REFLEXIONES DESDE MI ACTIVISMO TERRORISTA EN LOS ESPACIOS PÚBLICOS

(Tae Lee)

Terrorismo
1. m. Dominación por el terror.

2. m. Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror.
3. m. Actuación criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente y por lo común de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines políticos.

Wikipedia

 

Por Simone (Gabriela Montiel H.)

Mucho se ha escrito sobre terrorismo en todos lados, muchas de las veces desde las élites entronadas de poder y control sobre los recursos, y la vida de muchas personas. Lo que vengo a hacer acá es resignificar el término en un ejercicio político de apropiación del lenguaje, de posicionar la resistencia en el acto de definir y nombrar.

Terrorismo: Dominación por el terror. Un terror que lo experimenta quien/es es/son testigo/s de una acción que, enmarcada en una red de significados e imaginarios social y culturalmente arraigados, lo interpreta como peligroso, amenazante del orden social, algo que desestabiliza.

Terrorismo: Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror. Los actos que producen terror puede que sean interpretados como violencia. Causa terror que quien está vulnerable se logre incorporar y gritar No, o marcar un alto. Se tiende a leer como violencia la defensa en un sistema plagado de agresiones amparadas en la desigualdad y la impunidad. Causamos terror cuando nos defendemos, aterramos a quien agrede y a quienes se hacen de la vista gorda. Se dice en esta cultura hipócrita y apañadora de violencias que “en el escándalo está el pecado”, nosotras diríamos, “En el escándalo está el terror de hacer público lo vergonzoso de esta sociedad”. Eso que no da orgullo y que es mejor tapar, es lo que nombramos y exponemos, y ahí está el terror. Aterramos al sistema cuando desestabilizamos su hábito de callar, tapar y hacer como si nada pasó.

Terrorismo: Actuación criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente y por lo común de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines políticos. Cuando grupos de personas, se juntan y se organizan para defenderse de un sistema injusto, para accionar ante tanta violencia absurda e impune; ahí hay resistencia. La resistencia produce terror porque no calza con la expectativa de la obediencia hacia el Estado, la autoridad o el uniforme que simboliza dominación y que espera sumisión de quién está resistiendo.

Coexisten en este tejido social en que vivimos, distintos dispositivos que están constantemente velando por ese tan idolatrado “orden social” que es bien clasista, colonial, machista, patriarcal, sexista, capitalista hasta los huesos; bien heterocentrado/heteronormativo, bien injusto.

Dispositivo

  1. Masc. Pieza o conjunto de piezas o elementos preparados para realizar una función determinada y que generalmente forman parte de un conjunto más complejo.

Y en medio de estos dispositivos están nuestras vidas, inmersas en una serie de telarañas de negociaciones, subalternidades, espacios en los cuales logramos sacar la voz y otros en los que no. Mezclas de miedos, podes y resistencias. Porque somos barro, lodo, fluidos, sangre y agua mezclados. Porque no existimos en una sola vía y tampoco somos de una sola dimensión. Por eso encontramos en nuestros devenires memorias de agencia y memorias de subordinación, esos espacios en los cuales ganó la violencia, y aquellos momentos a los que nos aferramos por que fue y es, cuando logramos posicionarnos en el espacio tiempo y gritarle a los monstruos de este mundo “Estoy aquí, no me voy a mover, no me voy a esconder, ni se te ocurra invadir mi espacio y mi tiempo”.

Estos momentos de rebeldía, resistencia y transgresión, de subversión de las lógicas impuestas; esas veces en las que nos burlamos, orinamos y cagamos encima de los dispositivos idiotas e inviables de poder/dominación/orden social, es en esos momentos cuando causamos terror. Porque para muchas personas, a pesar de lo jodido que está todo, es mejor lo conocido que la incertidumbre, es preferible limitar la experiencia vital (no salir, no moverme, no hablar, no hacer) a lanzarse al vacío del formateo del chip patriarcal, machista, sexista, violento, racista y desigual. Porque lanzarse al vacío no es sencillo, y porque muchas hemos aprendido que aunque el camino cada quien se lo dibuja y lo teje, esto solamente es posible mediante la enredadera de voces, memorias, resistencias y alegrías con otrxs. Si no, la fuerza interna se va debilitando. Necesitamos de una manada, necesitamos de la Manada. Es la Manada y no el Estado podrido, quien nos hará sentir bien, seguras y fuertes.

Manada de lobas

Cada vez que salgo a correr, el estómago se me revuelve sabiendo que lo que estoy haciendo por muchas razones es inviable en el sistema que estamos. Porque los espacios públicos están sitiados para nosotras las mujeres, porque si nos fijamos, cuando vamos caminando por las calles, las mujeres siempre van de un punto a otro, no se quedan en los espacios (esquinas, calles) solo por el simple hecho de ocupar el espacio. Sino que transitan, caminan rápido y sin mirar mucho para evitar la mayor cantidad del acoso diario que se experimentan en estas nuestras cuerpas.

Corro para vivir, podría decir. Para poder canalizar mi energía, limpiarla y poder oxigenar mi cuerpo, ese organismo viviente que me enseña y me indica mis dolores, mis debilidades y mis fortalezas. Corro, porque no acepto que mi lugar en la calle me sea sitiado, porque las mujeres más allá de los conflictos políticos, del capital o del Estado, siempre estamos sitiadas, tenemos horas en las que corremos más riesgo al salir, estamos con la paranoia a cuestas, viendo a todos lados. Tenemos la conciencia de la violencia encriptada en nuestra carne. Corro para transformar esta conciencia de la violencia en la conciencia de mi fuerza, de mi resistencia, física-mental, politizando cada paso que doy.

Mientras avanzo ese revoltijo se convierte en oxígeno que me lleva, me expande y me contrae, me ayuda a movilizar mi cuerpo por el espacio. Viendo de frente a la gente que se aparta mientras corro, a los hombres que se apartan y se quedan viendo, a las señoras que me miran subestimando mi acción. Corro no para que el CPF ese me diga “Qué resistencia hermosa”, sino para demostrarme a mí misma que corro y seguiré corriendo más allá de que existan sujetos como ese CPF.

Corro. Sabiendo que ocurrirán episodios como aquel en que detuve el tráfico por sonar tres veces mi silbato, para dejarle claro a la camioneta blanca con 10 tipos, que ni siquiera los iba dejar que empezaran a acosarme. Corro no por bajar de peso  sino por una necesidad política, para disparar mi resistencia a niveles más allá de las posibles posturas de confort que habiten mi cotidianidad. Cada día es un reto, cada semana una lucha y así espero mantener este compromiso político conmigo misma y con otras, que juntas nos tomemos los espacios, porque nadie lo hará por nosotras.

(Ajie Alrasyid)

Hace unas noches contraataqué un cuartel de machos en la colonia en la que vivo. Anuncie mi llegada sonando mi silbato, ese sonido de batalla que me acompaña, les mojé su sala, les oriné simbólicamente con mi resistencia. A las miradas atónitas y silenciosas de unas señoras de la cuadra, grité “Están acostumbrados a acosar pero no está bien”, y confirmé que cada vez que sacamos nuestras voces aterramos porque no somos creadas en este imaginario patriarcal mierdoso para sacar nuestras voces. Nos crean para modular nuestras voces, para movernos solo lo justo. Mi escándalo les causa terror y por eso mi acción de defensa es terrorista.

Me posiciono terrorista por que defiendo lo que las demás personas no ven como agresión, porque saco mi voz y me planto en el espacio cuando las demás personas creen que no debería estar ahí, o que no debería hacerme notar. Causo terror con mi escándalo, con esa voz que resuena y que saco para vivir, para respirar y ser libre en los intersticios en los que me logro inventar serlo.

Recuerdo que una vez mientras corría una chavalo y un chavalo estaban a mi lado, y yo mientras lograba cruzarme de calle me seguía moviendo trotando en el mismo lugar. El chavalo en un momento dado le dijo a la chavala, “hacete para acá”, indicándole que se apartara de mí. Claro: sudada, con la cara roja por el bombeo de sangre y moviéndome como desquiciada, nada que ver con lo que se espera que seamos en los espacios públicos.

Cuando nos posicionamos desde nuestras voces, memorias encarnadas en el tiempo y el espacio, desde estas corporalidades mutantes y lunáticas por vivir y no morir; causamos TERROR. Les causamos terror y ahí están inmersas nuestras resistencias, rebeldías y risas. Los cantos, bailes y poesía, las rimas, historias y algarabía que nos sostienen. Lo que para ellxs es terror, para nosotras es vida. Sigamos aterrorizando.

Abrazos y energías en nuestros caminos.

(Cristina Troufa)

Por Simone (Gabriela Montiel H.)


Publicado originalmente por Gabriela Montiel H. (Kame) en Gabriela Kame (Gabriel) el 10/25/2015 10:19:00 p. m.

Quienes llevan las armas deciden quien vive y quien muere

Simone Montiel

-publicado originalmente en Gabriela-Kame (Gabriel) el domingo, 12 de julio de 2015

http://gabrielakame.blogspot.com/2015/07/quienes-llevan-las-armas-deciden-quien.html

 

Terminaba de ver la película Face of angel, sobre el caso de un asesinato brutal de una joven en Italia en el 2007. Un final extraño, más un ejercicio experimental de como narrar distintos focos de una historia y al final cerrar con algo más cercano al amor que al crimen.

Paso a hacer zapping en el televisor y luego de ver lo poco que hay del canal 20 en adelante, decido empezar por el canal 2, y así, hasta que llego al 8. Crónica TN8. ÚLTIMA HORA. Una tragedia, un hombre con manchas de sangre en la cara y en su ropa. Luego voy entendiendo que hubo balazos, dicen que ocurrió en las 4 esquinas cerca de Las Jagüitas, en Managua. Entonces aparece la Aminta Granera y la cosa parece seria.

Hay gente agrupada alrededor del hombre lleno de sangre y la policía. Y empieza la narración, el hombre cuenta “nos empezaron a disparar y pensamos que era un asalto, aceleré y me siguieron disparando, y luego más adelante” (parafraseo). En tres momentos diferentes le disparan al vehículo que él iba manejando y que albergaba a 7 personas incluyéndolo, tres niños y 4 adultos al parecer. Se va entendiendo que la hermana de su esposa, y dos de sus tres hijos fueron impactados por las balas. Y se encuentran en el hospital. Los mismos policías que les dispararon, un grupo de 20 policías antinarcóticos, los subieron a  sus vehículos y los llevaron al hospital. Como diría una de las afectadas que iba en el vehículo atacado “los vinieron a tirar como a unos perros”.

Aminta llega, escucha, un grupo de policías, varones en su mayoría, alrededor de ella permanecen en posición quieta y atenta. Dice que se hará justicia, que los policías responsables de esta tragedia van a ser procesados, que le asegura (al padre de los niños asesinados) que esta misma noche dormirán en las celdas de la policía. La gente empieza a hablar, “pero que se haga justicia”, “nosotros queríamos ayudar porque la mamá gritaba pidiendo socorro, pero ellos (los policías que dispararon) no nos dejaron acercarnos y nos apuntaban con las armas”. Y así.

Aminta cuenta que en efecto ese grupo estaba en la zona debido a que estaba previsto interceptar un vehículo que transportaba drogas. Y los policías cometieron el error de atacar el vehículo de esta familia, que venía de la iglesia, lo que terminó, insiste, en una verdadera tragedia. Aclara que ella como madre y abuela entiende el dolor que están atravesando y que ella “por órdenes del jefe supremo el presidente Daniel Ortega, se hará cargo de que se haga justicia, que esto deja de ser caso de Asuntos Internos y pasa a los tribunales porque es un asunto penal”. La gente le dice que se asegure de que se haga justicia, y la Comisionada le dice al padre afectado, que se vaya con ellos al hospital. La gente aplaude.

En el hospital las cámaras de Crónica TN8  están grabando a tres mujeres llorando, la esposa del hombre con la ropa ensangretanda, madre de los niños atacados por las balas, y dos mujeres más. La mamá de los niños está con un niño de aproximadamente 5 años, a quién abraza mientras llora y se lamenta. Llega el esposo, llega Aminta Granera. La pareja se abraza, y luego la señora se va donde Aminta y le dice: “Nos agarraron a balazos, como si fuéramos delincuentes, le dispararon a mis hijos, si mis hijos no son vagos, ellos no le hacen nada a nadie, nos dispararon y por eso chocamos, el carro me lo dejaron lleno de balas; y luego nos siguieran agarrando a balazos”… Aminta le dice que se hará justicia que los responsables ya están detenidos, la señora le responde “No le creo, los tengo que ver, porque ustedes siempre dicen eso, que los tienen detenidos y luego los dejan libres. Quiero que se haga justicia, porque ya estoy harta de que aquí no se haga justicia con todas las cosas que pasan. Yo los mato, yo misma los mato…” Aminta agrega: “Usted puede venir conmigo para que vea que están detenidos” y la señor agrega “Yo lo quiero es que me regresen a mi hijo, mi hija no sé si se va a recuperar, mi hijos este año iba a subir a la promoción, yo lo iba a llevar…” Y llora.

Aminta llora, les dice a las otras dos señoras que es una tragedia para la familia y para la policía. Que la familia está de luto y la policía también. Y llora. Y vuelve a decir que por órdenes del presidente Daniel Ortega, ella está ahí asegurándose que se haga justicia. Llora y no dice mucho más, ve a las mujeres llorar y se seca los ojos.

Luego la señora vuelve con su esposo, se abrazan, lloran, en shock. Él toca la cabeza de su hijo menor, que posiblemente sea el único de los tres que han procreado que les quede vivo, porque, como se empecina en decir el presentador de Crónica TN8 “Fue el instinto materno el que llevó a esta madre a abrazarlo, esperando que las balas le dieran a ella y no a su pequeño hijo”. Las cámaras lo graban todo. Y claro luego que la madre le dice a Aminta que ella mata a esos policías, y que la policía lo que está haciendo es matar al pueblo.

El presentador agregará: “esa es la reacción de una madre afectada por la tragedia” porque claro al catalogarlo como algo histérico/emocional, las declaraciones de esta mujer se perdonanporque es el dolor y no la razón la que habla, porque seguramente ella en realidad no cree que la policía esté matando al pueblo, que deje libre a los culpables, y que en lugar de velar por la justicia la obstaculice. Muy seguramente no es eso lo que esta mujer en realidad piensa. Luego se empezarán a repetir las imágenes y el audio en el que la madre le dice a Aminta que no le cree que se haga justicia, y el presentador suprimirá el audio y hablará de que estarán informando el avance de la situación.

Más allá de la manipulación de una situación tan terrible. En mi cabeza rebotan varias cosas.

  1. Las armas son invenciones humanas, y desde que fueron creadas tienen una única función: MATAR. No ayudar, proteger, brindar seguridad. MATAR cuando sea necesario, dicen, y eso está siempre en dependencia y criterio de quién la porta. Cualquier puede ser blanco de un arma en cualquier momento. Sobre todo de aquellas armas que están permitidas, institucionalizadas. Creadas para matar legalmente.
  1. Los planes de combate contra el narcotráfico no dejan nada bueno para la gente que vive en los perímetros de los operativos y que no tiene nada que ver con las redes beneficiadas por la droga. La lucha contra el narcotráfico ha dejado más muertos que el consumo de la droga. Y no son daños colaterales, son muertos, son asesinatos legalizados, llenos de impunidad, de los que los Estados se limpian las manos fácilmente.
  1. En la película Dictadura Perfecta aprendí lo que es la caja china.Cuando hay un escándalo (denuncias, protestas) que acusan directamente a un Estado/Gobierno de turno, o al mismo presidente de la República, se necesita de un distractor, de preferencia una tragedia, que haga que la opinión pública/la población rápidamente pose su atención en algo nuevo, un drama humano que los absorba como una novela dramática. Este distractor puede ser real o puede ser creado. El escenario ideal es cuando es real, y puede servir para superar el escándalo previo y así limpiar imagen. Al parecer no sólo yo aprendí algo de esa película.

Duele saber que esta familia está destrozada y que no podrán dormir  quién sabe por cuánto tiempo, ni estar tranquila. Arrecha saber que en medio de todo esto la comisionada de la policía diga que es por órdenes del presidente Ortega, y no por su propio compromiso con la gente, que está ahí con esta familia, escuchándola. Duele escuchar a esta mujer que sabe que es más viable matar a los policías culpables, que creer que se hará justicia. Duele ver a ese niño de 5 años que no sabe porque un grupo de policías agarró a balazos el carro en el que iba él y su familia de regreso a casa.

Y pienso en Butler, hay vidas que importan y otras que son tiradas en el Lenín Fonseca como perros. Solo que en este país de cajas chinas en que vivimos, por esta familia nadie hará marchas, colocará mantas, ni promulgara leyes, a como si se hacen a favor de los perros. Aclaro, ninguna persona debería ser asesinada y tirada en cualquier lugar. Ninguna vida debería ser eliminada por alguien que por tener un arma/poder se crea con el derecho de tomar una decisión de este tipo. Ningún ser vivo, ni perros, ni niños, ni adultos, ni ancianos, mujeres. Nadie. Vivimos en un mundo asquerosamente violento, impredecible; en el que cada momento parece ser perfecto para que explote un desastre.

Link del video de la noticia: https://www.youtube.com/watch?t=1676&v=vwC_BvAf2fY