¿Día Internacional de la Mujer o Día Internacional de la Mujer Trabajadora?

Por Soraya Cruz Baltodano

El Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) es celebrado por muchos países de los diversos continentes. Su significado es mal interpretado y hasta cambiado por muchas personas ignorantes. Sin embargo, este día es para conmemorar a las personas del género femenino que han apoyado a otras para llegar a alcanzar la igualdad de género, reconociendo el esfuerzo y la lucha constantes de sus derechos. Sobre todo, se conmemora la muerte de mujeres trabajadoras que fallecieron en una fábrica de textiles hace unos 100 años. Las puertas del edificio fueron cerradas para que las mujeres no salieran con material robado y, por desgracia, un incendio cobró la vida de ellas. Una gran mayoría de hombres cree que las mujeres que luchan por sus derechos o las que lucharon no aportaron nada bueno a la sociedad, sin saber que han cambiado cosas que benefician a ambos géneros.

En primer lugar, no es una celebración en donde las mujeres deberían ser felicitadas. Más bien es para recordar a todas las mujeres luchadoras que les han dado una voz a las que no la poseían. Con ello demuestran que juntas son más y que el machismo ha envenenado el discurso de muchos medios de comunicación, así como la mente de varias familias. Asimismo, esta conmemoración recuerda que aún existe el poder de hacer cambios importantes para ellos —los hombres— y para otros afectados. La vida las hizo mujeres y no son ni más ni menos importantes. No las feliciten por ser bellas o tener características lindas o sólo por ser mujeres, porque no es una celebración por tener pechos más pronunciados, pelo largo o figura esbelta, sino por su fuerza, su perseverancia y su intelecto.

En pocas palabras, el feminismo no está peleando por nada nuevo más que por derechos humanos que no son aplicados correctamente o que no son aplicados del todo. Ellas no están exigiendo nuevos derechos, sino que se les proteja tanto como a los hombres, porque odiar al género opuesto y querer más que él estaría contra los motivos por los cuales se cree en el feminismo. Sin embargo, siempre hay grupos que no lo apoyan por creer que las feministas se rigen por abominar al hombre y porque son “dramáticas”. Todo hombre y toda mujer deben saber que el patriarcado y el machismo sólo son buenos para separar a los géneros y crear conflictos entre ambos. Es una plaga que sólo puede terminar con una buena dosis de educación, ya que este mal afecta a todos sin importar la clase social.

No obstante, las mujeres, después de tantos años, siguen siendo víctimas de odio y culpadas por ser ellas mismas. Creemos que los hombres necesitan ser como la masculinidad hegemónica les dicta que sean, y que la mujer tiene que ser delicada y callar, hacer todo lo que los hombres dicen. Que una mujer debe tener etiqueta. Pero esto último carece de toda lógica, ya que las mujeres no están para complacer estereotipos y muchos menos para esconder su sexualidad, porque, a diferencia de lo que piensen los demás, eso no las hace menos. Hemos llegado hasta el punto en que una mujer es odiada por otra por mostrar sus pechos, por no querer usar vestido o maquillaje, por querer respeto cuando camina en shorts por la calle y la llaman “lesbiana”. Las feministas nunca han sido un estereotipo de mujer y no tienen que llegar a serlo. Llamarlas “lesbianas” por luchar incansables veces sólo demuestra lo que el machismo ha vuelto a los seres humanos: seres misóginos, homofóbicos y retrógrados.

Conviene subrayar que este movimiento no posee un solo objetivo y que cada país tiene sus luchas y su historia de feminismo, la cual no puede ser comparada. Cada lugar tiene su semblanza de cómo el feminismo los ha ido cambiando para ser una mejor y más tranquila comunidad en la que no nos tengamos que preocupar por algo tan simple como quién usa falda y quién pantalón. Quién usa maquillaje y quién no. Quién quiere ser tosco y quién sensible. ¿Cuántas veces han usado la palabra “marimacha” o “mariquita” para referirse a alguien de manera seria? Todo lo que llaman masculino y femenino son sólo etiquetas que se han creado para separarnos.

Hay que enseñarles a los niños que el rol de género es otra excusa del patriarcado para mantenernos en grupos separados donde lo único que va a existir es violencia. No les digamos a los niños que tienen que actuar conforme a su género. Creemos en las mentiras del machismo día a día y no nos da pena porque ya lo vemos normal.

En conclusión, el feminismo es para liberar, romper barreras y ser tolerantes. Que tus hijos ya no sean molestados por cosas ridículas como usar el color que les gusta, el tipo de ropa que les plazca, ver las caricaturas que los hagan sonreír o usar un juguete con el que recordarán tantas aventuras. Para la gente mayor sería un alivio que se acabara la violencia y la desigualdad, con el objetivo de crear mejores oportunidades de trabajo y saber que algún día encontrarán la libertad buscada desde hace siglos.

Autora:
Soraya Cruz Baltodano (Managua, 1998). Estudiante de 11vo grado del instituto Nicaraguan Bilingual School. Librepensadora y vegana. Apoya la equidad de género y los derechos de los animales.