MAS ALLÁ DE LO GRANDES HOMBRES

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Por Alberto Sánchez Argüello

Hace días que ando con la espinita de escribir algo sobre esto del día de la raza y se me fue la fecha. Pero estando en esas me vino a la mente todo ese tema de las identidades nacionales y los héroes que nos meten en la escuela y de repente ZAZ, que me doy cuenta porque siempre me sentí distante de Rubén Darío como persona y figura de referencia en la historia de mi país.

Para cuando nos dieron a leer la dramática vida de Rubén Darío de Edelberto Torres –una lectura súper recomendada- mi padre bebía demasiado, uno de los factores que eventualmente condujo al divorcio de mis padres. Yo había jurado jamás beber y odiaba cualquier cosa que tuviese que ver con el licor –posición que sería matizada con los años- así que al adentrarme en la vida del vate con su vida bohemia y andanzas alcohólicas, que hasta eran objeto de admiración por más de algún adulto y maestro, yo desarrollé una antipatía natural.

Me parecía inconcebible admirar a alguien así y peor convertirlo de alguna forma en un modelo a seguir a niñxs  adolescentes. Claro que me cuidé mucho en no hablar de mi postura, por un lado porque en aquellos años era un tipo bastante insociable y en la medida que fui creciendo, por evitar el odio social que trae consigo declararse crítico de Darío.

Ahora pienso que aquella asociación que hice entre los hábitos de Darío y los de mi padre, me llevó a desconfiar de cualquier héroe o figura histórica que me quisieran enseñar, actitud que me vacunó contra el intento de construcción de ciudadanía amante de la patria y obediente a los nueve comandantes de aquellos años ochenta.

Sandino me pareció fascinante, pero más interesante me pareció el cuento de Manolo Cuadra que describe a un campesino que logra astutamente esquivar a un avión en las montañas. Quiero decir que desde los diez o doce años sospeché de la figura de grandes hombres que eran ensalzados por mis mayores y prefería saber mas de los de a pie, los que vienen detrás.

Ya después uno sale del colegio y lee por su propia cuenta, y uno se da cuenta de que las historias nacionales siempre serán versiones de la realidad, cuando mucho buenas versiones, pero nunca el panorama completo. Uno se da cuenta que abundan los grandes hombres, pero por alguna razón las grandes mujeres escasean…

Ahora que mis hijos van creciendo quisiera que a él y a ella también les nazca la semilla de la duda, que antes de construir una identidad nacional se construyan una identidad personal y que no se dejen llevar por modelos de grandes hombres, sean estos de derechas o izquierdas, religiosos o ateos y que por supuesto tampoco me pongan a mí en un pedestal, porque yo lloro, sangro y cago como cualquiera.

Un mundo de personas que fallan, sienten y aprenden, eso quisiera yo para mi hijo y mi hija, y para mí también.

Por Alberto Sánchez Argüello

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Publicado por

Alberto Sánchez Argüello

Especialista en gestión de proyectos sociales. Amplia experiencia en el fortalecimiento del liderazgo personal, colectivo e institucional. Desarrollador de metodologías de capacitación para el desarrollo organizacional. Asesor metodológico deorganizaciones en América Central. Escritor de minificción y literatura infantil y juvenil. Fundador de Política Mente Incorrecto y Parafernalia ediciones digitales. Ponente TedX.

2 comentarios sobre “MAS ALLÁ DE LO GRANDES HOMBRES”

  1. Me gustó, Alberto, y comparto tus criterios: la duda metódica de la que hablaba Descartes, debe ser nuestro punto de partida. Siempre nos han metido el mono de un lado y del otro… hay que dudar, mientras no compruebe lo contrario. Saludos, apreciado escritor…

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