SI DIOS EXISTIERA ESTO NO PASARÍA

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Foto Jorge Mejía Peralta

 

Por Cinthya Zeledón

publicado originalmente en CIUDADANA INCONFORMISTA

Cuando llegué a un lugar seguro, lloré lo que me había guardado desde una hora antes cuando estaba en Bello Horizonte. Me dolía la cabeza, no sé si por la exposición al sol, o la arrechura que me andaba (y me ando). Me senté a la mesa con colegas y empezamos a recordar lo que pasó en la marcha, a compartir nuestras indignaciones, rabias, pesares y esperanzas.

Tuvimos que cambiar de ruta para la marcha, nadie podía pasar por los semáforos de El Nuevo Diario. Los antimotines y camiones de la alcaldía cerraron el paso que nos llevaría a la Asamblea Nacional desde LA PRENSA, nuestro punto de encuentro. Nos fuimos a marchar por uno de los barrios aledaños hasta llegar a la Rotonda de Bello Horizonte, ya muy tarde, como a las 3 pm y después de un acto bastante decepcionante y medio absurdo a mí parecer.

La concentración fue justo en la Rotonda, pero de pronto como que nos desmovilizamos, vi a todo mundo disperso. Literalmente.

Nosotras ya estábamos buscando cómo regresar a la oficina, pero un retén de antimotines que no tardó en rodear la Rotonda nos dijo: “regrésense por donde vinieron, aquí no pasan”. Insistimos, les pedimos que nos dejaran pasar, pero claro que no les importó, no querían que ninguna de las personas que quedamos de la ya terminada marcha nos moviéramos de ahí.

Yo les vi las caras a las mujeres y hombres que sirven de Guardia Nacional travestida de antimotines. Noté una leve tristeza en sus ojos, la cuestión es que ya había visto a sus colegas, con esas mismas expresiones golpear sin escrúpulos a la sociedad civil.

No los íbamos a hacer entrar en razón, pero tal vez lográbamos que les diera un poquito de pena. Todo fue que llegaran los chavalos de Rejudin para que se empezara a poner violenta la situación, porque peligrosa ya estaba. A éstas alturas me sigo preguntando ¿quiénes son en realidad estos tipos de Rejudin? ¿son infiltrados del Frente para desorientar/desarticular las iniciativas ciudadanas? ¿son solo un grupo de pobres gentes verdaderamente confundidas y con problemas con la vida?

Los antimotines abrieron el bloqueo, para dejar pasar hacia la rotonda alrededor de 12 motorizados. Vi a chavalas corriéndose de éstos 12 hombres con botas militares, pasamontañas, y armas de fuego que luego detonaron. Escuché a mucha gente gritar, tenían tiradoras y pistolas para horrorizarnos. Al ver esa muestra de terror que el Gobierno muy amablemente y sin asco nos presentó, saqué mi cámara y quise filmar. De pronto mi vista se desenfocó. 4 de éstos 12 tipos se detuvieron frente a mis compañeras y a mí. Quien parecía la cabecilla del “operativo”, me señaló y dijo como tres veces: “dejá de grabar, apagá esa cámara”.

Yo no recuerdo exactamente esos momentos. Me asusté, creí que me quitaría la cámara, la mochila, quién sabe. Solo vi a alguien de camisa blanca que se puso frente a mí. Ninguna se movió, nos paramos y resistimos la intimidación/amenaza. No nos hicieron nada.

Cuando estos hombres se alejaron, tiraron alrededor de 4 disparos al aire. Las pocas personas que quedamos nos encontramos, y ahí nos dimos cuenta que no solo los trabajadores del casino cuyo nombre no recuerdo y del Tip Top habían cerrado las puertas bajo una consciente ausencia de auxilio. En la gasolinera fue igual. También eso hicieron los trabajadores de Payless, aun y viendo a una mujer nerviosísima tirada en el piso siendo golpeada.

Solo fue la gente del Pollo Estrella la que ayudó a las/os compas que pidieron auxiliarse en su local. Claro, los cerdos de la nueva Guardia Nacional no se quedarían sin hacer nada: golpearon a un par de chavalos, golpearon a una mujer embarazada –Linda noción de paz y prosperidad la de estos maes-, le robaron el celular y la mochila a una chavala.

Al fin que hicieron bien su trabajo: sembrar terror para que ya más nadie use los espacios públicos para hacer protestas cívicas. Nicaragua está como sitiada, ¿no?

Ya estoy cansada, los ojos me pesan. Me pesa saber que estoy viviendo la misma represión que se vivió hace más de 30 años, solo que ahora quien dirige tremenda dictadura tiene un apellido distinto. Me pesa saber que hay tanto joven con velo en los ojos y otros tantos sentidos. Que hay un tiempo cíclico en éste país, y que parece una tarea imposible mirar hacia adelante.

Lo que más me arrecha fue ver a las y los campesinos que luchan por defender sus tierras y la soberanía país, mientras otros le rinden culto a un violador, corrupto, déspotas, etc. y a su cómplice señora esposa.

Bien orgullosa estoy yo de la gente de éste país.

Por Cinthya Zeledón

publicado originalmente en CIUDADANA INCONFORMISTA