Mi jefe es un acosador.

Inicio de semana, tengo mucho trabajo por hacer y cosas por leer, pero no puedo, no dejo de pensar en ella. Decidí pararlo todo y empezar a sacarlo de la única forma que sé hacerlo.

Necesito escribir sobre esto, para que se deje de callar una realidad que vivimos y la mayoría de veces la sufrimos en silencio, yo estoy dispuesta a gritarla.

nino-hablando-por-telefonoRing, suena el teléfono… ¡Mentira!, mi teléfono no suena ring, suena al compás de una deliciosa bachata perfecta para poner en la pista, miro la pantalla y me alegro, ya sabía que me llamaría, pero me alegro porque casi no nos vemos y cuando hablamos por teléfono nuestra conversación suele ser de horas, literalmente de horas.

Empezamos riéndonos de cualquier cosa y luego yendo y viniendo de un tema a otro. Tocamos el punto laboral, lo difícil que se nos ha hecho a nuestra generación conseguir trabajo, unas porque después de haber obtenido el título se dedicaron en tiempo completo a la maternidad, otras, como ella, que han metido papeles en cuanta convocatoria se han dado cuenta, pero no cumplen los requisitos del puesto. – ¡Vos ya sabes!, esto ilógico de que te pidan que tengas 25 años y 5 de experiencia y nadie te da el primer empuje, la primera oportunidad, por mucho que sepas, por muy inteligente que seas, por muchas ganas que tengas de aprender, los malditos años de experiencia laboral que no tenes y nadie te quiere dar es la primera pared.

Y llegás a un punto que pensas: “Bueno estudié esto porque me gusta y si me gusta quiero desempeñarme en ello, pero no puedo pasar toda la vida buscando trabajo cuando ya llevo dos años esperando la llamada que nunca llega, necesito vivir de algo aunque no sea de lo soñado”.

Hace como quince días antes habíamos hablado  y me contó que habían posibilidades que la contrataran en una empresa, Aryeri, mi amiga, es contadora y somos amigas desde que estudiamos juntas el primer semestre del Año Estudios Generales en la universidad. – Yo estudié trabajo social y a pesar de haber elegido carreras diferentes y estudiar en Facultades diferentes nunca dejamos de vernos, de hablarnos, de abrazarnos y querernos.

Después de esa llamada no volvimos a hablar hasta anoche, la noche de las risas y el enfado. La noticia: ¡Le dieron el trabajo!, yo estaba con una sonrisa de oreja a oreja, estaba feliz por ella. – Pero pronto esa felicidad se transformó en un encachimbamiento del tamaño del San Cristóbal, así de grande y así de furiosa me puse, no es para menos, Aryeris me contó que su jefe la estaba acosando,  sutil y descaradamente como el buen macho que es.

imagen-acoso-laboralEn este país es difícil ser mujer profesional, primero pasas por los acosos de docentes a quienes no podes reportar porque tienen el suficiente poder y autoridad para que seas vos quien salga perdiendo (ella y yo pasamos juntas por lo mismo en la universidad y no elegimos otro actuar que no enojarnos y agarrar las cosas “en plan broma” para no salir perjudicadas). – Después, cuando sos mujer, joven y recién egresada te enfrentas al mundo del desempleo vs tus sueños, y cuando por fin ya estás en uno, recibís los abusos de poder de tu jefe quien te ve como objeto sexual y no como la mujer profesional que sos y a esto sumale el hecho de que socialmente se minimice este problema al punto de la “casi inexistencia”.

  • Aryeris: me mira feo, me siento muy incómoda, se me insinúa con coqueteos tontos y asquerosos y solo lo hace cuando estamos trabajando solos.
  • Yo: Que terrible, me enoja que estés pasando por eso, ¿Y vos que has hecho?
  • Aryeris: Yo fui directa y le dejé muy en claro que yo lo que llegaba a hacer a la empresa es trabajar y que no confunda las cosas, porque mi relación con él es y será únicamente profesional, se hizo el medio tonto, que de tonto no tiene nada y me dio a entender que yo sola no podía superarme en la vida, le dije que se equivocaba, que yo no necesito de ningún hombre ni para ser feliz ni para superarme.
  • Yo: ¡Clase loquera, el don dios le dicen a él! … Está bueno que no te dejes y que seas directa, me enoja, ojalá pudieras quejarte con alguien con pruebas en mano; hace una cosa, de aquí en adelante cuando trabajes sola con él pone el teléfono a grabar, estate lista.
  • Aryeris: sí, eso haré, hasta el momento se ha calmado, pero estaré lista, me dice mi prima: ¡Ay chiquita linda, eso te pasa por ser tan bonita!

¿Y ante esto que hacemos? Siempre nos culpan por la violencia que recibimos, para cada tipo de violencia hay una justificación que nos responsabiliza a nosotras y a ellos les deja la libertad a sus anchas y el disfrute de sus abusos, regocijándose en la opresión ejercida: “Es que ellos son así porque son hombres” “Ideay!, y quien te manda a salir a la calle con esa falda” ó ¡Eso te pasa porque sos bonita! …

Ningún abuso tiene justificación que lo valide, ni la forma en que te vistas, ni la forma en que te maquilles te hace víctima de acoso, lo que te hace víctima del acoso son las actitudes machistas producto de las relaciones desiguales de poder, en donde al hombre se le da una posición privilegiada y la mujer no es vista como sujeta, sino como objeto. ¿Y quién posee objetos? Los sujetos.

Toda expresión de machismo está acompañada por la complicidad masculina, lo peor del caso de Aryeris es que el sujeto dedicó parte de su tiempo para “marcar su territorio”, a los días de los primeros abusos (los más sutiles) ella se dio cuenta que el portero le dijo a su jefe en una conversación de machos: “Cuidado, que la muchacha nueva platica mucho con el de nómina”, el de nómina, quien es su amigo le dijo: “Cuidado, que este maje ya vino a decirme que le gustas y me preguntó que si yo tengo algo con vos y me dio a entender que vos le paras bola por interés”

Nos dicen: ¡Cuidado!, ¡Cuidate!, ¿Y a ellos quién les dice no abuses?

silencio

El acoso es acoso y socialmente no se le da la importancia debida, se ha naturalizado tanto que poco sabemos de las consecuencias emocionales que nos deja. Me pregunto ¿Cuántas mujeres habrán decidido tirar sus sueños por la ventana, porque cuando lo contaron o decidieron hacer algo al respecto el mundo lo minimizó de la misma forma que nos minimiza a nosotras? , entonces se sintieron solas o tontas o impotentes, porque fueron la única persona que vio un GRAN PROBLEMA, donde el resto veía NADA.

Link de video explicativo sobre el Acoso sexual laboral.

2 comentarios en “Mi jefe es un acosador.

  1. Debo admitir que me desesperé un poco con la introducción, pero a medida que fui leyendo, querida, me hirvió la sangre y lo primero que pensé fue: “JuelacienmilP$%@” aaahhh…!! me puse triste con tan hostil realidad, pero contenta de que una activista como vos, tan llena de convicción y determinación se tomara el tiempo para redactar esta denuncia. Gracias por visibilizar esta mierda. (porque eso es, una mierda). Besos amora.

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