Palabra, obra y omisión

La desgracia llegó a El Carrizo

Tres muertos, dos heridos y una comunidad desbaratada y en pugna. Sucedió en un caserío pobre del norte de Nicaragua, que difícilmente recuperará la paz que perdió en una orgía de sangre provocada por la intolerancia política. 

Así lo titulaba Fabián Medina en su columna de el diario LA PRENSA el 20 de noviembre de 2011.

Cara de cemento armado

La hipocresía farisea es asquerosa, si hay algo que nunca pude soportar fue esa pequeña manía de querer pasar de santo, mártir y virtuoso cuando todos vemos que no llegas ni a siervo del creador.

— ¡Hijos de la gran puta, aquí van los sandinistas por tu cabeza! —dice que oyó antes de que se le fueran los sentidos.

Don José Mercedes Torres

Don José Mercedes Torres

Don Mercedes Torres Pérez y sus dos hijos Josué Sael y Elmer Torres Cruz podrían calzar en aquella frase que decía el poeta y sacerdote Azarías H. Pallais “mis infinitesimalmente pequeños hermanos”. Esos campesinos trabajadores y honrados a los que muchos en esta ciudad (Managua) y el resto del país menosprecian y llaman indios. Don Mercedes Torres y sus hijos Josué y Elmer fueron asesinados el 8 de noviembre de 2011 en la comunidad El Carrizo nada más y nada menos que por Elvin de Jesús López (subcomisionado de la policía nacional) acompañado por el oficial de línea Mauro José Díaz Jiménez, Eusebio Cruz Montenegro (funcionario del Consejo Supremo electoral) y ¡oh casualidad! Jesús Herrera Zepeda (secretario político del FSLN) llegaron, los siguieron y los mataron. A estos asesinos les dieron condenas de apenas 3 años de prisión por que, según el juez estas pobres criaturas de Dios fueron seducidas por la lengua del maligno en forma de bebida alcohólica y como cuentan que los borrachos no saben lo que hacen y siempre dicen la verdad. Hoy caminan libres como el viento por esta Nicaragua.

Detenciones ilegales, torturas en el chipote y misteriosos ahorcamientos, cocaína que se convierte por obra y gracia en oloroso talco para recién nacidos, corrupción generalizada. También se me viene a la mente aquella triste historia en las Jaguitas. Por sus obras los conoceréis.

 

Maniquís con armadura

Eso son los antimotines, puestos en el diván para ahuyentar los pensamientos pecaminosos de agruparse cuerpo a cuerpo y salir a las calles a gritar lo que te venga en gana. Son puestos frente a campesinos que quieren comunicar al gran faraón que no van a regalar sus tierras y que prefieren marchar por el desierto con sus botas de hule antes que venderle el alma al diablo.

El pecado de omisión dice el catecismo de la iglesia católica (que para eso también sirve internet) es:

“El bien que podemos hacer y no hacemos” y es tal vez uno de los más grande errores que cometemos. Justificamos nuestra indiferencia diciendo “eso no tiene que ver conmigo”.

¡Que te están golpeando los majes de Rejudín, Juventus Sandinista, motorizados y Cía! –Yo no sé-. –Yo no vi nada-. –Esa no es nuestra función-.

Del caricaturista PXMolina

Del caricaturista PXMolina

Que si sale un tipo armado y amenaza a personas en la vía pública y varias cámaras lo graban. Pues la policía actúa con toda la indiferencia del mundo. Luego cuando pasan las desgracias sale muy piadosa Doña Aminta, se pone su chalina dominguera, se saca el rosario de la bolsa del pantalón (a la par de su pistola Bersa Thunder 9) y frente a las cámaras nos dice beatíficamente:

Yo confieso ante Dios Todopoderoso, y ante ustedes hermanos que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión…

Con Polo Foto.LA PRENSAManuel Esquivel

Con Polo
Foto.LA PRENSAManuel Esquivel

Y luego quiere que los perdonemos porque no saben lo que hacen.

 

 

 

 

 

Abixael Mogollón G.

Managua, Nicaragua Noviembre 2015 

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