EN NICARAGUA ES FÁCIL SER UN BUEN PADRE

 

Por Elisa Vanegas

Hace poco tuve una conversación amarga con un amigo. En el seno de la confianza me quejaba de la irresponsabilidad del padre de mi hijo que desde hace cuatro años se desentendió de su manutención y no solo de eso, sino de fomentar una relación padre- hijo necesaria para la salud emocional de un niño que creció sabiendo que tenía un padre que supuestamente lo amaba.

Mi amigo, refunfuñó entre dientes y con una calma visiblemente forzada dijo: “Chela, pero eso es solo culpa tuya, ¿Quién te mandó a meterte con un tipo así?, Ahora cargá con las consecuencias”. Su consejo me cayó como un balde de agua fría, la etapa de auto-culparme por haber sido una imbécil enamorada ya había pasado, además, haya sido bajo la estupidez disfrazada de amor, mi hijo fue planificado, deseado, es y será completamente amado.

Lo que me molestó fue el razonamiento de mi amigo, pensé que tenía muchos más sesos, ¿acaso un hombre tan estudiado como él no se había dado cuenta que esa manera de pensar se llama machismo? ¿Y que, culpar de todo a una mujer es solo consecuencia de una sociedad patriarcal injusta que premia las andanzas de hombres mujeriegos y sataniza en todo a las mujeres?

Nicaragua carga un pesado fardo, la mayoría de las madres solteras son jefas de familia, un 71% según el FIDEG. Y puedo decir con seguridad que la mayoría de los casos no es por elección propia. Existen denominadores comunes: divorcios, abandonos, paternidad irresponsable, machismo, éste último fomentado culturalmente desde el vientre por las mismas madres que lo hacen a veces de manera inconsciente, casi automática.

No puedo negar que yo he tenido una suerte extraordinaria, me eduqué, saqué provecho de cada una de mis ventajas, trabajé en cooperativas, conocí el comercio justo, contactos, redes, seguí estudiando, terminé mi maestría y mi sed de aprender me ha llevado a otros buenos trabajos que me han hecho crecer profesionalmente y abrir mi mente de una manera insaciable. Creo que mi mayor ventaja ha sido sentirme feliz y agradecida con lo que tengo pero jamás conformarme con nada, es una lucha continua, encontrarse ante problemas, tomar decisiones y perder la vergüenza al fracaso y a la pérdida.

Hablo de mi suerte, precisamente porque sé que no todas tenemos las mismas oportunidades, Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas, Nicaragua es el país latinoamericano con más embarazos adolescentes. Niñas menores de 17 años que bajo el yugo de un sistema educativo mediocre y una cultura que promueve el “ser alguien” por el simple hecho de “ser madre”, o el deseo de huir de familias abusivas y formar la propia, terminan embarazadas y con reducidas oportunidades de “progresar” y auto-realizarse como mujeres, profesionales, o seres simplemente felices por tener la capacidad de elegir.

Y vemos a estas jóvenes madres dejando su juventud y su vida lavando ajeno, vendiendo en semáforos, de cajeras, trabajando hasta desvanecer en zonas francas, que, si bien han mejorado las condiciones de trabajos, devengan un salario mínimo de C$4,600.00 córdobas que con costo les permite comprar la canasta básica que ya ronda los C$12mil córdobas.

Amigo, gracias por exponerte de esa manera, pero dejame decirte que, si bien tenés razón y asumo mi cuota de culpa, esto no excusa la irresponsabilidad de un hombre que le ha causado mucho sufrimiento a mi hijo. En Nicaragua existe un código de la familia, incluye la ley de alimentos luego de su derogación. Yo bien podría demandarlo y echarlo preso, pero ¿Qué soluciono con eso? Ya lo intenté una vez, medié, llegamos a un acuerdo, un tiempo le pasó dinero y por fin, sí fue “UN BUEN PADRE”.

Luego, siguió pariendo hijos y la pensión fue reduciéndose. Aunque la ley es clara (Nuevo Código de la Familia) si tiene un hijo fuera de su matrimonio hay un porcentaje pre establecido que obligatoriamente debe cumplir (entre el 25 al 50% de su salario, dependiendo de la cantidad de hijos).

Como mujer de dialogo, quise negociar con él: “Mirá, a mí me va muy bien. Entiendo que tu situación económica se haya deteriorado. Hagamos un trato. Yo mantengo a mi hijo económicamente y vos, al menos establecé una relación padre-hijo, llevátelo un fin de semana, que conviva con sus otros 4 hermanos y listo”.

Hace cuatro años…y esa relación nunca se dio. Fue difícil para mi hijo comprender que su padre no lo ama y no desea ningún contacto con él. Lloró, sufrió, tuvo sus ataques de rebeldía, le dio miedo la oscuridad y luego lo superó. No ha vuelto a hablar de su padre nunca más ni mucho menos a esperar nada de él.

En fin, aunque el Código de la Familia no reconoce familias fuera de la norma cristiana (hombre y mujer), me parece (a pesar de todo) que es moderno y facilitador, es una buena herramienta para lograr la pensión alimenticia de los hijos. Pero siempre tengo ese mal sabor. Los hombres padres, no deberían sentirse obligados, deberían asumir la crianza de sus hijos con amor y alegría.

En mi caso, he decidido dejar ir el asunto, no es mi intención fomentar la irresponsabilidad paterna, ni el machismo. Realmente espero que ser buen padre en este país no sea solamente pasar dinero, sino amar y dedicar tiempo a una personita que no espera otra cosa que tiempo y protección de un padre que al final decidió abandonarlo.

Seguramente hay muchas mujeres por ahí que ya no demandan, ni exigen tiempo para sus hijos, no por orgullo estúpido sino porque contra el machismo, la ignorancia y el completo desamor no se puede luchar con una ley, aunque sí es un buen comienzo.

Aaaahhh y de paso aprovecho para comentar que eso de: “Feliz día de la madre, padre, mujer luchona”, es para la mayoría de nosotras suuuper cansado. ¡Una mujer nunca será PADRE Y MADRE a la vez, eso no existe! Podremos suplir las necesidades económicas de un hijo, pero jamás seremos padre.

Y por último, tampoco somos mejores que las mujeres casadas que cuentan con el apoyo de padres responsables y amorosos, simplemente hacemos lo que tenemos que hacer y punto.

 

Imágenes de Agustin Martínez