LA TRINCHERA QUE HE ELEGIDO, LA MANADA A LA QUE PERTENEZCO

Por Ana Ma Ga

El 4 de febrero se llevaron a cabo las elecciones para presidente y diputados en Costa Rica. Antes de decirles los resultados quiero hacer una breve descripción de este lugar donde nací. Como Estado-Nación nos jactamos ante el mundo de que somos diferentes, pacíficos y verdes, nos gusta como sociedad pensarnos blancos y de avanzada, renegamos de nuestra cultura centroamericana e indígena y andamos por el mundo dando lecciones de democracia.

 

Si bien algunas cosas se hacen bien y el territorio está lleno de paisajes y personas hermosas y trabajadoras, es necesario romper ese espejismo que le vendemos al turismo y a nosotrxs mismxs: somos un crisol hermoso de migrantes, una mescolanza de colores. Tenemos un río que le sigue en suciedad por litro al Ganges y otros tantos con más agrotóxicos que vida. Tenemos altísimos índices de violencia y uno de los mayores crecimientos de desigualdad social en el continente, el crimen organizado avanza y después de Honduras tenemos a la policía más armada del istmo.

Un grupo de ocho mujeres ejerció su voto y llamó la atención este domingo al vestirse al estilo del libro y serie The Handmaid’s Tale con el fin de mostrar su preocupación por lo que llaman una “amenaza fundamentalista”.(La Nación Costa Rica)

Políticamente se siente un clima por un lado de apatía, por otro de progresismo y burbujismo vallecentralista, por otro de organización y resistencia, una autónoma y otra partidaria de izquierdas que trabajan con las uñas y empeño a niveles locales y rurales; y finalmente el fanatismo religioso que ha sabido llenar el vacío que ha dejado la política tradicional y la espalda que como sociedad le damos a las poblaciones más excluidas.

Aun no tenemos presidente, vamos a una segunda ronda el domingo de resurrección (nótese el chiste cósmico). El mayor porcentaje se lo llevó el abstencionismo con un 34,34%, seguido del Partido Restauración Nacional (RN) con un 24,91% y el Partido Acción Ciudadana (PAC, partido saliente) con un 21.66%. El PAC prometió cambios en 4 años, por primera vez se rompió el bipartidismo y mucha gente les creyó. Si bien fue un gobierno en algunas cosas diferente y en 4 años no se cambia el mundo, falló y demostró, una vez más, que a las élites políticas sigue sin importarles el cambio estructural, que le deben el alma a la clase empresarial y que siguen existiendo ciudadanxs de segunda, tercera y cuarta categoría. Las castas no existen solo en la India. El partido RN tiene a su cabeza a un salmista, periodista con poca experiencia política y cantante evangélico, Fabricio Alvarado; su esposa Laura Moscoa es pastora y la denominan profeta. Habla en lenguas y dice sanar gente enferma.

Candidato Fabricio Alvarado con su familia. Fuente: cdn.crhoy.net

Alvarado ha protagonizado marchas “por la vida y la familia”, está en contra del aborto y quiere aumentar sus penas de cárcel bajo cualquier circunstancia, quiere disolver el Instituto Nacional de las Mujeres, está en contra de los DDHH de la población LGBTIQ, de las personas privadas de libertad, no nombra ni una vez en su plan de gobierno a las comunidades indígenas, al campesinado, al sector pesquero, en fin…lo que considera “las minorías”, pero dice defender los valores cristianos y amarnos a pesar de todo. En la Asamblea Legislativa RN quedó con mayoría y el resto de curules ocupadas por la derecha. Solamente una diputación la obtuvo un partido que tira a la izquierda. Quizás esté de más decirlo pero lo diré, el panorama es patético. Mucha gente de la burbuja a la que pertenezco bromea con irse del país, otra capaz y lo diga en serio. Hay una sensación de tristeza, de enojo, de reclamo. Otrxs dicen: “¡pa que se enojan si ya se sabe que esto es una farsa! ¿Ahora si se van a organizar?…no voy a votar por ninguno porque a ningunx le importamos”.

Escribo esto desde la cotidianidad de mi espacio, leyendo el facebook de mi amigxs para sentirme menos sola y anormal. Pero voy a tener que salir a enfrentar el mundo. Y ocupo llenarme de valentía. Yo no me voy a ir del país; por el momento no voy a borrar a nadie del facebook seguramente porque si tengo a alguien que haya votado “por la familia”, pues nunca me ha jodido y ni yo voy a dejar de existir, ni ellxs lo harán. Igual entiendo a quienes hacen esto, cada quien construye su espacio seguro como puede. Pero más allá de ponerme un marco del PAC en mi foto de perfil o decir que voy a hacer campaña por ese partido (cosa que no voy a hacer aunque voy a ir a v(b)otar por ellxs) o de decir que voy a organizar la resistencia (cosa de la que voy a participar como pueda pero no me voy a creer mesías ni seré activista a tiempo completo)…lo que voy a hacer hoy es existir, es nombrarme lesbiana, políticamente porque mis preferencias sexuales son diversas. Voy a existir como alguien que piensa que la hidra capitalista es insostenible y se tiene que acabar, voy a existir con la anarquía como mi horizonte político y práctica cotidiana.

Para mi no se trata solo de con quien cojo o quien me atrae, de si voto o no voto, para mí se trata de dónde vibra mi razón y mi corazón, se trata de esos intersticios llenos de contradicciones que nos crean, se trata de lo liminal, de lo visceral, de los deseos, de las utopías y de las acciones concretas, de la coherencia y la honestidad. En este momento de miedo y tras algunas buenas cachetadas de realidad este fin de semana, siendo honesta conmigo, con ustedes y con el universo, lo que puedo hacer es existir y no rehuirle a ninguna conversación que me confronte con esa realidad que me aterra. Porque esos mapas con estadísticas y votos que veo en la pantalla, me están confrontando con una realidad que de cierta forma me negaba a aceptar, a la que también yo contribuyo, con esa realidad que me atraviesa todos los días la piel cuando camino por la capital, cuando paso del pueblito católico a la zona roja, a la universidad, cuando trabajo y lidio con la burocracia, cuando me infiltro en tribus que no son la mía y no me sirve el camuflaje, cuando salgo del Valle Central del cual soy hija, a veces demasiado hija.

Me queda exponerme, sacar mi corazón y ponerlo sobre la mesa. Me queda escribir cosas increíblemente íntimas y largas en el facebook o blogs, como esta. Me queda ser inapropiadamente honesta y molestarle a quienes piensan que soy demasiado intensa, incluyéndome. Me queda verme desnuda ante un espejo y tomar decisiones, decirme verdades que he venido evadiendo. Me queda hablar en primera persona esperando que vean más allá de la autoreferencia, atreviéndome cada vez menos a hablar en plural… Me queda la trinchera que he elegido no porque sea la mejor ni la única, sino porque es donde siento que debo y quiero estar, me queda trabajar desde la pedagogía con las mujeres, me queda construir con ellas y conmigo desde el amor y la comprensión, pero también desde la incomprensión, la diferencia, el desconcierto y la antagonía.

Me queda la virtualidad como muleta, pero la realidad concreta y tangible como espacio de incidencia. Me queda saber que mi burbuja familiar es amorosa y diversa (y no, la diversidad no es solo sexual), que las amistades de las que me rodeo y a las que rodeo yo, es gente que estimo, que respeto, de la que aprendo. Me queda saber que mucha gente no tiene esto, me queda la esperanza de que con el pequeño trabajo que una hace, que con el trabajo que hace tanta gente todos los días, se puedan generar espacios seguros para quienes nunca los han tenido, me queda esperar que la manada se pueda encontrar y tenga fuerza para hacerle frente a tanto odio que anda suelto. Sobre todo me queda saber, que el mundo es más de lo que una piensa, que la vida se acaba y que no somos nada, aunque seamos tantas cosas a la vez.

Por Ana Ma Ga

Costa Rica, 6 de febrero del 2018

Un comentario en “LA TRINCHERA QUE HE ELEGIDO, LA MANADA A LA QUE PERTENEZCO

  1. Excelente texto Ana Maria. La salida mas honesta, es la lucha, la incansable lucha. Exactamente ahi, en donde donde “vibra la razón y el corazón” Y cuando esa lucha empieza, no tiene fin, porque entendemos que la vida carece de sentido sin un motivo mas allá de la comodidad de nuestro espacio de confort. Una nota muy hermosa. Que bueno que escribes, hay escribir desde el alma, desde ese lugar que incomoda y necesitamos acomodar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *