Un encuentro con la vida

Querido Alejo.

A veces la vida te sorprende, una cree que no pero sí. Me he puesto a pensar en lo curioso que es que un hecho común, casi cotidiano, para algunas sea el evento más sublime o un evento profundamente especial.

Nací en el año 85, años en que el país convulsionaba, mi padre me ha contado la forma loca y apasionada de cómo se enamoró de mi madre, por aquella época mi mamá tenía 23 años, él era jefe de varios cargos del partido, mi mamá ya madre de tres niños, era estudiante nocturna, ahí en el colegio nocturno se conocieron. Siempre me ha quedado claro que mi padre fue el que primero se enamoró, mi madre reconoce que no le parecía la pareja ideal, pero la fuerza de la presencia de él, la risa y su bondad hizo que finalmente ambos acordaran ser parejas.

Y así un mayo del 84, todo empezó para mí. Nací el 8 de julio de 1985 y no tengo un solo recuerdo, ni uno solo, de haberlos visto juntos, en el mismo espacio, en el mismo salón, en el mismo almuerzo. En mi infancia el me visitaba dos veces al año, para ese entonces mi madre intentaba sobrevivir a la crianza de 3 hijas y 1 hijo (más tarde la cuarta hija). El tiempo pasó y así siguió, así fue.

Con tu nacimiento Alejo, me día cuenta que solo tenías la cercanía de tu padre y mía, pero si quería darte la fuerza de tus ancestros, la fuerza que solo la raíz puede dar, yo- tu mamá- debía hacer un viaje al pasado, debía ir hasta la génesis de como yo vine a este mundo y en ese viaje –difícil por cierto-descubrí cosas verdaderamente hermosas, historias que nadie me había contado, versiones hermosas de historias terribles que de voz en voz me habían trasladado, por ejemplo:

Descubrí que mi padre amo profundamente a mi madre por su fuerza, su carácter y que el cuerpo de mi madre fue idolatrado, que la palabra “parir” para mi padre tenía tanta importancia, que cuando supo que mi madre estaba embarazada le confeso que deseaba que fuese niña y de ser así, se llamaría MJ. Que mi madre adoro a mi padre, lo miraba con muchísimo respeto, que la hacía reír y que le sorprendía lo bondadoso que él era. Descubrí también que mi padre sabia dar y compartir todo lo que me daba con mis hermanos mayores, sin distinción alguna, descubrí por ejemplo que mi carácter terco, para calmarlo el me chineaba y tenía conversaciones conmigo y con él, yo sabía escuchar. También descubrí que ambos me mantuvieron lejos de sus conflictos, y conocí las razones de porque después de nacer yo, ya no fueron más pareja. Razones que respeto, honro y he sabido dejar con ellos.

En ese viaje al pasado, he traído a mi vida la presencia física de mi padre a este mi presente, y ante él me he presentado como la mujer adulta, fuerte, soñadora, alegre que soy. En ese viaje al pasado he aprendido a no idealizar la maternidad de mi madre, ella hizo todo lo que pudo y para mi estuvo muy bien, me hizo ser la mujer que soy. Mi madre me ha dado permiso para amar sanamente y ahora gestiono ante su energía el permiso para la prosperidad.

Al cumplir 31 años, me pedí a mi misma un regalo: un almuerzo con ellos dos, para conversar de la vida, de él, de ella, de mis sueños, de sus sueños. Un almuerzo para alimentar el alma, para agradecerles y decirles que esa forma apasionada conque me diseñaron es la que me hace quedarme en la vida, es la razón de porque siento que nací con vocación para ser feliz. Por primera vez en 31 años me senté y reí a carcajadas con sus historias, sus dulces reclamos, sus inofensivas defensas, sus chistes, sus “te acordas de”, creo que para cada uno, también fue hermoso, ellos tenían 30 años de no verse, hablarse y una pareja que se quiso tanto y que, con conciencia decidieron traer al mundo a una persona, merecen la oportunidad de volverse a ver a los ojos y recodar las razones de porque una vez se unieron.

Yo, sintiéndome en sus brazos como la niña-adulta, sin complejo, hice lo que mejor se hacer, disfrutar de la existencia de ellos, agradecerla, honrarla porque de mi mamá y de mi papá yo vengo. Soy fuerza de su fuerza, sueño de sus sueños.

Querido Alejo, ese es mi viaje, vos construirás el tuyo propio.

Feliz cumple vida para mí.

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Acerca de María José Díaz Reyes

Nací rebelde. Vivo en proceso de (de) construcción. Nací cerca del mar pero lejos de la luz. La poesía es el reencuentro entre todas mis yo. Las Yo negadas, las ocultas y las yo que se construyen. Feminista y Trabajadora Social.
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3 respuestas a Un encuentro con la vida

  1. emigdia cajina dijo:

    Lindas palabras ….

  2. Carla Verónica Cáceres dijo:

    Que fuerte y tierno.
    Gracias por compartirlo.

  3. Stretch dijo:

    quiero volver a escuchar algunos reportajes y no siempre puedo ¿Podrian decirme por qu?osEcuchames en la oficina y a veces por razones de trabajo nos perdemos alguna nota que nos interesa y por la noche en casa esta bueno poder hacerlo

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