usando como la excusa perfecta para detener ilegalmente a grupos de personas que se reunían en dicha comunidad.

Doña Francisa y las personas de la comunidad de La Fonseca que fueron detenidas fueron liberadas el mismo día de ayer, pero 6 personas de la Caravana Mesoamericana siguen detenidos ilegalmente. Por acá les compartimos un pronunciamiento y llamado a la acción de una colectividad indignada ante la violencia y persecución política del Estado de Nicaragua.

Este es el link del Pronunciamiento, lo pueden descargar, está abierto a suscripción (lo pueden firmar) y compartirlo en sus redes.

Además pueden sumarse a la acción de indignación que se estará realizando el día de mañana lunes 27 de Junio a las 4:00 pm en el paso peatonal de la UCA en la ciudad de Managua. Llevemos nuestros mensajes de indignación e invitan a utilizar los colores blanco y violeta.

#LaResistenciaNoesUnCrimen

#PatriarcadoyCapitalAlianzaCriminal

Flyer de la acción:

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