SANTITO

Por: Amarilis Acevedo.

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Estaba pequeña, vivíamos en Chinandega, mi mamá y yo visitamos la casa de mi mita (mi abuelita) allaaaaaaaá en el norte de Nicaragua, en Jalapa Nueva Segovia, donde las casas son aromatizadas por un sabroso olor a café de palo y los frijoles se cocen en ollas de barro, donde siempre se está con suéter y calcetines después de las 6 de la tarde, o bueno, estaba, porque ya las montañas están pelonas, los ríos menos caudalosos, las quebradas convertidas en charquito y el frío no está tan frío.

Al pasar de los días me di cuenta que los niños y niñas que llegaban a la casa saludaban a mi tía o a mi mita con sus manitos juntas y diciendo “santito”. Ya había visto eso mismo en Chinandega, pero no con tanta frecuencia. Yo soy muy curiosa, la regularidad con la que aquello sucedía me daba curiosidad, pero no me gustaba, no me sentía convocada a hacerlo.

Una vez en medio de una conversación mientras mi mami me tenía chineada, me dijo por fregar: dale los santitos a tu tía, y yo le respondí que no, no me gusta, ¿acaso que mi tía es santa?, le di un abrazo y un buenos días a mi tía, todas se echaron a reír. -Pues sí, desde chiquita era bien paradita-.

santitos4Dar los santitos es una práctica que “se extraña tanto en nuestro país” dicen muchos adultos a pesar de que aún niños, niñas, jóvenes y adultxs la practican, ahora se ve con menos frecuencia que antes y a mí me alegra. Creo que yo soy de la generación revolucionaria de los “NO A LOS SANTITOS” jajaja.

Me cuentan que el significado de ese saludo es que los menores pidan la bendición a los mayores.

A mi desde pequeña jamás me ha gustado este saludo, yo daba la mano, yo decía buenos días, yo abrazaba, yo besaba, dependiendo de la confianza y cariño que le tuviera a la persona receptora, nunca me lo enseñaron y jamás me obligaron a hacerlo a pesar de los comentarios directos a mi mami por parte de mujeres adultas de la iglesia, del barrio, etc.

Me sigue NO gustando el saludo de los santitos, lo siento y lo veo como parte de la reverencia que “debe” guardar y mostrar un niño o niña hacia un adulto o adulta. No creo que sea casualidad que de la misma manera se acomoden las manos al orarle o rezarle a un “ser supremo (dios)”, tanto en el cristianismo como en otras religiones.

El saludo de los santitos es un acto simbólico de sumisión donde se manifiesta la superioridad del adulto y la inferioridad del niño o niña. Si no, preguntémonos ¿Por qué un adulto jamás le ha dado los santitos a un niño o niña? ¿No pueden los niños y niñas bendecir a los adultos? ¿No se dice en las prédicas cristianas que los niños y niñas son escuchados y tienen el cielo ganado? … ¡Que incoherencia! ¡Que alguien ME EXPLIQUEEEE!

Ese saludo me parece parte de una cultura muy adultista. Hay quienes catalogan a las nuevas generaciones como mal educadas y sin futuro por no hacerlo, la costumbre se está perdiendo y me alegra. Creo que un simple Hola, un mucho gusto, un dar la mano, un cómo estás, un beso, un abrazo son saludos respetuosos y amorosos.

sad-kidY si el niño o niña no quieren saludar de ninguna forma, pues que no lo haga, total, ¿Es su espacio no?, ellos y ellas son más susceptibles a las energías y hay gente que definitivamente causa mala vibra, o si no lo quieren hacer porque simplemente andan indispuestos ante el mundo por mil razones: enfermedad, tristeza, un momento de estrés o de cansancio, pues que tampoco lo hagan, ya habrá otro día para saludar. Ser niño o niña es agitado, no es cosa fácil y menos cuando se les ve como objetos de posesión y no como sujetos con su propio espacio.

La educación y respeto no dependen de un saludo tradicionalista y fundado en principios o doctrinas religiosas, la educación se compone de elementos como el respeto, la equidad, igualdad y pretende construir familias que fomenten estos valores en sus hijos para así vivir en una sociedad más respetuosa, justa y equitativa. (Bismark Hebbert M)

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Por: Amarilis Acevedo.

8 comentarios en “SANTITO

  1. Hola Metamorfosis de una Ciudadana, a mi me enseñaron a dar los Santitos, me decían que era un acto de respeto a mis familiares mayores. Así lo hice por mucho tiempo, cuando crecí lo sustituí por el abrazo, nunca me resulto cómodo. Me ha parecido desde siempre que nos enseñan a respetar “porque si” a los mayores y a veces, los mayores abusan. Mi abuelastro fue la única persona que me golpeaba salvajemente (con alambres de planchas) y el santito era obligado. Cuando me libere a mi misma de darlo, muchos me decían malcriada, solo con el tiempo comprendí que las niñas que desafiamos el poder opresor de las familias somos “mal criadas” como una forma de seguirnos “poseyendo”. De un niño o niña, no acepto Santitos, el respeto que espero de ellos / ellas hacia mi es que se rían de mí y conmigo. Nada más.

    1. Lamentablemente vivimos en una sociedad que funde al respeto con la sumisión, creando así abusos de poder y distancias del niño entre él y hacia él mismo, se distancia de sí, para cumplir una obligación, una sociedad que obliga a “respetar” al adultx, pero que no quiere reconocer que eso implica irrespetar al niño o niña, quien es una persona pensante y emocional individual.

  2. Me parece que una cosa es “enseñarle” a saludar a los niños y otra, muy distinta obligarlos a demostrar respeto. Respecto al “santito” desde que era un niño me pareció algo un tanto ridículo. Me gustaba dar la mano. Saludos, me encantó el post.

  3. Es una lastima como uno pierde el valor y la buena costumbres, con artículos así lo que hace es seguir fortaleciendo la rebeldía “acaso los hijos tienen la moral de cuestionar a sus padres” es por eso que tenemos una sociedad de adolescentes y jóvenes, Robot sin sentimientos…

    1. Por supuesto que los hijos e hijas pueden cuestionar a sus padres y precisamente pueden hacerlo porque son seres pensantes, son personas que aunque sean dependientes económicamente de sus padres y madres piensan y sienten y esa dependencia se debe a la responsabilidad, no a un acto de caridad. Precisamente en el no cuestionamiento y el silencio autoritario hacia los niños y niñas como seres inferiores sin capacidad de razonamiento es que hay tantos abusos sexuales en silencio.

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