La sexualidad, en el ámbito de la trata de mujeres y el trabajo sexual

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Por Jenny Mora Paisano

Para este post me he apoyado mucho en los estudios y contribuciones de Agustina Iglesias Skul.

La sexualidad de las mujeres durante la historia y hasta nuestros días ha sido abordada desde el ámbito público y ámbito privado, y esto no es extraño. Sin embargo, es importante seguir puntualizando, en cómo la sexualidad de las mujeres se ha abordado desde diferentes perspectivas y fenómenos sociales. Desde la modernidad, desde las crisis migratorias, la economía de mercado frente a la industria del sexo, las políticas públicas, etc. De este modo la construcción de la sexualidad conforma un variopinto de elementos que hace complejo pensar la sexualidad, especialmente cuando nos referimos al trabajo sexual y la trata de mujeres con fines de explotación sexual.

Skul menciona en su libro “La trata de mujeres con fines de explotación sexual” que el ámbito la sexualidad produce sus propias políticas, desigualdades y formas de opresión. De este modo, nos dice la autora: “decir que la sexualidad es política parece a primera vista una obviedad; sin embargo, hay momentos precisos en los que esta se encuentra más expuesta a ser politizada y renegociada”.

Las citas antes expuestas nos lleva a complejizar el papel de las políticas, de la sociedad, del feminismo y del estado frente a la sexualidad de las mujeres, particularmente, la relación del estado y mujeres. Ejemplo de esto es el caso del trabajo sexual con relación a los actores que se vieron involucrados en las políticas anti trata, en especial la trata de mujeres con fines de explotación sexual, y como estas políticas trastocan de manera particular el fenómeno del trabajo sexual. De manera que, la historia nos devela procesos que fueron determinantes en la definición de ciertas políticas e instrumentos legales para la condena de la trata de mujeres con fines de explotación sexual.

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En principio me gustaría hacer referencia al modelo francés cuyo propósito era regular la prostitución. Partiendo de la frase célebre que “la prostitución ha sido un mal necesario”, el modelo francés también cree este mal debe ser controlado, evitando múltiples contagios. Como es de esperar las herramientas construidas para prevenir y controlar se dirigían hacia los cuerpos de las mujeres, siendo estos objetos de minuciosas revisiones sanitarias, vigilancia, foto cartillas de identificación, que lo único que provocaba era estigmatizaciones, violencias, desigualdades, exclusión. Claramente esto evidencia el control total sobre los cuerpos, por parte del poder administrativo, sanitario y policial.

Con todo, es claro que el modelo francés aplicó estas herramientas de “orden público” sobre mujeres, mas no involucraba a los hombres de las milicias y de quienes demandaban este servicio. Así mismo, durante el siglo XIX en Inglaterra y en Estados Unidos se empieza a dar mucha relevancia al control de “los vicios y las conductas desviadas”. Presentándose campañas educativas y políticas en pro de la castidad, eliminar la prostitución, reprimir la masturbación. Todo esto ha sido una lucha que a través de las practicas médicas, policiales, y legales han reprimido y controlado los cuerpos hasta nuestros días. De este modo, tal como platea Agustina, no es extraño que la prostitución haya sido un objetivo ideológico y político dentro del esquema de la sexualidad. De manera particular, las técnicas de control y revisión, generan abuso y escarnio, agudizando la división de clase y sexo.

Por esto, no resulta menos importante mencionar que las relaciones que se han ido estableciendo entre el feminismo y la sexualidad presenten aspectos complejos. En efecto, según Agustina: a lo largo de la historia del feminismo se observan al menos dos posturas sobre la sexualidad. La primera ha criticado las restricciones a la conducta sexual de las mujeres. La segunda considera que el papel de la sexualidad activa de la mujer es una mera extensión de los privilegios que, en este campo gozan los varones.

Sobre esta última tendencia podría decir que tanto actores sociales y el feminismo, tuvieron participación en la construcción y aplicación de políticas de control social; especialmente las de control de la sexualidad y su relación en el ámbito de la ley (aquí no me detendré, porque merece especial atención en otro post). Esta tendencia, plantea la sexualidad femenina de la peor manera posible: condena la pornografía, la prostitución, o cualquier manifestación que se aleje de la normatividad y la dignidad moral.

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En el caso de la prostitución esta toma un discurso abolicionista. Claramente, se considera la prostitución como una forma de esclavitud, pero este discurso lejos brindar autonomía a las mujeres, las confina al contexto migratorio y en un mercado precario y desigual. A su vez, es claro que, las deficiencias de las políticas asimilan tanto el fenómeno de la trata como el de la prostitución generando más criminalización, indefensión y victimización de las mujeres.

Según Agustina en el ámbito de la ley, el cuerpo sexuado de las mujeres está constituido por una multiplicidad de elementos y categorías (delincuente, reproductor, transgresor). La trayectoria de la ley se traza con prohibiciones, reglamentaciones y penalidades destinadas a prevenir, controlar y sancionar. Claramente, esto nos lleva a reflexionar, sobre la necesidad de estar atentos ante ciertas definiciones que se le atribuyen a un fenómeno, es decir ¿que se considera como trata de seres humanos, en especial la trata de mujeres con fines de explotación sexual? ¿Qué es la prostitución? ¿El trabajo sexual? ¿La explotación laboral? hablo de las definiciones y consideraciones porque es a partir de estas, que se construyen los instrumentos internacionales y las normativas contra la trata de seres humanos, el tráfico de seres humanos y la explotación laboral y sexual. Por último, es necesario reafirmar que abolir el trabajo sexual, no disminuye la trata, por el contrario concuerdo que para acabar con la trata hay que legalizar la prostitución.

Esto ha sido una introducción a un tema que cada mes iré detallando, pero que en general he mencionado.

Por Jenny Mora Paisano

¿Qué pasa cuando las mujeres cometen delitos?

¿Qué pasa cuando las mujeres cometen delitos?

Hoy los diarios Nicaragüenses hicieron “noticia” con el caso de una joven de 16 años que mató a su hija de 23 días de nacida, los comentarios como siempre son terribles, me llama la atención los enjuiciamientos morales, de ciudadanxs comentaristas de los diarios, a continuación dejaré algunos de los comentarios hechos por algunos y algunas ciudadanas, ustedes juzgarán por sí mismo:

“Tantas opciones para evitar esta tragedia! Si no quería/podía con la bebe, la adopción es una buena solución. Y ahora van a salir con el cuento de que como es menor de edad, ella queda como “buena cosa”. Por eso la juventud esta arruinada. Si comete un crimen, que la castiguen con todo el peso de la ley no importa la edad”.

“Q le saquen la matriz para q no vuelva a parir y quede sola el resto de su vida….por q en nicaragua no se puede dar pena de muerte ni cadena perpetua buena q le den sus 15 años y despues q salga sin poder parir por q ya no tiene derecho a ser madre….”

“No la juzgo yo, arriba lo harán. No creo que logre llegar a su vejez con un corazón tranquilo y libre de culpa. Los años pasaran, la madurez también pero su remordimiento la acompañara toda la vida”.

Este tipo de comentarios no me sorprenden, sin embargo me han dejado enardecida, dolida. Y es que cuando se trata de juzgar a una mujer, las leyes se vuelven insuficientes para castigar, y claro aparecen todos los tipos de enjuiciamientos desde las informales o cotidianas (juicios morales, culpa etc.), y desde luego el sistema de justicia. Hoy hago un llamado, porque estoy seriamente preocupada por este tipo de casos; y pregunto ¿por qué se ensañan con la joven? ¿Será que es por ser mujer y porque es joven? , Porqué viene de familia y barrio pobre, porqué que es madre y ahora se le acusa de asesinar a su hija, ¿Por qué cuando se trata de una mujer tenemos huevos y ovarios para señalar con odio, ¿por qué el sentimiento de odio y rechazo de las y los ciudadanos se exacerba?; me preocupa incluso lo que llegue a pasar con esta chavala y el tipo de proceso al que estará sujeta por ser menor de edad, me preocupa el tipo condena de llegar a pasar esto.

Les pregunto ¿por qué ella es más culpable que un Femicida?, ¿por qué es vista como un monstro?, inclusive de pedir como castigo quitarle la matriz o que fuera castigada con pena de muerte, queda claro que en esta sociedad patriarcal, machista y misógina, el control social de la mujeres funciona a partir de mecanismos informales, tales como la socialización de género: “somos madres por naturaleza”, somos incapaces de matar, porque “la mujer es pasiva de naturaleza” , las dobles e innumerables pautas morales que, dan significación a las instituciones sociales que son expertas en todas las formas de control social del cuerpo de las mujeres, y la cárcel; son el entramado de los que se sostiene el patriarcado para ejercer una doble culpabilidad; tal y como menciona la feminista y criminóloga Carol Smart “ su fuente primaria” debe encontrarse “fuera de o incluso más allá de la influencia judicial” y más precisamente en procesos sociales aparentemente inocuos”, en este caso el ejemplo de esta chavala y de las privadas de libertad dejan en evidencia de esto.

Saben, no justifico este hecho, se cometió un delito y según los diarios la chavala confesó, pero vamos al hecho de como se toman estos casos específicos. Me da tanta impotencia el hecho de pensar ¿qué va a pasar con esta chavala?, sobre todo si la posibilidad de pasar por procesos penales es posible, además de los horrores que seguro sufriría en la cárcel por el hecho de haber quebrantado la ley materna. Me siento enojada y quizás esté diciendo estupideces, pero esto no es solo un problema que envuelve a la justicia penal, sino a todos la estructura social y cultural.

Mi intención no es convertir en victima a esta chavala y menos convertirla en los denominados “víctima pasiva”, es decir, hacer creer que ella está loca y que no sabe lo que hace, o que por ser mujer no tiene la capacidad para razonar si matar o no a un hijx. Tampoco pretendo justificarla, ningún delito es justificable aparentemente (las Guerras y Feminicidios nos dan evidencia que si hay crimines que se justifican). Desde la justicia inclusive, se retoman viejos sustento del derecho penal: como considerar las condiciones familiares: asumiendo que el problema está en aquellas familias que no cumplen con los cánones establecidos; por otro lado se utiliza esta la idea típica de las ciencias al estilo de Lombroso cómo considerar a la mujer como ser atávico, demente, contra natura, que por ser mujer no razona, que nació mal y que por eso comete delitos.

Todos estos elementos son tomados de la justicia penal y las ciencias, justificando crímenes hacia las mujeres privadas de libertad. Esto incluso asienta la manera de ver el delito, es decir, no solo se juzga por el delito en sí mismo, sino por quien lo cometió. Y en este sentido resalto que aunque esta chavala se le acuse de matar a su hija, también tiene derechos que no deben de ser violentado por ningún motivo, y que sin duda los cometarios del público son el reflejo de odio hacia las mujeres. Me duele la piel, los huesos, porqué cuando sos mujer y sobre todo chavala se te juzga con más dureza. Lo único que puedo decir más allá de lo que ya he dicho, es que hay que estar atentos a este tipo de violencia.

¿Consumidores de qué?

¡Diciembre toda! la gente sofocada preocupada por ver qué compra. Es un mes donde las ansiedades brotan a flor de piel, los anuncios te atacan como ametralladoras y la gente cae vencida, pretendiendo llegar al paraíso del consumismo para llenar la ansiedad que provoca la sociedad del consumo…pero en realidad ¿qué es lo que nos vende esta sociedad del consumo? creo que la sociedad del consumo nos vende ansiedad, estrés y violencia. Nos lleva a esas crisis existencialistas de querer ser maquinas y dispositivos, tanto productores como consumidores, todo es producir para consumir y si no es así “estas fuera de este mundo y de quienes te rodean”. Los negocios con sus publicidades están por doquier, y algo que no puede pasar desapercibido son las ofertas y los descuentos que se les hace en particular a las mujeres, “ropa sexy para esta navidad a solo…” “sorprende a tu marido en esta navidad con un cabello y cutis suave, tienes hasta un 30% de descuento”. En fin una serie de publicidades que reflejan un ataque constante no solo a las mujeres, sino a la sociedad en general, del cómo verte, que debes hacer, como sorprender, como verte bien para los demás.

Ciertos aportes de la sociología y la antropología te explican que la lógica consumista tiene que ver con estatus, ansiedades; incluso ejemplifican como para ciertas comunidades la lógica consumista simboliza poder, estatus, prestigio, claro está que con variantes culturales particularidades. Ciertamente las formas en que se representa y manifiesta el consumo son diversas e intensas, dependiendo a la sociedad a que nos dirijamos. Durante mi corta vida he visto la lógica del consumismo de mi familia, de algunos grupos de amistades y a nivel general qué puedo decir, si para estas fechas de diciembre la gente se alborota mucho más, para comprar los estrenos, los regalos de navidad, los adornos de navidad disque para ambientar las casas, en fin toda la mierda que trae la navidad y el niño Dios. Se dice también que para estas fechas hay que perdonar, para recobrar las relaciones que por una u otra razón se quebrantaron. Al parecer vivimos bajo la lógica de las telenovelas mexicanas, donde todo es amor, donde todo es alegría, donde se debe de olvidar los atropellos que hiciste y te hicieron, donde la esposa debe perdonar: los golpes, las infidelidades pasadas y las próximas en nombre de la familia y los hijos ¡esto es la pura mierda!.

Entonces esa lógica de la familia, del perdón y de la reconciliación al estilo telenovela Mexicana trae aparejado una serie de rituales: los regalos para agradar, las flores y obsequios para pedirle perdón a la pareja, el guaro para celebrar (la excusa perfecta para volver agredir a la pareja e hijos); la compra del altar del niño Dios donde la sagrada familia hetero-patriarcal es las más venerada a nivel mundial; del “ dichoso” árbol de navidad; en fin, hay dos días 24 y 31 donde se olvida todo, ¿y luego que sigue? La misma rutina de todos los años, los mismos problemas, la violencia que se acrecienta, etc.

Según cuenta la tradición- ¡mierda por cierto!- en Diciembre: hay que darte esos gustos que no te distes en todo el año, entonces por las calles y centros comerciales escuchas decir de la gente “mira me gusta esta camisa, pero que cara…bueno me la voy a comprar para eso me mate trabajando todo el año, merezco comprarme algo caro”, por otros espacios escuchas decir, “no me decido, quiero comprarme todo”, por doquier ves esas caras de ansiedad, esperando que algo te convenza y luego lucir eso que te compraste; y es que en la vida cotidiana tener muchas cosas materiales significa el esfuerzo que haces como buena y buen ciudadano en el trabajo, es tener éxito en la vida, es decir, que el éxito se traduce en consumismo o el consumismo en éxito ¡hay no se pero por ahí les va! …pareciera que el consumismo es la enfermedad social de la época, suena feo compararlo con una enfermedad, pero lo cierto es que genera ansiedad, estrés, crisis de impotencia, además de deudas y no sé cuantas cosas más.

Hace unos días platicando por Skipe con una prima me platicaba que estaba enojada con la manera de pensar de una de mis tías -doy este ejemplo, porque es perfecto para describir como la ansiedad y el consumo se conectan- me comentaba mi prima ,que mi tía le había pedido prestado dinero, porque tenía que comprar los adornos navideños, mi prima le dijo que no podía y que le aconsejaba que priorizara gastos importantes, no en tonterías como esas, a lo cual mi tía le contesto: yo no podría sacrificar los adornos para la casa, son necesarios, es un sacrificio que no haré. Cuando me conto mi prima eso dije ¡WTF sacrificar…sacrificar queeeeeeeee!; y bueno así como mi tía hay muchas y muchos desesperados por las compras navideñas. Veo a la gente preocupada sumida en un mar de depresiones, ansiedades, porque es deber consumir, eso te hace estar dentro y aceptado por la sociedad de consumo. Y qué decir de las deudas generadas del monstruo del consumo. La gente se siente mediocre al no tener una casa bien arreglada con los mejores diseños navideños, no comprarse un electrodoméstico, o el ultimo teléfono que se lanzo al mercado, un traje caro para lucirlo en navidad, no tener la cena linda de navidad y año nuevo etc.

Mientras nuestra lógica consumista sigue, también la violencia se viste de moños navideños, somos productores y consumidores de violencia que entre música, bailes y cena navideña se combina en una mezcla terrible; de esta manera nuestras fiestas navideñas están ceñidas de consumismo, violencia, sexismo, machismo, ansiedades y tristezas. Las parejas se aman y bailan el 24 y 31 Diciembre, esperando un año de “prosperidad en la familia”: entre música y bailes se escucha “vos hijueputa no oístes que te hable, pásame una cerveza” y no falta el cometario sexista de un invitado que dice “que rápido que pasan los años que grande, ya estas señorita de seguro los novios ya te carrerean”, tampoco falta aquella expresión “amor vení baila conmigo, vení no te dije que vinieras… a la puta con vos “; violencias tan explicitas y sutiles simbolizan las fiestas navideñas, así como las tanta fiestas tradicionales que se festejan.

Sin duda las fiestas navideñas y en general están cargadas de tradiciones, simbolismos destructivos: el consumismo, el sexismo, machismo, la violencia en sus diferentes expresiones se encuentran en toda la gama de festejos y expresiones tradicionales que, particularmente están guiadas y son en nombre de Dios y de la iglesia. Me pregunto y les pregunto qué es entonces lo que se festeja, que pasa cuando en nuestras familias, vecinos, amigos, festejan tradiciones que vienen marcadas de violencia, consumo ¿cuestionamos acaso, o nos callamos?, cuestionamos el consumo desmesurado y la violencia que se normaliza a partir de estas prácticas. Creo que sería importante escribir experiencias particulares de lo que nos han dejado estas y otras fiestas, como parte de un registro personal de lo que significa, significó esas festividades y como esas prácticas realmente impactan de forma negativa o quizás positiva en nuestras vidas y de las vidas de las personas cercanas, al menos eso ayuda a cuestionarnos a nosotrxs mismxs y a quienes tenemos cerca, creo importante no ignorar las connotaciones que devienen de estas fiestas.

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¿Militancias y Revoluciones?

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Durante los nueve meses de estancia en la Argentina me han llamado la atención algunas particularidades políticas e ideológicas de algunos movimientos sociales, movimientos feministas y de mujeres de este país. Apenas a dos semanas de mí llegada presencié una marcha a nivel nacional en conmemoración al “Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia”, mi primera impresión: parecía que estaba en la plena emergencia del socialismo o al menos en su mejor momento, parecía otra época, como un viaje a través del tiempo (suena exagerado quizáspero así fue como yo lo sentí. Observaba como algunos movimientos sociales y movimientos feministas y de mujeres, se regocijaban bailaban fue verdaderamente maravilloso sentir el despliegue de cada sentimiento que procedía de cada chavala y chavalo, centenares de gente con sus consignas que mostraban la variedad de demandas y derechos que exigen ser reivindicados, se sentía la fuerza y la compañía, para mí fue realmente maravillosa esa manera exacerbada de vivir las celebraciones y las luchas por nuestros derechos. Sentía en cada chavala y chavalo esa frase célebre de lo personal es político, cada persona llevó eso personal por lo que se lucha a un espacio a compartir, a vivir en colectivo; y es precisamente ahí donde quiero detenerme, como mencionaba todo era genial, todo me pareció realmente empoderador, pero algo que me llamó mucho la atención y que me hace hacerme la pregunta ¿ a que nos referimos cuando utilizamos la consigna “feminismo y socialismo”? es allí donde aparece la interrogante y es allí también la posible contradicción que se intercepta en mi cabeza ; mas allá de querer hacer una crítica, para mi es reflexionar sobre eso que políticamente desde el cuerpo social e individual hacemos.

Durante los meses anteriores he estado leyendo un poco sobre la emergencia de la izquierda y las facetas por las que esta postura política ha pasado, y francamente he encontrado que la izquierda bajo su enfoque socialista también ha invisibilizado la importancia de los movimientos feministas, no es hasta la emergencia del realismo crítico de izquierda que se empieza a debatir sobre la importancia y papel de los movimientos feministas, mas allá de estos datos históricos, que si bien son importantes basta con dar algunos ejemplos de lo que pasa actualmente para poder dar mi opinión y hacerme la pregunta de por qué se empeñan algunos movimientos sociales, movimientos feministas y de mujeres en mantener la idea romántica de la izquierda socialista y a partir de esto usar emblemas como feminismo socialista, pero más particularmente y es donde encuentro el problema, es centrar el socialismo en las causas de Chávez y Fidel. A groso modo he contado lo que he visto, pero creo que sería importante comentarles algunas vivencias exactas y que son cruciales para trasmitir mi opinión.

Lo que más me ha calado no es en sí mismo el discurso socialista, particularmente me ha trastocado que en las luchas feministas y de otros movimientos sociales, de jóvenes, ecologistas, y otros, se encuentra la imagen de Chávez, de Fidel. Yo en lo particular difiero porque no creo que la lucha feminista en particular, sea una lucha de Chávez y de Fidel ni tampoco de Guevara; siento que todavía existe un romanticismo de la izquierda socialista enfocado en tres figuras Fidel, Chávez y el che Guevara, y aunque hiera susceptibilidades creo que esto malea las causas feministas (aclaro que no son todos los movimientos feministas de la Argentina), ecologistas, humanistas. En fin creo que el feminismo es algo que vive en la individualidad y se proyecta en la colectividad pero yo me pregunto hasta que punto somos consientes de articular las realidades. Estoy convencida que tanto partidos políticos de derecha y de izquierda han retomado analíticas gubernamentales que no se diferencian en la práctica más que en el discurso retoricó, que solo buscan sus propios intereses; quizás y de hecho, sí me estoy metiendo en un terreno complicado porque esto de seguro no les va a gustar a muchas y a muchos, pero es que en realidad creo que el feminismo ha trastocado puntos que va en asumir un cuerpo político, que transciende a la conformación de un cuerpo social con luchas que van de la mano con lo personal y lo político, más que con la ilusión romántica de tener un líder que salve a su pueblo, porque eso es lo que me genera la izquierda socialista.

La semana pasada se realizó una marcha por el “Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito”, como mencionaba se siente la fuerza, la lucha ha sido persistente y el panorama se percibe positivo en cuestión de la aprobación del aborto. Pero entre tanto también percibía la imagen de Chávez en una pancarta y yo me volví a preguntar cómo calza la imagen de este hombre que, en principio no apoyó la causa por el derecho al aborto legal y seguro, cómo esto concuerda con la marcha; segundo observemos y analicemos las políticas y las formas de hacer gobierno, ¿Cuál ha sido la analítica gubernamental de Chávez, de Fidel, y porque no mencionar, la Daniel ortega que también es de la misma camada “socialista”, este último ahora ha creado no sé si es programa o qué pero que se llama “Mujeres del buen Gobierno” pero bueno esto es otro asunto que se puede analizar por aparte.

También quisiera contarles que hace unos meses a fines de mayo participé en un congreso nacional donde se discutía temas de seguridad y prevención del delito, de violencia, de abuso de poder por parte de los policías hacia los pibes de las villas, y sobre políticas de género en Argentina. La participación de los movimientos feministas y LGBT dieron talleres y por su puesto hubo un espacio en la sala donde se abordaban temas centrales, sin embargo, éste espacio brindado fue muy corto a mi parecer, sentí que se le dio prioridad a otras causas, importantes pero que se tocaron mas a profundidad, que a las causas y luchas feministas. Todavía está grabada en mi mente el cierre del congreso, “ellos” presidiendo la mesa, “ellos” haciendo uso del discurso de cierre, otra mayoría de “todas” y “todos” escuchando, esas “todas” y “todos” siendo representadxs por “ellos”. Durante el cierre jóvenes militantes de otros movimientos que no precisan ser feministas hacían alusión a luchar por una argentina libre, por una argentina como la Cuba de Fidel, ese fue uno de los mensajes que me pasmó y me pregunté por qué querer parecernos a la cuba de Fidel? hasta la vez y no encuentro respuesta; en medio de los discursos se venía decir “Chávez vive” hablaron y hablaron y yo escuchaba bla bla bla bla y al final del discurso dijeron hay que seguir luchando contra el imperialismo, hay que convertir a la Argentina en una verdadera patria, esa que soñaba y por la que lucho Guevara, ese legado que nos dejo Guevara Fidel y Chávez…“Chávez vive”, compas no hay que rendirnos, porque la lucha será Socialista y también Feminista”. Les soy sincera me encachimbé pero me quede escuchando saben por qué, porque si no, no les estaría contando ni tampoco dando mi opinión al respecto.

En general esto fue el discurso. Pero a mí me pareció tan mierda este discurso, porque sentí que se utiliza el feminismo para otros interés políticos e ideológicos, intereses no de parte de los movimientos feministas y de mujeres, sino de estos otros movimientos que siguen bajo su lógica patriarcal de querer ser el héroe del mundo y de quererse parecer a Chávez y Fidel … y esto es algo que debe de cuestionarse por más duro que parezca; yo soy fiel creyente de que todos tenemos responsabilidades sobre los saberes y los hechos y es en este sentido pienso que se debe de pensar qué hace un feminismo socialista, que hace un movimiento verde, un movimiento pro derechos humanos, siguiendo patrones o ideologías que en principio históricamente no es pensado para las mujeres, y que siguen ideales a partir de Chávez y Fidel; si bien la izquierda socialista habla de la liberación de las masas que incluye mujeres pero no puntualiza la lucha contra una cultura patriarcal. Para concluir quisiera expresar que no creo en un socialismo de Chávez y de Fidel y menos de en un socialismo cristiano y solidario como el que se vive en Nicaragua y es por eso que quizás mi cabeza no asocia un feminismo socialista.

En general esto fue el discurso. Pero a mí me pareció tan mierda este discurso, porque sentí que se utiliza el feminismo para otros interés políticos e ideológicos, intereses no de parte de los movimientos feministas y de mujeres, sino de estos otros movimientos que siguen bajo su lógica patriarcal de querer ser el héroe del mundo y de quererse parecer a Chávez y Fidel … y esto es algo que debe de cuestionarse por más duro que parezca; yo soy fiel creyente de que todos tenemos responsabilidades sobre los saberes y los hechos y es en este sentido que creo que se debe de qué re pensar qué hace un feminismo socialista, que hace un movimiento verde, un movimiento pro derechos humanos, que sigue patrones o ideologías que en principio históricamente no es pensado para las mujeres, y que siguen ideales a partir de Chávez y Fidel; si bien la izquierda socialista habla de la liberación de las masas que incluye mujeres pero no puntualiza la lucha contra una cultura patriarcal. Para concluir quisiera expresar que no creo en un socialismo de Chávez y de Fidel y menos de en un socialismo cristiano y solidario como el que se vive en Nicaragua y es por eso que quizás mi cabeza no asocia un feminismo socialista.

“Hay que poner el cuerpo”

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Hay que poner el cuerpo… cuando escuché esta palabra me quedé en un estado de reflexión, por varios minutos no dije nada solo pensaba en esa palabra, jamás pensé que esta expresión sonara como poema para mi empoderamiento como mujer y como una simple ciudadana que transita a diario una ciudad grande donde la gente camina como loca. Quisiera compartir que esta frase “hay que poner el cuerpo” la escuché del profesor de taller expresivo donde recibo esta clase, pero saben no me imagine que esta palabra, no solo cambiaria la manera de ver la vida, sino de pensar hacer mi vida. Ahora cada vez que visualizo un proyecto de vida creo que debo poner el cuerpo, porque solo así es como se logran las metas y se llega a la satisfacción. Cuando estaba reflexionando esta palabra pensaba en el estrés y en las quejas de las personas, unas se quejan porque la ciudad está cada vez más pesada, que ya están cansados del trabajo, otras se quejan por la inflación y bueno un sin número de quejas. Esto me hizo pensar que en esta sociedad moderna del siglo XXI se requiere de poner el cuerpo para combatir los efectos de esta sociedad individualizadora y dije qué importante es plantearte que elementos motivan tus acciones, y si nos detuviéramos un poco a pensar en esta palabra, qué pasaría.

Luego pensé que la vida es como un libro cada uno tiene su historia, su planteamiento, su mensaje, etc. Y a veces levantarse a continuar la rutina cansa, pero también preguntémonos qué hacemos para romper la rutina, para enfrentar esta sociedad loca por los efectos del capitalismo, el machismo; a mí por ejemplo me resultaba estresante levantarme, salir a trabajar y saber que en cualquier esquina me encontraría a un tipo acosándome, ante esto yo ya llevaba un plan armado de cómo reaccionar ante el acoso callejero; muchas personas aunque no lo tengamos presente a diario ponemos el cuerpo para experimentar una serie de eventualidades que ciñen los capítulos de nuestra vida. Entonces al pensar en estas cosas me propuse poner el cuerpo en cada cosa que haga y esto ya me lleva a un compromiso consigo misma. Y que diacachimba es sentirte empoderada, optimista y fuerte cuando te replanteas todas estas situaciones.

Poner el cuerpo es la definición que como mujer yo me he propuesto… cuando inicio mi día, cuando inicio y desarrollo la lectura de un libro, cuando voy a una marcha, cuando canto y bailo. Para mi poner el cuerpo también el romper con todo aquello que me imposibilita ser yo. Cuando se trata de poner el cuerpo, es allí el reto… no por algo el cuerpo es nuestro campo de lucha, nuestro campo político. Poner el cuerpo es hacer con pasión, con rebeldía todo lo que hacemos en el día, desde decir buenos días al nuevo día, desde pensar que hay un día más para luchar y una oportunidad para poder cambiar el mundo ¿y quien dice que no es posible?, para renunciar a eso que no me hace sentir plena.

Poner el cuerpo es decir “hoy nada puede perturbar mi trabajo”…

Poner el cuerpo significa salir a la calle “sin miedos… ni tapujos”…

Poner el cuerpo es crear un ambiente de justicia en todos los espacios de nuestra cotidianidad…

Poner el cuerpo es decir que como mujer me siento completa y feliz, cada vez que reivindico y reafirmo mis derechos…

Poner el cuerpo es demandar derechos…

Poner el cuerpo es decir, con mi cuerpo me basto para tener la mejor arma de lucha… la mejor arma política para destruir cualquier muro que quiera atraparme y encerrarme…

Poner el cuerpo es sentirte plena con lo que haces sin prejuicios, sin miedos…

Poner el cuerpo es decir aquí estoy para luchar por mí, por mi satisfacción, por la plenitud de verme como me quiero ver, no como me quieren ver…

“HAY QUE PONER EL CUERPO JODIDO…”

Me enseñaron a odiar mi sangre…

Cuando aún no llegaba ese momento, todo parecía normal en mi vida, sabía que a las mujeres les baja la regla (menstruación); la verdad nunca la esperé. De hecho muy inconscientemente no quería que llegara, de eso me di cuenta cuando me bajó por primera vez.

De niña escuchaba a mi madre quejarse por la regla; hacer té para limpiar eso que no tiene nombre. Recuerdo que me decía que la regla era sangre mala que las mujeres no necesitábamos; que extraño me parecía todo esto, me preguntaba por qué sangrábamos, porqué nos teníamos que poner toallas sanitarias, o porque se alarmaban cuando sucedía, que confusión…

 No comprendía todo ese rechazo, era algo que nos sucedía a todas, y sentía que era algo que ellas no querían, que les provocaba incomodidad, dolor y hasta asco… Muchos son los mitos que escuche. Desde las comidas, la actividad física, afectividad, la fertilidad, la belleza.

 El no comer determinadas comidas, por qué se va a heder la sangre, limitarse a ver a un niño tierno porque le da pujo, o que mis amigas y yo de la secundaria le asignáramos un distintivo “la pitaya” a eso que no se le puede llamar por su nombre. Esto condiciona a la mujer a tener cuidado, a sentir culpabilidad y rechazo hacia el cuerpo mismo, ¿pero qué pasa con este rechazo de dónde viene?

 Mi madre decía: ¨amor algún día te va a bajar la regla, pero no te asustes que eso nos viene a todas las mujeres… hay pobrecita mi niña por lo que tenés que pasar”. Qué horror, tanto miedo y rechazo. Qué dañino es sentir culpabilidad y odio por los flujos del cuerpo, especialmente ese flujo rojo. Rechazarnos a nosotras misma es la estrategia perfecta del patriarcado, y es a través del cuerpo que se logra posicionar.

 Recuerdo anécdotas que me contaba mi mama acerca de la regla, incluso de parir hijos, no es mentira que la regla está asociada en nuestra cultura como parte de la fertilidad y el parir hijos e hijas. La menstruación símbolo de fertilidad, pero también de castigo… desde la cultura patriarcal y machista la menstruación y parir está ligado al castigo, de allí que en el génesis del libro de la biblia, Dios le dice a la mujer “parirás a tus hijos con dolor”…

 Ya de por si la biblia ha sido un instrumento del patriarcado, las leyes fueron hechas por hombres, favorecen a los hombres y castigan a las mujeres.

 Las emociones que se perciben entre madres, cuando a una de sus hijas le baja la regla, es una sensación entre nerviosismo y alerta. Por el cuidado que implica que una mujer regle. “ya está de cuido” son las palabras que generalmente se usan, la discreción es necesaria, se debe de mantener para que la gente no sepa que ya la chavala reglo.

 La vergüenza de sangrar… -desde mi experiencia- significa, según la trasmisión oral, aquella que connota suciedad, la vergüenza, lo impuro, inseguridad, hasta se percibe como morbo. Es visto a las adolescentes desde que menstrúan como futuras madres… a que se la puede llevar un hombre, el cuidado a no salir panzona, porque eso no es de señoritas, es de chavalas vagas. Todo es culpa de las mujeres, por dejarse embarazar, y de las madres por no poner mente a las hijas.

 Hay una canción del famoso Hernaldo Zúñiga que muestra claramente ese mensaje sexista y machista, les dejare un párrafo que les muestre esa aversión en contra de las mujeres:

 “Una vez al mes… Puntual o irregular te llegará como aviso de que un día tendrás una semilla convirtiéndose en chaval, una estrellita de rosa y tú… llorarás… Una vez al mes, esa incomodidad, es la señal de que a ti te sobra vida. Tu cuerpo se hace rio, agua santa, bendición. Mujer te quiero, mujer mi amor”. Esta cita muestra cómo se nos es violentada simbólicamente, en la música, en la TV, en la radio, en la mayoría de los espacios, incluso la casa.

 Cuando me bajó la regla tenía pena, no quería que nadie se diera cuenta menos mi papa, me daba pena y miedo que se enojara porque ya me convertiría en mujer, no aceptaba esta situación, lloré y lloré…me negué a ponerme toallas sanitarias, quizás así dejaría de venir pero no… Es importante analizar cómo la figura del padre ante la hija es de miedo; ya no serás tratada de la misma manera, ahora ya no te toca jugar con muñecas como rol aprendido, te toca asumir ese juego de las muñecas, siendo madre, haciendo los quehaceres de la casa y cuidando lo que te hace valer: “la virginidad”.

 Muchas son las narrativas que se pueden compartir en torno a esta realidad misógena; lo cierto es que el sistema patriarcal se ha institucionalizado en preceptos como la moral, los valores, la norma; respaldados por el estado, políticas públicas, religiones, educación, familia. Los mitos de la menstruación son solo algunos de los referentes sexistas y machistas que representan a diario el entorno social de la sexualidad y de la identidad misma.

 Más allá de todos estos condicionamientos, puedo decir, hoy día… amo mi sangre, me gusta su olor, su color y su sabor, disfruto cuando me acompaña, mi cuerpo en conexión con las energías del universo. Mi sangre la disfruto no tengo porque rechazarla, mancho debes en cuando mis calzones… y no me importa, no soy cochina, como lo que quiero y no pasa nada, no me condicionan ni me condiciono simplemente me libero…

sintapujosFoto sacada de Internet