Estoy embarazada-¿me siento feliz?

malamadreUn embarazo no siempre es recibido con alegría, no todas las mujeres están con las ganas de tener hijos. Algunas deciden no tenerlos, otras deciden seguir adelante con el embarazo. No juzgo a la una, ni ensalzo a la otra. Cada quien toma sus propias decisiones y las asume con la mayor responsabilidad.

Con mi primer embarazo decidí no tenerlo, las razones son solo mías, si me piensas juzgar esta lectura no es para ti, probablemente seas de esos grupos “pro-vida”- un aborto no se toma ni se vive a la ligera. Y no es una decisión que muchas vivimos sin culpa. (Habemos mujeres que pasamos por la etapa de la culpa y la dejamos atrás y otras que se quedan en ella de por vida). En aquel momento no quise estar mama- digo estar porque para mí solo es un estado y no un ser- pensé que mi vida cambiaria y daría un giro de ciento ochenta grados, tenía veintidós años, no había salido de la universidad, no tenía dinero, ni trabajo. No sabía ni quien era yo -Todavía me hace falta descubrirme-.

Con mi segundo embarazo estuve pensativa y reflexioné mucho sobre si seguir con el o no. Me di cuenta que esta vez mis posibilidades estaban más estables y que podría llevarlo a cabo. Ahora no me arrepiento. Ni en aquel momento ni ahora estuve preparada. No nací madre, no tengo ese instinto natural “que toda mujer tiene para ser madre” (ironía), he aprendido a caminar desde mis sombras y mi luz en este camino de la maternidad.

Recuerdo a las personas que decían “felicidades vas a ser mama” “es lo más lindo que te puede pasar en este mundo” y yo siempre les decía: ¿Será?

Pues no. No es lo más lindo. Es un proceso extraño para nuestro cuerpo. Nuestra psiquis, nuestra identidad sufre cambios, las expectativas de vida también, y los planes que se tenían se posponen. Son nueve meses de cambios. Las hormonas. Las nuevas situaciones. La amabilidad de la gente cuando mira tu vientre grande. El repelo de algunas personas al verte sin una pareja caminar en las calles, la preguntadera de quien es el padre. En mi mente siempre les decía – que putas te importa quién es- si no veían al padre conmigo, entonces eso implicaba ser madre soltera, eso es peor que ser viuda. La madre soltera es vista como una mujer que tuvo sexo sin protección y se buscó la panza.

Siguiendo con el tema, cuando una mujer sale embarazada, la desplazan deja de ser un SER y comienza a ser una especie de INCUBADORA MILAGROSA, lo más importante es el o la bebé. La mujer es relegada al rol de MADRE y si no tiene una fuerte y firme seguridad en sí misma, puede perder la identidad, “quien es”. Muchas mujeres han vivido el embarazo con la idea de que ya tiene que hacer a un lado sus necesidades y placeres y entregarse completamente a su bebé. En realidad en esta sociedad una “buena madre” es la que busca cumplir con estándares impuestos dentro de un sistema donde la mujer es vista como inferior al hombre, por lo tanto se relega al trabajo de la casa y a los hijos mientras el hombre sigue con su vida “normal”. La mujer tiene cambios desde la gestación “hasta el infinito y más allá”.

Luego también cuando se está embarazada, te culpan si no estás sonriendo y comprando como maníaca compulsiva las “cositas del bebé”, te dicen “desamorada”, “no eres normal” “a tus meses yo ya había comprado todo”. Habemos algunas que nos deprimimos y no gozamos del embarazo no solo por el contexto relacional sino por los conflictos internos, esos conflictos que afloran en la etapa en donde el espíritu toca el cuerpo, y no solo cambia el cuerpo sino la mente. Hay tantas cosas por las que reflexionar que en lo último que se piensa es en las cosas del bebé.

La lucha es que en esa pérdida de identidad, nos reconstruyamos y caminemos hacia la búsqueda de una misma, no como mamá, sino como mujer. No te anula la sociedad, también te anulas tu misma haciendo lo que te dicen que hagas, solo para que te digan Buena Madre.

Ser “mala madre” y no seguir los dictámenes patriarcales, ni consiente ni inconscientemente es ser la mujer, es ser la persona que lucha por sus sueños y su vida. La vida de una también es importante. Tenemos un largo camino por recorrer para hacer conciencia sobre lo importante que es NO hacernos a un lado y que podemos amar infinitamente a otra persona (me refiero a nuestras/as hijas/os) pero sin dejarnos de amar primero infinitamente a nosotras.

¿Parir o no parir?  ¿Cesárea?

 
Recuerdo el ayer, hace dos años atrás con mis piernas pesadas y mi pelvis cargada, el día en que casi parí a mi hija.
Caminaba como pingüino y tenía muchas contracciones. Lo que debió ser un “momento de felicidad y relajado”, fue lo contrario. Frustración ansiedad y miedo. Mucho miedo, el miedo que siempre le tuve a la muerte.
Estaba allí imaginando su cabeza saliendo de mi vagina, desgarrándome, desangrándome, o allí en el quirófano con las agujas partiéndome la columna vertebral. El momento del parto se había convertido en una obsesión y de mucha reflexión en medio del dolor.
¿Así me lo imaginaba??
Dice la biblia “y parirás con dolor”- ok demasiado patriarcal, por allí dicen “el parto no debe por qué ser doloroso”- ¡por favor!! Duele, si. No mata pero duele, anatómicamente no puede dejar de doler, otra cosa es poder asimilar el dolor de la mejor manera. Quise parir natural, es lo que estaba en mis planes ¿Por qué?

Bueno porque si parís natural sos mas madre,

Porque si parís natural te vas a conectar con tu hijo o hija

Porque así deben parir las mujeres

Porque es rápido y te evitas las molestias de las cesáreas

Porque la leche fluye más

Porque los hijos cuestan más cuando se paren
Aun escucho decir a muchas mujeres estas cosas tan absurdas y yo me las creí todas. La realidad fue que mi hija nació por cesárea. Eso me trajo muchos conflictos internos, pregunté a amistades sobre qué piensan respecto al tema y una persona muy sabia me dijo “eso es mierda“, palabras profundas que resonaron con fuerza, enojo y poder. Fue como un alto a esos pensamientos absurdos que me rondaban en las noches. Esas emociones y ansias de haber parido que salían de mi inconsciente en mis sueños. En los cuales llegué a parir dos veces.
Mis ansias de ser madre, la madre que todos quieren, me llevó a la culpa y la frustración. Con el tiempo me he ido revelando, conociéndome, quitando de mi cabeza las ideas de la madre abnegada y celestial y me he ido permitiendo ir en contra y ser una “mala madre” al fin y al cabo me hace más libre, ¡más viva!
….esta historia…continuará.

Maternidad políticamente incorrecta

Cuando empecé con el embarazo, escribí cada momento de mi experiencia, parte está en mi memoria psíquica, parte en mi memoria emocional y corporal, parte en mis apuntes en la computadora Y PARTES EN MI INCONSCIENTE. Lo primero que se me venía y viene a la mente es la palabra: Maternidad-

¿Qué es la maternidad?
Un acto heroico de “madres” que se sacrifican por sus hijos e hijas, en donde se entregan con amor total al cuido del bebe (o la bebé). Una cuestión cultural en la cual la mujer tiene que cumplir con el rol establecido de cómo debe SER MADRE y dejar de SER MUJER y olvidarse de sí misma. Y con serias contradicciones a la hora de hacer juicios sobre si se es una verdadera madre o no,. Así es como muchas mujeres siguen entendiendo la maternidad-

Veamos este post de una usuaria de facebook, lo he dividido en varios párrafos para luego ir comentando brevemente:

“(…) Qué lindo se debe de sentir ser madre de tiempo completo no trabajar y que te ayuden con todo pagar casa, ropa, comida, diversión (…)”

Somos mujeres a tiempo completo, no madres, somos madres de nuestros hijos, nuestras hijas. No nacimos madres, nacimos mujeres. La decisión de ser madre no es para nada un estado natural de instinto maternal.

“ (…) Así quien no quisiera estar embarazada o tener una reguera de hijos!! Feliz de la vida!! (…)”

Tener hijos e hijas es una responsabilidad muy grande, te mantengan o no, nadie querrá tener una reguera de hijos después de saber la inversión de tiempo y cuido que se les da. Otro día hablaré de las situaciones por las que las mujeres tienen “una reguera de hijos e hijas”.

“(…) Bueno pero las verdaderas y buenas madres somos las que trabajamos y nos desvelamos por nuestra familia (…)”

Una “madre sacrificada”, que ha aprendido desde esta cultura machista que una mujer debe ser una “buena madre”, en tanto más sacrificio con el padre, los hijos e hijas , mas madre.
No es una cuestión de ser verdaderas madres, ni buenas madres, somos mujeres, mujeres que hemos decidido tener hijos o hijas y que muchas asumen ese rol de madre sacrificada para encajar en los dictámenes de una sociedad patriarcal.

“(…) y no esperamos que nos den o pedir por necesidad y lo hacemos para prosperar y no ser simples mantenidas. (…)”

El trabajo en casa y el cuido de los hijos e hijas se ve invisibilizado y sin valor, probablemente mientras su compañero trabaja, esta “simple mantenida” también trabaja en la casa.
Las mujeres, siguen viendo la maternidad como un sacrificio de amor, hablemos del término sacrificio: amor sagrado, un concepto altamente religioso que tiende a ver como virtud la maternidad y no como un acto de libertad y decisión.

Una maternidad políticamente incorrecta no es reforzar la idea de desobligarte y ser irresponsable con los hijos e hijas, es ser parte de una fuerza que evoluciona y corrige en si misma las ideas que nos estancan como mujeres y nos obligan a cumplir un rol , que nos hace infelices. Maternidad políticamente incorrecta se hace criando los hijos e hijas con equidad de género y exigiendo y demandando una paternidad responsable. Es amar a los hijos e hijas sin ataduras ni sacrificios. Es promover una maternidad responsable.

Maternidad responsable es SER MUJERES en tiempo completo, dejar a un lado las ideas cultivadas por el pensamiento machista y patriarcal en el que nacimos. Es considerar la maternidad como una opción y no como un instinto por ser mujer. Verla como un plan, un plan que se puede cambiar o no. Una experiencia de maternidad con la capacidad de cambiar nuestra visión propia y la de hijos e hijas.