Amor … ¿Me la queres mamar?

Casi las 9 de la mañana y antes de venirme al trabajo paso por el Bisne para hacer algunas compritas, no todos los tramos están abiertos todavía, en uno de los callejones la mayoría están abiertos, me parece un lugar seguro y decido pasar por ahí, más adelante me encuentro con dos tramos cerrados frente a frente y un tipo orinando,  no hay vueltas, no hay salidas, me veo obligada a continuar mi camino, en lo que voy pasando me dice: – AMOR ¿ME LA QUERÉS MAMAR? … Con más enojo que con miedo le digo: – ¡REPETÍ LO QUE DIJISTE ABUSADOR! Él al ver a una mujer sin miedo, se corre con una mochila pesada a tuto y yo detrás de él gritando, se me suman las mujeres comerciantes de la zona quienes sin entender la situación, pero sospechando que algo no está bien gritan junto conmigo y corren con escoba en mano.

 El tipo se nos escapa, pero el bullicio aún no termina, las señoras me empiezan a preguntar y yo les cuento, se enojan, maldicen y dicen que de haber visto algo se hubieran puesto más las pilas para agarrarlo y malmatarlo aunque sea con escobas.

¿Los cuidadores?

Claro que fui a ponerles queja, acompañada de las mujeres que me ayudaron describiendo a detalle la situación y al acosador.

¿Las respuestas?

Él no es responsable de esa área y no es brujo para saber lo que va a pasar ni para estar en todos lados, las comerciantes enfurecidas empiezan a recordarle sus deberes, que su salario sale de los impuestos de la gente y de lo que ellos como comerciantes pagan para tener niveles mínimos de seguridad.

Uno de los cuidadores se suma a la conversación de reclamos y solicitud de actuación y aparentemente indignado por la situación solo dice: ¡Qué barbaridad, que chavalo jodido más vulgar!

imagesMi respuesta: – Señor esto no se trata de vulgaridad, se trata de violencia sexual, esto es motivo suficiente para echarlo preso, yo soy una mujer adulta y esta situación para mí es gravísima, pude defenderme aunque sea gritando, pero aquí en este mercado también andan niñas y adolescentes que están expuestas a una inseguridad terrible, yo entiendo que su compañero no es brujo para saber lo que va a pasar en tal lugar y tampoco lo estoy culpando de la violencia sexual de la que acabo de ser víctima, pero si le estoy exponiendo esta situación es para que la tomen en serio, que sepan quien fue y que estén atentos para que no vuelva a pasar o al menos para que puedan actuar ante un futuro incidente.

Una realidad naturalizada.

image_content_25213193_20160125201424Desde silbidos en la calle, el típico “adiós mamacita” “adiós muñequita”, los gestos faciales de morbo, las miradas invasivas y en sus formas más graves como tocamientos, la masturbación en lugares públicos y el exhibicionismo son parte de esa violencia machista que vivimos a diario las mujeres y que por la frecuencia con la que ocurre es naturalizada.

Esto que me pasó a mí hoy en la mañana a plena luz del día, lo pasan miles de mujeres en nuestro país, en zonas que se supone deberían de ser seguras, ayer mi sobrina de 14 años estando dentro de la casa era violentada por un tipo que se pegó a la ventana para acosarla y que suele pasar por mi casa, mi sobrina me puso quejas , me salí de inmediato y hablé con él seriamente, le manifesté mi motivo de enojo, exponiéndole lo que él hace como un acto de violencia y ejercerlo con una niña de 14 años la agrava, le dije que mi sobrina no está sola y con son de amenaza, le expliqué que si esto se volvía a repetir fuese en la casa o en la calle que tuviera 100% seguro que iban a haber consecuencias.

Esto no se llama ni “enamorar ni piropear”, tiene su propio nombre se llama “acoso sexual callejero” y aunque en nuestro país aún no se reconocen ni se penalizan las formas más “leves” de este tipo de violencia, sí es necesario que actuemos, siempre y cuando las condiciones nos lo permitan y en ese actuar no vayamos a exponer nuestras vidas.

Actuar no solamente significa defendernos a nosotras mismas, sino también reaccionar cuando otra mujer está siendo acosada, como reaccionaron en sororidad conmigo las señoras del mercado o como reaccioné yo con mi sobrina y si sos hombre tu actuar sería no siendo parte de esta violencia ni ejerciéndola, ni en complicidad con risas o silencio permisivo mientras la violencia ocurre.

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Ni los lugares ni las horas en las que andemos, ni la ropa que vistamos, ni la forma en cómo nos maquillemos nos hace responsables del acoso sexual, nadie provoca a nadie, ninguna mujer sale a la calle deseando ser acosada o violada, así que si sos de los que dice: ¡Ella provoca por cómo se viste! ¡Quien la manda a andar sola y tan noche en la calle! Y otra ristra de sandeces, por favor sé un poquito más inteligente, seguro vos tampoco salís a la disco o a la calle deseando que te roben o que te pase algo malo.

El silencio, el no reaccionar son formas de complicidad e impunidad social que contribuyen a la naturalización de la violencia, actuemos, reaccionemos, desnaturalicemos y poquito a poco construyamos un país más seguro y más justo para las mujeres, niñas y adolescentes.