EL ODIO EN LOS TIEMPOS DE LAS REDES SOCIALES

Acerca de los linchamientos digitales, cómo identificarlos, la evolución del fenómeno viral de las #Ladies , lo que ha pasado en Nicaragua y pautas que nos ayuden a frenar los linchamientos.

Por Alberto Sánchez Argüello

“Yo contra mi hermano; mi hermano y yo, contra mis primos; mis primos, mi hermano y yo, contra el mundo”

Refrán de Oriente Medio

En la tercera temporada de la serie original de Netflix “Black Mirror” titulado “Nosedive”, nos muestran una sociedad regida por las redes sociales, donde cada persona recibe y da un puntaje a los demás. El rango de puntuación máximo es de cinco estrellas. Mientras más alto el puntaje de una persona mayor será su estatus social y acceso a lujos. A menor puntaje sucede lo contrario, al punto de llegar a la exclusión social.

Esta historia de Charlie Brooker es un reflejo preciso –aunque exagerado- del nuevo ecosistema sociodigital formado entre las múltiples pantallas y las redes sociales a las que pertenecemos. Nuestra identidad, sentido de pertenencia y status social se extienden bajo la nueva piel de nuestro yo digital. Se podría decir, siguiendo la ruta que nos dejó Macluhan, que internet y las redes sociales se han convertido en una extensión completa de nuestro cuerpo y nuestra existencia social.

Pero estos cuerpos digitales se mueven y habitan de una manera distinta. En principio porque carecen de rostros y lenguaje corporal que garantice la empatía que matiza nuestra comunicación afectiva y efectiva. Luego, porque existe la posibilidad de merodear amparado por el anonimato y participar –ante la aparente falta de consecuencias- en el ciber acoso o en el linchamiento digital.

Los linchamientos digitales

Los linchamientos digitales se refieren a una serie de agresiones propagada por grupos de usuarios en contra de alguien. Se presenta como una lluvia de críticas que generalmente incluye insultos y burlas. Se utilizan formas del nuevo lenguaje electrónico:  fotos, videos, memes, hashtags, etc. A pesar de que se trata de una actividad no física, contiene algunos elementos cercanos a las acciones colectivas reales. Los linchamientos virtuales tienen cinco características básicas:

1) Castigan las violación de códigos sociales (según la percepción del grupo linchador)

2) Prevalece la emoción por encima de la razón;

4) Existe una distancia física y temporal con la víctima que se fortalece con el anonimato que brindan las redes sociales;

3) La participación de los victimarios se refuerza con la percepción de impunidad en la vida real (ausencia de demandas, denuncias, consecuencias legales)

4) Las acusaciones se basan en ideas y en percepciones morales

5) La nueva tecnología de la comunicación amplifica los hechos a la velocidad de la luz.

Este fenómeno normalmente suma dentro de sí el trolling (mensajes incendiarios, sarcásticos, disruptivos o humorísticos humillantes desde cuentas falsas) el flaming (mensajes hostiles en foros o vía listados de email), el doxing (publicación de datos personales) y el ciberacoso (envío de mensajes privados agresivos, calumnias, insultos, etc.).

En su libro “Humillación en las redes” (Ediciones B, 2016) Jon Ronson recopila historias de víctimas de linchamiento digital. El autor estudia el renacimiento del linchamiento público, la “democratización” de la justicia y hace evidente el empleo de las redes sociales para el escarnio y la vergüenza como una forma de control social.

#Ladys y #Lords

Latinoamérica no es inmune a este fenómeno. En el año 2011 con la publicación del video sobre las Ladies de Polanco” en México, inició un modelo de denuncia social que rápidamente devino en linchamiento digital.

A partir de ese momento, diversos personajes de clase alta o con cierto poder  que agredían o humillaban a una persona que no pertenecía a su misma clase y eran grabados, tenían altas probabilidades de ser objeto de linchamiento digital, con el sobrenombre de #Lady #Lord o #Gentleman.

Anja Eller, profesora de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México, explicó en una entrevista a Verne que “la gente que reacciona de esta manera cree que está en la cima de una jerarquía. Estos personajes piensan que el maltrato de personas por debajo de su jerarquía es normal, justificable y hasta necesario para mantener el orden social”. Los videos viralizados en redes sociales, han forzado a la mayoría a ofrecer una disculpa pública.

En el año 2016 se hizo viral #LadyCoralina, como fue llamada la joven E.P.A, tras hacerse viral el video donde aparecía dándole un beso a un hombre que acababa de conocer en su despedida de soltera.

El fenómeno de las #Ladys pasó de ser un método de escarnio social y denuncia interactiva ante desplantes de “influyentismo” (como fue el origen de las #LadyPolanco, en 2011, o el de #LadyProfeco, en 2012, que derivó en la renuncia del entonces Procurador Federal del Consumidor), a ser un eficaz distractor social en las redes y un método de autopromoción gubernamental.

¿Y qué ha pasado en Nicaragua?

El en el 2016 en Corinto, Chinandega, circularon fotos de mujeres jóvenes víctimas de la llamada porno venganza. Subieron un video y cerca de 500 fotografías. Fueron chantajeadas por sus novios para tener relaciones sexuales. Algunas confesaron que tenían deseos de suicidarse. Se hizo la denuncia a la Policía pero se desconoce el resultado. Por acá el post de Abixael Mogollón en Política Mente Incorrecto sobre este tema: Víctimas al desnudo

Un año antes, una respuesta desafortunada de una candidata a Mis Teen durante el certamen televisado desató un linchamiento digital. También en el 2015, la siempre polémica Suyen Cortez expresó una opinión homofoba en el programa “Con aroma de mujer” y las hordas digitales volvieron a desatarse.

En el 2017 Rossalba Hüeck fue objeto de una humillación viral a partir de una entrevista en el casting para reina del carnaval de Nicaragua. Ese mismo año, Nicaragua importó de México el uso de #Lady para referirse a  Solange Saballos, caso que sentó el precedente para el linchamiento digital de la joven que posteó el video de una denuncia por el acoso de un guarda de seguridad, rebautizada como #LadyAcosada.

Lamentablemente, como ya señalaba en un post del 2015, Nicaragua sólo sigue una tendencia mundial:

“El 72,5% de los casos de ciberacoso los sufren mujeres, según la organización Trabajando para Detener el Abuso Online (WHOA, por sus siglas en inglés). Las periodistas reciben el triple de mensajes abusivos que sus colegas hombres, según Demos, y hasta la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) se mostró “alarmada” en febrero por el creciente número de amenazas hacia mujeres periodistas en entornos digitales.”

Los nuevos ‘inquisidores’ acechan en la red

Javier Salas, 27 abril 2015, El País

En los casos de #LadyPeriodista y #LadyAcosada, es innegable el papel importante que han jugado algunos medios de comunicación, creando o difundiendo el hashtag (#Lady) a la vez que promueven e incitan a magnificar el linchamiento con el tipo de titulares usados junto a la difusión de memes e información personal de las víctimas (nombres completos, fotos, redes sociales) – -Mario Misael Centeno ya había abordado estos asuntos en Nicaragua: la cultura del desprestigio– Vale la pena mencionar que algunos medios han tratado de explicar los mecanismos del acoso virtual, dando voz y rostro a las víctimas del mismo.

El fenómeno de las #Ladys como un mecanismo de humillación hacia mujeres, normalmente jóvenes, retomado por algunos medios de comunicación como cajas de resonancia, que lo devuelven al público en forma de espectáculo mediático está a la orden del día.

¿Cómo frenar el linchamiento digital?

En Nicaragua, el ciberacoso no está tipificado como delito en la legislación penal. Cuando una víctima acude a la justicia no lo puede hacer por ciberacoso, pero si por injurias y calumnias o violencia psicológica.

Según Álvaro Leiva, abogado y Secretario Ejecutivo de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) –citado por La Prensa en suplemento Domingo 9/14/2017) “Nuestro Código Penal del 2008 solo tiene establecido como conductas antijurídicas de carácter penal el acoso o el acoso sexual. El acoso también lo está recogiendo la Ley 779, que lo establece en la parte laboral pero no en la parte del ciberacoso”

En “Arden las redes” (Debate, 2017) Ivars Soto recomienda no pedir disculpas durante el linchamiento, guardar cualquier declaración pública para después. Pero siempre es posible que las víctimas acudan a las autoridades en caso de necesidad (por ejemplo haber recibido amenazas de muerte acompañadas de filtración de información personal)

También es necesario que los medios tengan un manejo ético de la comunicación y dejen de utilizar y amplificar los linchamientos digitales para elevar sus rating.

De cara a nosotros usuarios y usuarias de redes sociales, Iván Pérez Vitela, Director del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación en Ciudad de México (COPRED) apela a la capacidad de discernimiento y ejercerla para evitar los linchamientos digitales. Acá algunas pautas:

1.- Entender la importancia de internet

Es importante analizar el tipo de información que compartimos y recordar que lo publicado no desaparece nunca (huella digital)

2.- Crear conciencia en los más pequeños

Es fundamental que niños y jóvenes comprendan que detrás de cada perfil o follower existe una persona, así que cualquier discriminación, mofa o agresión en el ámbito virtual tiene repercusiones en la vida real de la víctima.

3.- Mantener la calma

Es recomendable guardar silencio ante las provocaciones; actuar por impulso puede tener consecuencias desastrosas.

4.- Cortar el contacto con el victimario(s)

Al recibir mensajes agresivos o discriminatorios es mejor cortar la comunicación con esa persona.

5.- Recabar pruebas

Si se quiere actuar de manera legal e informar a las autoridades, se deben conservar los mensajes inadecuados (pantallazos)

6.- Crear una red de apoyo

No hay que enfrentar solo un linchamiento o un acoso; hay que pedir ayuda a familiares y amigos.

7.- Mantenerse informado

Un paso importante para ser un usuario responsable de las comunidades virtuales es conocer las condiciones de privacidad y las herramientas de las redes sociales así como interesarte en el marco legal de internet, y hacer uso de la netiqueta

Cuidemos nuestros cuerpos digitales y el de los demás como si fuera el nuestro, talvez así logremos dejar atrás el odio en las redes sociales.

Alberto Sánchez Argüello

Managua, Nicaragua, 14 febrero 2018

Acá un video que complementa este post, compartido por Soso Rodríguez, gracias Soso.

Fuentes consultadas

http://www.economiahoy.mx/sociedad-eAm-mexico/noticias/7645662/06/16/Ladies-y-lords-en-Mexico-los-mas-polemicos-y-famosos.html

https://www.infobae.com/tendencias/2016/08/06/linchamiento-digital-el-nuevo-escenario-de-escarnio-publico/

https://www.etcetera.com.mx/revista/julio-2017/el-linchamiento-en-la-era-de-la-informacion/

https://www.laprensa.com.ni/2017/04/09/suplemento/la-prensa-domingo/2212498-ataques-en-la-red-la-historia-del-chele-la-dichosa-y-otros

https://elbigdata.mx/reportajes/lores-y-ladies-bajo-el-linchamiento-social/

https://psicopico.com/cotilleos-la-digital-transicion-hacia-ciberacoso/

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Publicado por

Alberto Sánchez Argüello

Especialista en gestión de proyectos sociales. Amplia experiencia en el fortalecimiento del liderazgo personal, colectivo e institucional. Desarrollador de metodologías de capacitación para el desarrollo organizacional. Asesor metodológico deorganizaciones en América Central. Escritor de minificción y literatura infantil y juvenil. Fundador de Política Mente Incorrecto y Parafernalia ediciones digitales. Ponente TedX.

11 comentarios sobre “EL ODIO EN LOS TIEMPOS DE LAS REDES SOCIALES”

  1. Excelente análisis! De verdad necesitamos más de esta reflexión. Me das permiso para imprimirlo,compartirlo (y discutirlo) con un grupo de jóvenes en la Iglesia?
    Gracias.

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