Caminar con spray de pimienta en la mano

En Nicaragua, después de haber salido de tu casa a unas cuantas cuadras ya podes tener tu primer acoso del día. Desde miradas de hambre, acercamiento a tu persona para trata de intimidarte o el típico “sht sht” el “adioooooos amor” y las “preguntas de preocupación” que te hacen “¿Por qué tan solita?” “¿A dónde vas, te acompaño?”.

Hay varios escenarios que se pueden presentar si te defendés y hay testigos:

  1. Los testigos caminan más rápido y no dicen nada.
  2. Los testigos te defienden contra el acosador.
  3. Los testigos te atacan, diciéndote que sos una loca y que “pobre el chavalo ve, si solo te estaba saludando. Alegre deberías de estar que te salude.”

Pero para ser sincera, la mayoría de la gente que es testigo se hace la loca, lo ignora, no dice nada y hasta lo puede llegar a ver como “normal”.

Como es cosa de todos los días, yo he optado por caminar con un spray en la mano. Ya me cansé tener que estar soportando tanto acoso y obscenidades sobre mi cuerpo, sobre mi ropa, sobre mi piel, sobre mi tamaño, sobre mi existencia. También ya me cansé de gastar palabras y energías en contestarles de regreso, que lo más fácil es llevar un spray pimienta muy visible y no dudar en usarlo.

Esto no es un llamado a fomentar la violencia, sino en hacer visible que siempre la responsabilidad de ser acosadas, tocadas, violadas y hasta asesinadas, es nuestra. Siempre tenemos que buscar una forma de defendernos nosotras mismas, porque las leyes existen, pero no nos protegen. A los acosadores y a los violadores les vale madre, ni las conocen y si las conocieran, saben que no les va a pasar nada, pero a nosotras nos puede pasar de todo.

La policía es un chiste, ya he tenido experiencia con ellos. Hasta ellos son los que acosan a las mujeres y niñas en la calle, sus compañeras mujeres no les dicen nada y prefieren quedarse calladas.

Hasta ahora, he usado el spray una vez. Espero que la picazón y quemadura en la piel les haya quedado unas horas y que la próxima vez piensen dos veces antes de volver a abrir la boca y decirle algo a una mujer. Me han dicho por ahí, que si tenes mucho contacto con el spray, lo podés llegar a sentir hasta cuando meas. Pues, espero que lo hayan sentido también y que la meada les haya recordado que con la boca cerrada hubieran quedado mejor, menos estúpidos y más civilizados (esto lo dudo).

Cargar un spray pimienta, realmente me hace sentir un poco más segura cuando voy por la calle. A veces regreso del gimnasio cuando el sol ya bajó y en la calle por la que tengo que pasar siempre hay un grupo de hombres que les gusta ponerse en una esquina a beber cervezas. Ya no dicen nada, pero mi instinto y mis malas experiencias caminando sola por la calle, me hacen estar siempre alerta a cualquier tipo de ataque.

En Nicaragua no se necesita licencia para tenerlo y existen tiendas en donde los podes comprar como un paquete de chicles. Las hay en diferentes tamaños, el mío hasta venía en una funda rosada, diseñado y predispuesto a ser usados contra atacantes de este tipo (que triste). Caben en cualquier bolsa y se pueden usar hasta de llavero.

Yo recomiendo que lo lleven a la vista. Antes hay que practicar quitar el seguro con una mano, con dos, como sea. Y siempre llevarlo de una forma, que cuando tengas que usarlo (ojalá que no) no te lo eches en los ojos, los nervios pueden fallarte.

Hasta que las leyes no nos protejan, los acosadores no se civilicen y la sociedad no deje de defenderlos, tendremos que seguir buscando formas de defendernos solas. Desde tomar un curso de autodefensa, hasta llevar un pequeño spray de pimienta, que puede ser de gran ayuda. Mantené la calma y si tenes que usarlo, hacelo sin duda, pero jamás te dejes, porque nuestro cuerpo nos pertenece solo a nosotras y nadie tiene el derecho de tocarlo y violentarlo de ninguna forma.

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