Noche de cuentos, noche de memorias

Por Simone

@SimoneMontiel

@LaSimone Plus

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Desde que vi en el muro de Rocha Cortéz que iba a estar contando cuentos el viernes junto a Priscila Rosales supe que tenía que ir, tenía que estar ahí, mi piel decía que esa noche iba a ser mágica y me iba a alimentar de formas que ni siquiera imaginaba. La contada era parte de las actividades que realizan NICASSITEJ, que bajo el nombre de Kamanalí nos presentaron esta noche llena del hechizo de la palabra.

Pensarán ustedes que exagero, pero en mi vida tengo identificadas las cosas que me producen placer, y no solo momentáneo, sino de ese placer que se queda y se asienta en la corporalidad para hacer su casita y nutrirte, sobre todo en esos momentos en los que parece que las reservas se te están acabando. Ese placer me lo produce la palabra.

Una de esos alimentos es la palabra: puede ser hecha música, rimas y oralidad, a como en este caso. Lo que pasa es que yo sabía que ir a esta contada de cuentos en Casa Luna el viernes pasado, no era solo escuchar, se trata de todo el arte de la oralidad; de esa palabra hablada. Estoy hablando de una oralidad que te atraviesa enterita y te activa procesos subjetivos y de memoria que antes no se habían despertado, o que simplemente necesitaban un empujoncito.

Quien se asume como cuentacuentos/cuenterx ocupa un espacio en el universo muy similar al MC de la escena hip hop. Se toma el micrófono o la escena, tiene algo que decir, que bien puede partir de su propia experiencia pero irremediablemente vinculada a esa experiencia colectiva. Es un diálogo que encuentra cauce en la voz de este personaje que asume esa responsabilidad, porque contar historias y sobre todo historias de otrxs, es una responsabilidad y un aporte invaluable, que además de necesario implica en la mayoría de los casos, vulnerarse.

Cuando se asume ser cuenta cuentos se asume ese ejercicio constante de vulnerarse, claro que hay historias que te rasgan más que otras, habrá unas que responderán más al juego y otras a esas memorias que nos nace sacar a pasear porque ya les llegó su momento en esta vida de volar por los aires. Este fue el espíritu de esa noche que aun ando dentro.

Dos almas cuenteras

David habló esa noche desde sus ejercicios de memoria, con su propia vida, su abuela, la ciudad (Managua) y personajes significativos en su proceso de discursividad loca/homosexual; politizando cada paso de la Sebastiana en su relato, por ejemplo.

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En el camino de contar historias David se ha encontrado con esa memoria familiar “y en esa historia familiar, con dos mujeres memoria, una de ellas mi bisabuela que tuve el placer de conocerla y vivirla y sentirla; y por supuesto mi abuela. Y ellas dos me llevaron a Managua, de todos los tiempos, mi bisabuela vino a Managua en 1934, despuesito del terremoto del 31, solo 3 años después”. Vean que mágico partir de esta memoria al momento de narrar, invocar la fuerza de las abuelas y bisabuelas, de esas ancestras para enunciar las historias que encuentran vehículo en nuestra corporalidad y garganta. Y digo nuestra, porque una entra en esa atmósfera sagrada de la cuentería y ahí se siente una con quien narra, y lo que es aún más potente, cerquita con lxs protagonistas de esas historias.

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Priscila, nos compartió historias vinculadas a su infancia, de juego, de venganzas. Una de las historias que más me gustó por su estilo y desde donde la cuenta fue la historia de Enoc; un personaje que convive con una voz que le mandata que cumpla sus deseos, incluso llegar a matar. Priscila nos contó la historia del pescador Urashima, quien gira en torno a una rutina en su vida, mezclada con paciencia y ojos tristes, quien lleva de regreso a una tortuga al océano. Una historia que relata el viaje hacia las profundidades y un regreso a un lugar de origen que se ha tornado desconocido. También compartió esa historia en la que cuenta que cuando era pequeña odiaba al Increíble Hulk.

Rocha nos cuenta sobre el cuento de la Sebastiana “mi ficción y el escenario me llevaron a escribirle esta historia, llevo 5 años contándolo y es la primera historia que conté sobre la homosexualidad en Managua”. “La Sebastiana se levantaba muy temprano todos los días, y le daba gracias a Dios por los hermosos ojos azules que le había regalado”. La historia de la Sebastiana se siente fuerte, se toma el espacio y te absorbe en su narrativa. El poder, la potencia y la personalidad de la Sebastiana se te queda impregnada en el la piel, gracias a la voz y a la magia que Rocha le pone a su contada. No es un cuento ingenuo, es una historia con intenciones y brújulas claras, que expone/vulnera a quién la cuenta y atraviesa a quienes estamos escuchando. Al final de la historia de la Sebastiana no solo David estaba con lágrimas casi saliendo de sus ojos, sino que varixs en la sala teníamos los ojitos mojados.

Cuando David deja caer el bolso de la Sebastiana al suelo, y grita ¡Patria libre…! Se llega a sentir el peso del cuerpo de la Sebastiana impactar la calle que presenció esa protesta de la que cuenta la historia. Ya luego Rocha nos comparte que la parte más difícil de esta historia es la que sigue y nos dice “Y lo más triste es que la Sebastiana murió en Mayo del 2016, aun no se sabe si por muerte natural o mano criminal; pero lo cierto es que la Sebastiana murió de alcoholismo y de soledad, y en ese estado yo me encontré a la Sebastiana. Y este cuento para mí es un homenaje para ella y para todas las locas que también lucharon por una Nicaragua libre”.

Priscila cerró con una historia oscura “Nunca han sentido como si les están hablando al oído, de extraños ruidos o cosas, y se dan cuenta que nadie está al lado de ustedes”. Se trata de la historia de un personaje que convive con una presencia que le pide que haga cosas, y que al mismo tiempo le recompensa por la lealtad. Una historia turbia, una historia sobre la oscuridad.

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Del público se tuvo la participación de Nathalia, quien nos compartió una historia divertidísima de un niño que soñaba que se ahogaba y se tragaba una cucaracha. Una chavala con ganas de tomarse el espacio.

Fue una bella noche, mientras edito esta entrada, escucho los audios y reviso los videos; mi cuerpo recuerda y revive lo que experimentó con las historias, esa es la magia de contar y sobre todo de escuchar, esa es la magia de crear y compartir. Gracias.

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Foto de cierre de la noche de cuentos