¿SE PUEDE SER HOMBRE Y SER FEMINISTA?

femicidio original

Leyendo el artículo de Nadi Rosso “La culpa es de las feministas excluyentes” y otro de Frieda Frida Freddy “¡No insistan! Ser hombre es incompatible con ser feminista” me dio mucho que pensar sobre lo que escribí en mi post anterior de “Yo feminista”

¿Realmente un hombre puede ser feminista? Esta pregunta ya me la había hecho hace tiempo, y cómo mencionaba anteriormente para mí es algo muy delicado y que requiere dedicación y cambios importantes. No creo que el sólo hecho de denominarme así haga que los treinta y ocho años que tengo de haber nacido bajo la categoría hombre –con toda la formación machista por activa y por pasiva, amén de privilegios sociales- se conviertan en polvo y yo renazca como un nuevo tipo de ser.

Pero si creo en pequeñas acciones, creo en el aporte cotidiano que puedo hacer desde lo que soy y quien soy. En mi caso esto significa escribir mis cuentos y artículos tratando de cuestionar los roles arquetípicos de género, denunciando la violencia y el acoso que sufre mujer. Lo mismo puedo hacer desde mis comics y mis ilustraciones. Luego está la crianza de mi hijo mayor y mi hija menor, con quienes puedo reflexionar sobre lo que significa ser hombre y ser mujer en este país y en esta cultura. Y claro, puedo desarrollar conversaciones reflexivas con mis amigos hombres y con los grupos con los que toque facilitar procesos ya sea a nivel de organizaciones de la sociedad civil, o bien miembros de gobiernos regionales y comunitarios.

patriarcado

Yo no busco meterme en ningún grupo de mujeres –estoy pensando en invitar a varios compañeros a comenzar un espacio de reflexión, eso sí- ni quitarle protagonismo a nadie, sólo quiero denominarme feminista para dar fe que estoy activamente a favor de las causas del feminismo, que en lo que pueda aquí estoy en mi metro cuadrado de vida, escribiendo, ilustrando y conversando sobre estos temas y tratando de ser una mejor persona.

Tal vez puedan servir estas once “reglas” que Joseph Gordon-Levitt, Aziz Ansari y John Legend han propuesto en su artículo “So You Want to Be a Male Feminist?”

  1. Entender que las mujeres están guiando el camino y afirman su capacidad de liderazgo. No te pongas vos mismo al frente.
  2. Cuando se están tocando temas relacionados directamente con el cuerpo de las mujeres y sus experiencias, es mejor callar y escuchar.
  3. Los hombres no podemos decir si somos aliados del movimiento feminista, son las mujeres las pueden hacerlo.
  4. Asumir la responsabilidad de tocar temas de masculinidad con otros hombres, en vez de esperar que las mujeres feministas hagan todo el trabajo.
  5. Usar los privilegios que tenemos como hombres para incentivar a otros hombres a reflexionar sobre la equidad de género, bajo el liderazgo femenino.
  6. No usar la categoría de “Hombre feminista” como una manera de gustar a las mujeres.
  7. Cuando se te dé la oportunidad de ejecutar tareas profesionales relacionadas a temas feministas, considerar la posibilidad de que una mujer lo haga.
  8. Educarse uno mismo sobre la historia del feminismo y sobre como las mujeres de diferentes contextos se han acercado al movimiento.
  9. Asegurarse que tu feminismo sea interseccional.
  10. Aceptar que está bien que las mujeres necesiten tener espacios para discutir sobre asuntos feministas sin contar con la presencia de hombres.
  11. Cuando una mujer o varias, critiquen tu involucramiento en el feminismo no intentar convencerlas de lo contrario o discutirles, sino más bien escucharles de manera activa y sé accesible.

 Hola, mi nombre es Alberto Antonio Sánchez Argüello, nací en Managua, tengo treinta y ocho años,  y soy feminista.

 PD: Los artículos mencionados, por si los quieren leer

 http://www.la-critica.org/opinion/la-culpa-es-de-las-feministas-excluyentes/

http://www.la-critica.org/opinion/opinion-no-insistan-ser-hombre-es-incompatible-con-ser-feminista/

http://mic.com/articles/101540/so-you-want-to-be-a-male-feminist-here-s-11-simple-rules-to-follow

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YO FEMINISTA

feminismo

En Junio de este año Pamela Clark publicó el artículo treinta y cinco pasos prácticos que los hombres pueden tomar en apoyo al feminismo (artículo aquí: http://www.xojane.com/issues/feminism-men-practical-steps). Me los fuí leyendo todos y me parecieron aplicables y necesarios, pero cuando llegué al paso treinta y cinco me quedé dudando. El paso decía “identificarse a sí mismo como feminista”

Eso me pareció muy fuerte, no es cualquier cosa llamarse feminista. Sobre todo después de los últimos tres años de ver a mi compañera y muchas otras mujeres de diversas edades y procedencias, luchando y marchando por la vida en busca de la equidad de género en las relaciones, el fin del acoso callejero y los femicidios  y tantas otras atrocidades vinculadas con el patriarcado.

Luego pensé que llevo tiempo leyendo y escuchando conversaciones en la que hombres y mujeres terminan por afirmar que el feminismo es una mala palabra, algo así como un término para designar a grupos de mujeres agresivas e inmorales que lo único que quieren es imponerse sobre los hombres, matar bebes, destruir la sociedad que conocemos y alcanzar el poder al estilo Aunty Entity en Mad Max Beyond Thunderdome.

Lo más tremendo es que la gente se cree estas cosas, sin necesariamente haber investigado sobre feminismo, sus orígenes, sus razones, sus integrantes. Muchas de estas opiniones parten de lo que han escuchado en sus círculos o lo que les han enseñado en entornos religiosos o familiares.

También he escuchado que no hace falta hablar de feminismo, que es mejor hablar de equidad e igualdad entre seres humanos y listo, asunto arreglado. Y yo me pregunto: ¿les da miedo el feminismo? ¿Acaso no es justo que un término que fue acuñado por grupos de mujeres luchando por sus derechos persista en esa lucha que no termina?

El feminismo ha producido cambios sociales, el feminismo permitió a las mujeres tener el derecho a votar, a tener mejores salarios, a ser visibilizadas en su impacto en la economía. El feminismo ha construido teoría y ha desnudado al patriarcado, ese constructo cultural que nos afecta tanto a hombres como a mujeres.

El feminismo no es una mala palabra…

Feminismo es una palabra que reivindica luchas concretas, que siguen vivas, que están vigentes en lo cotidiano, en lo  público y en lo privado.

Entonces… ¿qué significa que un hombre se llame feminista?

De acuerdo a Clark hablar del feminismo de manera natural, normal. Sin usar términos como humanista o aliado feminista, simplemente normalizando el término.

Visto así, y entendiendo que este paso sólo funciona si se hace púbico, pues me declaro feminista, consciente de hacerlo desde la lógica de que ser un hombre feminista es estar en proceso de deconstrucción de imaginarios patriarcales que van desde los micro machismos hasta los macro machismos.

Soy un hombre feminista, punto.

Alberto Sánchez Argüello

Managua Octubre 2014

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MI VIOLENCIA

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Hasta cerca de mis veinte años yo siempre pensé que era incapaz de agredir a otras personas. Me habían contado historias de horror de mi paso por preescolar, entre las que se encontraba revolcarme en la tierra con más de algún compañero, hasta darle con mi lonchera de metal a quien se me atravesase, pero ya entrando a la primaria –de la que guardo recuerdos fragmentados- me volví un ser más bien apático, casi inerte a la socialización.

Por eso me situaba en una posición superior en relación al resto de hombres de la familia, me consideraba el más racional de los Sánchez  y los Argüello. Hasta aquel día en que tratando de salir de retroceso de un parqueo con la Mazda station vagon -con mi madre al lado- un taxi me bloqueó la salida –viendo claramente que quería salir- y yo me construí en segundos un escenario en el que tomaba una barra de metal que servía de candado para el timón, me bajaba del vehículo, amenazaba en silencio al taxista y le quebraba el vidrio delantero y la cabeza según se diera el caso.

El caso es que segundos después de que me vi a mi mismo haciendo aquello, tomé la barra y me bajé del vehículo. Mi madre que seguramente pudo leer el futuro que se avecinaba, salió corriendo pegando gritos con lo que consiguió sacarme del trance destructivo en el que me encontraba.

Así terminó la imagen de ser racional y pacífico que había construido de mí mismo. Desde entonces he tenido todo tipo de explosiones de rabia, que aunque han sido muy esporádicas, han tenido amargas consecuencias.

Le temo a la violencia, le temo porque soy un ser violento y sé que muchas otras personas lo son, y más temor me da saber que grupos enteros pueden ser violentos, instituciones y hasta el Estado mismo.

Cuando se usa la violencia se mata aquello que nos hace humanos, eso que existe frágilmente arriba de nuestras cejas: el lóbulo frontal. Ese mediador entre emociones y razón, que nos permite tener una visión de futuro, un proyecto de vida.

Cuando usamos la violencia respondemos a la herencia básica de nuestros ancestros primates, sobre todo los chimpancés y babuinos que imponen la fuerza como la última razón necesaria.

La violencia es una constante histórica que se encarna en las vejaciones en Nueva Guinea en el 2012, en una madrugada de un 22 de Junio y una noche de un 19 de julio, en la espiral de femicidios que cubren de sangre esta tierra…

Por eso que me digan que se ve que soy un hombre tranquilo y que Nicaragua es el país más seguro de Centroamérica, para mí es lo mismo: una mentira.

Y de esto quiero seguir conversando… y vos, queres conversar sobre nuestra violencia?

Alberto Sánchez Argüello

Managua Agosto 2014

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Sociedad de memes

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En la película “inception” (Cristopher Nolan 2010) un equipo de sujetos trata de introducir una idea en la mente de un empresario a através de una odisea de varias capas de sueño.  Esta bien podría ser una metáfora para un meme, ese invento de Richard Dawkins, que de acuerdo a la sabia Wikipedia es ” la unidad teórica de información cultural transmisible de un individuo a otro, o de una mente a otra, o de una generación a la siguiente”

Un meme es una idea, o varias ideas, información cultural que se trasmite, ya sea en el mundo físico en que podemos tocarnos y sentir nuestros olores o en el universo de la nube digital en el que conceptos, situaciones, expresiones y/o pensamientos encarnados en cómics, videos, textos, imágenes y todo tipo de construcción multimedia y colectiva se viralizan.

La trasmisión de memes antes de la era del internet bien pudo ser un privilegio de unos pocos con el poder de difusión, ahora es virtualmente un posibilidad al alcance de millones de usuarios de redes sociales

Alguien me decía que en internet  los memes promueven la creatividad. Todos tenemos a nuestro alcance la posibilidad de generar un meme uniendo texto e imagen y dejándolo fluir por las redes sociales, o bien producir X contenido multimedia que genere miles de visitas, likes o retuits, sobre todo tomando en cuenta que sólo se invierten unos pocos segundos en hacer clik sobre la retrasmisión del meme y expandir su alcance.

Pero, quién produce los memes? y qué memes estamos produciendo?

Parece que las normas universales del meme indican que son sencillos, apuntan a una sola idea o tema, y tienden a tocar emociones básicas humanas. Por eso se vuelven virales las imágenes de mascotas adorables junto a las fotos de niños destrozados en guerras recientes…

Y mientras crece su uso me gustaría saber que efecto tiene en la comunicación de ideas y la reflexión sobre contenidos.. y por supuesto me interesa el equilibrio de la balanza de memes: producimos mas de lo que divulgamos?

A veces simplemente lo miramos por encima y lo dejamos correr, porque es la tendencia, porque todos los hacen, porque así me ganaré algunos likes y seré “trendy”

En una sociedad de memes las ideas parecen fluir como agua, pero la reflexión sobre las mismas también lo hace?

En una sociedad de memes las ideas propias bien podrían estar en peligro de extinción porque es más fácil copiar y pegar lo que divierte a todos que producir contenido propio…

Alberto Sánchez Argüello

Managua 15 Juio 2014

Imagen: meme de Carlos M. Castro.

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