SOBRE SUYEN CORTEZ Y LOS LINCHAMIENTOS DIGITALES

Por Alberto Sánchez Argüello

En las últimas dos décadas, hemos ido replicando y extendiendo nuestros actos sociales individuales y colectivos hacia el internet y las redes sociales. Así como hemos aprendido a hacer amistades y construir relaciones virtuales, también hemos traducido a códigos binarios los linchamientos.

El término parece haberse originado en 1780, durante la Guerra de Independencia de Estados Unidos. Para ese entonces un tal Charles Lynch formaba parte de una milicia. Tras ser descubierto un grupo de hombres que defendían los intereses británicos, Lynch junto a un grupo de compañeros decidió llevar a los sublevados frente a un jurado popular, bajo la acusación de traición. Pero en vez de ser condenados fueron absueltos de todos los cargos. Lynch reunió a un grupo de hombres con intención de buscar y dar caza a los traidores absueltos. Una vez apresados ordenó ejecutarlos inmediatamente, ahorcándolos a todos. Este hecho dio origen al término ‘linchamiento’, lynching en inglés. La palabra se hizo popular y poco tiempo después comenzó a utilizarse para definir las masacres de negros por turbas de blancos enardecidos durante la Guerra.

El sentido del linchamiento, como todo acto social, es múltiple: pueden contribuir a la reafirmación de identidad, como el intento de construir un orden social diferente o de resistencia ante la imposición de una norma (occidental, colonialista o antirracista). Puede ser una forma de mantener a raya a grupos étnicos o culturalmente diferenciados desde quienes controlan el Estado. Pero en el fondo, establecen un límite que separa a quienes están adentro de la sociedad o la comunidad de aquellos que deberían permanecer afuera.

En el mundo digital podríamos enunciar el castigo y sentido de justicia (racional o no) como uno de los impulsores más importantes de los linchamientos. El primer ejemplo que tenemos registrado es el la pareja de abogados estadounidenses formada por  Laurence Canter y Martha Siegel. Ellos Inventaron el “spam” comercial lanzando un anuncio a casi 6.000 grupos de noticias de USENET, red antecesora remota de las redes sociales actuales. Para colmo presumieron de ganar dinero con ello, publicaron un libro para enseñar a hacerlo, amenazaron con demandas a quienes los criticaron y fundaron la primera compañía de “spam” comercial de Internet. A partir de abril de 1994 recibieron correos insultantes y en público, ataques de denegación de servicio a su proveedor de acceso a Internet, fueron víctimas de “doxing” (publicación de datos personales como direcciones y teléfonos, seguido de acoso en el mundo real), pasando por denuncias ante organismos públicos.

Los resultados no se hicieron esperar: su proveedor de acceso (Internet Direct) canceló su cuenta tras sufrir 15 caídas consecutivas de su sistema por el DDoS (y no fue el único; fueron expulsados de varios ISP más). Las oficinas de su bufete de abogados tuvieron los teléfonos y faxes inundados de basura durante semanas. Un anónimo internauta creó un script que llamaba a su teléfono particular 40 veces cada noche e inundaba de ruido electrónico su contestador. Denuncias sobre sus actividades acabaron reactivando antiguos casos y finalmente Laurence Canter perdió la licencia para ejercer como abogado. La pareja terminó divorciándose.

Los linchamientos digitales incluyen al ciberacoso o ciberbullying –además del doxing, el trolling y el flaming– del cual ya traté en el artículo sobre los ataques a una de las concursantes del miss teen nica en julio de este año: http://pmincorrecto.org/mealquilo/2015/07/07/miss-teen-nicaragua-2015-critica-o-cberbullyng/

El pensamiento de masa, el relativo anonimato de las redes sociales y la ausencia de “sangre” y consecuencias legales –aparentemente- pueden convertir los linchamientos digitales en algo muy común y hasta divertido para muchas personas.

Es divertido siempre y cuando estemos del lado de los linchadores. Para Suyen Cortéz, nuestro más reciente caso de linchamiento digital en Nicaragua, estos últimos días deben haber sido cualquier cosa menos divertido.

Suyen es una presentadora de televisión del programa “Con aroma de mujer” del canal 13. El 20 de noviembre, en una discusión entre las presentadoras sobre la nueva Barbie para niños, Cortéz comentó “Jamás le compraría una muñeca a mi hijo, porque lo que tendría es un mariconcito en casa“. Un usuario de Facebook posteó en su muro el suceso, agregando su crítica y una imagen que incluía un “screenshot” del perfil de Facebook de la periodista. Tres mil cuatrocientos sesenta y seis likes, mil ochenta y nueve compartidos y cuatrocientos ochenta y siete comentarios después, la masa electrónica ya se había movilizado con antorchas e insultos, contra las redes sociales de Suyen, exigiendo su despido, entre otras cosas (ver nota de Bacanalnica: http://www.bacanalnica.com/y-la-nueva-cara-de-la-homofobia-en-nicaragua-es-suyen-cortez-rojas/)

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A como vimos enunciado más arriba, este linchamiento también busca establecer un límite que separe a quienes están adentro de la sociedad o la comunidad (linchadorxs) de aquellxs que estxs consideran debe permanecer afuera, en este caso Suyen.

Una de las cosas que llaman la atención es la escasa aparición de la responsabilidad del canal de televisión o el equipo de producción del programa “Aroma de mujer”. En vez de llamar a un boicot sobre el programa o demandar un cambio en la línea editorial y criterios para seleccionar a las personas que presentan estos programas, la descarga crítica se hace enteramente en una persona. Esto claro está es muy humano: nuestra tendencia a buscar las causas de las cosas en el corto plazo y en el entorno cercano es innata. Como si eliminar a una comunicadora que se expresa de manera homofóbica, resolviese la homofobia de los dueños de los canales de televisión y las audiencias a las que buscan seducir.

Tampoco es casualidad que las masas digitales se ceben tanto con una mujer:

“El 72,5% de los casos de ciberacoso los sufren mujeres, según la organización Trabajando para Detener el Abuso Online (WHOA, por sus siglas en inglés). Las periodistas reciben el triple de mensajes abusivos que sus colegas hombres, según Demos, y hasta la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) se mostró “alarmada” en febrero por el creciente número de amenazas hacia mujeres periodistas en entornos digitales. Como explicaba recientemente un artículo en el Washington Post, son muchas las voces feministas que están dando un paso atrás en internet para huir del clima irrespirable. La mayor «shitstorm» de la historia probablemente sea el Gamergate, que estalló también en agosto pasado, en el que los hombres de la comunidad de videojuegos cargaron salvajemente contra las mujeres que criticaban el sexismo del sector”

Los nuevos ‘inquisidores’ acechan en la red

JAVIER SALAS 27 ABR 2015

El País

Suyen Cortéz es ciertamente responsable por sus expresiones homofóbicas y el equipo de producción y el canal 13 deberían pronunciarse sobre su acuerdo o desacuerdo con dichos comentarios y exigirles que se comprometan con una programación de calidad, respetuosa de la diversidad. Es una ocasión que puede aprovechase para discutir públicamente la educación que llevan los y las comunicadores y comunicadoras en sus universidades y que tipo de audiencias se están cultivando.

Los linchamientos digitales no enriquecen las discusiones, las empobrecen. Los linchamientos digitales son una extensión de la violencia que suplanta el diálogo y el debate.

¿Linchar o debatir? ahí queda la reflexión.

Alberto Sánchez Argüello

Managua Noviembre 2015

PD: Una notable excepción a este tipo de acercamiento –aunque me parece que la propuesta final de despedir a la presentadora es muy limitada- es el amplio análisis de Giovanny G. Lau: http://pmincorrecto.org/2015/11/21/ninos-y-munecas/

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Publicado por

Alberto Sánchez Argüello

Especialista en gestión de proyectos sociales. Amplia experiencia en el fortalecimiento del liderazgo personal, colectivo e institucional. Desarrollador de metodologías de capacitación para el desarrollo organizacional. Asesor metodológico deorganizaciones en América Central. Escritor de minificción y literatura infantil y juvenil. Fundador de Política Mente Incorrecto y Parafernalia ediciones digitales. Ponente TedX.

5 comentarios sobre “SOBRE SUYEN CORTEZ Y LOS LINCHAMIENTOS DIGITALES”

  1. Muy bueno tu análisis. Y cierto, es preocupante cómo los comportamientos violentos se reproducen en las redes sociales, amparados por los formatos, es decir, se le puede decir “puta” porque no se lo están diciendo en su cara, a ver quién se atreve. Y sí, ella es responsable de su pensamiento homofóbico y por promover la desigualdad desde la infancia, pero eso no justifica el linchamiento, solo revela lo que ella piensa, y al decirlo en televisión es cuando se le puede pedir que se disculpe por la discriminación y mal educación para niñas y niños. El canal 13 tendría que emitir una disculpa o explicar lo que piensa de este tema. En ningún caso, despedir a la periodista. Ella podría haber aceptado que ofendió a un grupo social y a sus familiares y amistades y a toda la gente que se pudo sentir ofendida y disculparse.

  2. Considero que estos ataques es pura hipocresia, todos o casi todos los Padres no comprariamos una muñeca para un hijo varon, ella lo que hizo fue pensar en voz alta

  3. Pienso que esa persona merece todo lo que le caiga. Arrastra en su haber el haberse proyectado a partir de la complicidad con la nota roja. Su “carrera” está consolidada sobre las lágrimas y la sangre de miles de nicaragüenses. Rico lucrarse de eso, feo lidiar con las consecuencias de ser una persona de criterio estrecho, cultura limitada que tomó un atajo muy sucio para llegar donde se encuentra.

    Naturalmente, es mi opinión personal, y sabido es que yo tengo un concepto nauseabundo de los “periodistas” que se han prostituido a la nota roja, sean del sexo que sean.

  4. Mire el programa de ese día y puedo decir que esta pobre mujer no “metió la pata” sino que todo; es lamentable que siendo comunicadora social no maneje información pertinente del tema, más si lo vas a discutir aparte su actitud era hostil con quienes no compartían su misma postura, no solo con su compañera sino con el mismo público que llamaba y difería con su pensar. Comparto lo que decís, no solo fue culpa de ella sino de la misma producción del programa al lanzar a las presentadoras abordar un tema sin la debida preparación, pareciera tal que eso era lo que se esperaba, hablar de un tema y abordarlo de forma polémica. Desafortunadamente, cuando estas frente a una cámara para un programa de TV estas expuesto a esto, razón por la cual hay que ser cuidadosos al abordar temas que pueden ser sensibles al público.

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