¿INFLUENCIADORES O INFLUENCIADOS?

 
 Por Lubela Parrales

Me da tristeza. Cuando te vi por primera vez me sentí triste e impotente. Si dijera algo en tu perfil, en tu página seguro que la mayoría me sacaría de ahí con sus comentarios, dirían que te tengo envidia o que soy una vieja ridícula y anticuada. Que el sexo no es malo. Que la desnudez no es mala. Que lo que haces no es malo… pero si un día te pasa algo, quien de ellos realmente se preocupará? O se irá a buscar a otras quinceañeras para influenciar?

La audiencia es peligrosa, la multitud motivada por el egoísmo, la burla, la violencia y la discriminación es lo más letal que existe en nuestro mundo. Es por eso que quiero tocar un tema bastante polémico y que tiene diversidad de opiniones y puntos de vista. No voy a decir tu nombre, porque aunque fuiste vos quien me hizo sentir todo esto y pensar mucho sobre tu vida, sé que hay más adolescentes vulnerables y siendo influenciadas en este momento… así que quiero dirigirme a todas ellas y también a esa multitud letal y peligrosa, gestora de tragedias.

En mi perfil personal hablé sobre esto, por lo tanto ésta es una reflexión final ya que continuar un debate de este tipo sin acciones posteriores, sería algo bastante estéril. Y no, no quiero aportar a esa conversación infinita donde somos muy buenos para decir algo pero poco dispuestos a hacer algo a continuación de.

Mucho se habla de la palabra INFLUENCIADOR y cómo estos trabajan con marcas y empresas para promover sus productos y servicios con su audiencia o seguidores (palabra que pone a las personas como entes manipulables) y se analizan cifras como cantidad de comentarios, reacciones y el más valioso de todas esas acciones sociales: compartir publicación. Muchos profesionales del marketing digital en Nicaragua de hecho consideran que no importa el tema, lo que importan son los números y mediante estos se puede “hacer algo” con dicho influenciador y sólo es encontrar ese producto o servicio que “encaje” con su personalidad y con el mensaje que promueve. Así de simple.

Pero con los días que han pasado y las opiniones que he leído me surgió la pregunta “Influenciadores o influenciados?” Por lo mucho que se alaba y también critica el fenómeno en sí pero poco se analiza a la audiencia como tal y su poder en el comportamiento de los supuestos influenciadores… Porque si hay algo en lo que todos somos vulnerables es en cómo reaccionamos a la atención, los likes, la adulación, los halagos, las invitaciones y todo aquello que represente un “privilegio” “sobresalir” o “figurar”. ¿Qué ocurre cuando una adolescente empieza a subir sus fotos de manera pública y llegan personas que no conoce a opinar sobre su apariencia y a querer “ser parte” de su vida mediante esas interacciones? ¿Qué pasa cuando las mismas fotos ya no estimulan la misma cantidad de reacciones o hasta te exigen y reclaman “mostrar más” y dejar la timidez? ¿Y qué ocurre cuando lanzas al aire un deseo y vienen varios a escribirte por privado, dispuestos a hacerlo realidad?

Tienes 15 años y te sientes con poder, así de repente, crees que puedes pedirles lo que quieras, que aparecerá alguien que se “enamore” o “encule” de vos y te de todo lo que le pidas… eres capaz de decir incluso que no tienes necesidad de pedir nada porque simplemente te llegan muchos regalos y tienes invitaciones todo el tiempo, más bien te cuesta elegir. Empiezas a conocer “mundo” lugares y circunstancias ajenas a tu vida, al entorno en el que has crecido.

Y entonces, así con menos ropa, con poses cada vez más sexuales y con tanta atención te sientes única, diferente, deseable, importante. Te sientes valiente por ser así de libre y transparente ante todos, poder mostrar tu cuerpo y hacer lo que quieras con él puesto que es tuyo y a nadie haces daño, al contrario, quien sabe a cuantos has hecho felices masturbándose con vos en su mente. Estás tan convencida que esto es lo que quieres, y que has sido inteligente por aprovechar la oportunidad que surgió y serías una tonta si lo dejaras pasar. “Ya quisieran todas esas que me critican ser como yo”. Y cuando la gente te critica, o te quiere dar un consejo, los mandas a la v***** porque esta es TU VIDA. Y nadie debe mandarte en nada… tienes derecho a probar, experimentar, y también a equivocarte. Yo hago esto porque quiero. Punto.

Por todo eso es que en tu mente no se atraviesa la idea ni por pequeña o tímida que sea, de que tu audiencia TE INFLUENCIÓ. Que eres su entretenimiento y su droga, que eres divertida pero si surge otra, verán rápidamente a otro lado. Querrás entonces ser más provocativa, demostrar que nadie te llega y que nadie se atreve a las cosas que vos sí, porque vos haces lo que te da la gana y nadie te manda. Y es cierto, nadie en particular te manda… pero todo lo que has venido haciendo es seguir las ordenes de una multitud que no te conoce, no te valora y no le importas. Solo te provocan para su diversión, porque quieren ver hasta donde llegarías con tal de ser más y más famosa.

Y si un día dudas, y quieres salir de todo eso… te expones a la soledad, al abandono social porque ya tienes una etiqueta encima y quienes te criticaron tampoco te tenían alguna estima, solo querían decirte “sos una puta” “sos una cualquiera” “no vales nada”. No se involucran con tu historia, con tu necesidad de amor, consejo, aceptación, guía. No analizan qué hizo falta en tu camino o qué estuvo de más. Se van también a buscar a la próxima adolescente “zorra” para señalar con su dedo erecto de tanta moral que circula en sus venas. Entonces, ante un panorama tan sombrío y deprimente, resulta menos pior quedarte hasta que tu cuerpo aguante, hasta que se aburran de vos, ahí, entreteniéndoles… porque al menos ellos, ellos te acompañan.

No abandonemos a nuestros jóvenes. Seamos más comprensivos del mundo que les rodea y los riesgos y peligros con los que nosotros no crecimos. Dejemos de ver normal el morbo, la sexualización de todo, los linchamientos digitales, y tirar veneno como algo natural. Pongamos un alto a quienes promueven todo eso y son espectadores atentos del efecto de sus palabras. Rescatemos de nuestro interior esa semilla de bondad y cuidemos de ella. Si todos nosotros nos proponemos inspirar y aconsejar con respeto y cariño a quienes tengamos cerca, les aseguro que hacemos la diferencia… en cambio cuando miramos al otro lado o de entrada decimos “no vale la pena” “no va a servir de nada”… en ese pensamiento o palabra, estamos condenando a una persona que hoy puede estar confundida, actuar de forma provocativa cuando en el fondo lo que quiere es atención, amor, aceptación y oportunidades.

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Por Lubela Parrales
Managua 5 de Julio 2017

Imagen: Alex Gross