Cuando las mujeres reclaman

“No me gusta cuando callas porque estás como ausente, me gusta cuando gritas con alegría o con furia, cuando dices lo que piensas, me gusta cuando hablas fuerte y claro porque entonces sé que estás presente”.

Soy una chica mala

“Me gustas cuando callas porque estás como ausente”, no solo fue el deseo de Neruda para con las mujeres. Lo sigue siendo para el Estado, las iglesias y muchos hombres con imaginarios machistas. Los medios de comunicación tradicionales y alternativos,  también evidencian que comparten este ideal.

El sexismo, machismo, misoginia, racismo y clasismo que impera en los medios de comunicación tradicionales, ha mutado también a las redes sociales virtuales, donde de igual manera, se reproducen diversas formas de violencias simbólicas sobre los cuerpos de las mujeres. Crónica TN8, Acción 10, Impacto 11, La Nueva Radio Ya, Don Cususa (página de memes) son solo una muestra.

En los medios de comunicación, cuando una mujer reclama, demanda, denuncia, exige, protesta, tiende a ser ridiculizada al extremo, expuesta al morbo, la burla, la invasión a la privacidad, al linchamiento cibernético, se convierten en meme.

Serigrafía original de la Brigada de Propaganda Feminista

Algunos ejemplos, entre muchos

Al amarillismo y sensacionalismo no le importa si se trata de situaciones graves como abuso sexual, tal como sucedió con la adolescente de Masaya que denunció ante las cámaras el estar embarazada de un hombre de 40 años y que además, ya había parido un hijo. En Acción 10, este delito se presentó como un chiste. Mientras al abusador se le proyectó como un “Don Juan”, la adolescente fue doblemente violentada al ser expuesta a la burla masiva en las redes virtuales, fue convertida en un meme.

Referente a linchamiento cibernético, podemos recordar cuando la feminista e investigadora Sofía Montenegro se quejó de un bar que molestaba su sueño y el de vecinos de la zona por el alto volumen del sonido. El llamado de atención lo hizo efectivo desde su perfil personal en Facebook. Bacanalnica.com hizo “noticia” la situación y se virilizó. No faltaron fanáticos de este lugar que la ofendieron y la mandaban a vivir a otra zona de Managua.

Exhibidas para la burla y el morbo, bien conocemos los casos de doña Luz Canales, la señora que denunció a la Alcaldía de Managua por no garantizarle un ambiente limpio y saludable; Doña Jasmina Acuña, quien denunció a Enacal por el completo desinterés en atender las demandas en su comunidad. Son solo algunos casos, de muchos.

El meme de la semana es el de Solange Saballos, una compañera que incursiona en el periodismo cultural desde su proyecto “Palmereando”. Ella no calló ante el hostigamiento y la persecución del periodista y camarógrafo de Acción 10, eso no gustó, eso molestó. 

Cualquiera puede ser el próximo meme

En Nicaragua los medios de comunicación funcionan como un circo. Las audiencias somos bufones. Cualquier persona corre el riesgo de ser la próxima víctima al estilo “memes van, memes vienen, pasan por la red y nunca se detienen”.

Los resultados son aún más dañinos cuando este abuso a la integridad de las personas se junta con sexismo, misoginia, racismo y clasismo. Existen Estados que cuentan con marcos jurídicos que sancionan estas formas de violencia desde el ciberespacio, no obstante, en Nicaragua ocurre con total impunidad, como suele suceder con la violencia contra las mujeres, los femicidios, la corrupción.

Hago eco en lo que María Teresa Blandón, activista del Movimiento Feminista de Nicaragua, dijo en las afueras de la Nueva Radio Ya, durante una jornada de plantones en medios de comunicación el pasado 6 de marzo, denunciando la violencia simbólica:

“Exigimos, demandamos, como consumidoras de información y como ciudadanas de derechos, una actitud ética de los hombres y las mujeres que trabajan en todos los medios de comunicación para contribuir a educar a esta sociedad en valores de respeto, igualdad e inclusión de todos los grupos sociales”.

Como ciudadanas/os podemos aportar dejando de compartir estas publicaciones, denunciándolas con las medidas de seguridad que ofrece Facebook o Twitter, exigiendo a los medios de comunicación que dejen de reforzar imaginarios sexistas, misóginos, racistas y clasistas, demandando la responsabilidad de informar y educar a la población con ética y compromiso social.

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