Hembras y manada.

amigas

La voz fuerte y las manos sueltas,
como quien se levanta después de un placentero descanso en un renacer diario,
extendiendo los brazos, haciendo honor a la valentía de estar viva
y reconociendo las fuerzas que la acompañan,
que vienen del mar, de sus olas y sus profundidades jamás conocidas
y jamás habitadas por nadie,
solo por esos seres espirituales que con amor acompañan a la mujer en su nado ensimismado
donde se reconoce como propia
y en su vuelo heroico,
donde junto a su manada se reconoce como la dueña del mundo,
de SU MUNDO.

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