Sobre el acoso sexual callejero…

 

Por  Juneysi Karina Cerda

El acoso callejero es un mal que todas las mujeres lo hemos experimentado en algún momento de nuestras vidas. Son acciones que se dan a diario en las calles de la ciudad, donde los hombres hacen comentarios mayormente vulgares de nuestro cuerpo o vestimenta, sin que nosotras les hallamos pidan su opinión o incluso miradas desagradablemente. El acoso callejero va desde miradas obscenas, chiflidos, piropos, palabras desagradables o frases sexuales hasta persecuciones o agarrones.

Desde que empezamos a tener uso de razón nos han doctrinado con frases como: “no vayas sola, te puede pasar algo”, “cuando salgas, te vas directo a casa”, “cuando llegues márcame”… nos aterrorizan con los millones de peligros que azotan las calles, nos crean una idea del lugar público como un territorio enemigo y peligroso principalmente para la “mujer”; pero cuando se trata de actos más “normales”; como son los piropos, las miradas lujuriosas o las palabras desagradables, nos han enseñado a guardar silencio, apartar la mirada y restarles importancia

El acoso callejero es apenas la punta del iceberg de una estructura de violencia de género, se cree que es un acto poco significativo, el cual se ha normalizado, pero estas ideas son totalmente erróneas.

“El piropo expresado por los hombres en los espacios públicos implica una invasión a la intimidad de las mujeres y es la génesis de la violencia realizada por un hombre” Olvera (2015).

¿Cuál es el costo de este tipo de violencias?

Las mujeres ya no se sienten libres de caminar por las calles sin recibir este tipo de violencias, ya no se siente la seguridad de poder usar la ropa que tú decidas porque en cualquier esquina puedes encontrarte con un depravado que puede llegar hasta el punto de tocarte o aun peor violarte. La falta de seguridad se vuelve una ansiedad temiendo ser perjudicadas físico y sexual. Incluso el acoso callejero puede reanimar emociones y recuerdos traumatizantes para sobrevivientes de violación.

Si se analiza bien los hombres no son más susceptibles que las mujeres a ser víctimas de delitos como secuestro, extorsión, robo u homicidio en el espacio público… Es difícil entender como las mujeres somos utilizadas como objeto y los hombres se sienten con el derecho de controlar nuestros cuerpos.

En el país se impuso una ley que “protege los derechos de la mujer”; la ley 779.  Pero es casi imposible poner en practica estas sanciones con estos tipos de violencia, las autoridades no les darían importancia a que una mujer diga; en la calle me dijeron un piropo, porque la cultura ha tomado esas actividades y las ha catalogado como “Normal”. Incluso los esfuerzos para aplicar esta ley no son bien dirigidos, hay muchos vacíos en ella y eso reduce la efectividad. “Se ha logrado romper el silencio de las víctimas, pero aún persisten obstáculos para el acceso a la justicia”.

¿Cómo puedo comenzar un posible cambio?

La mejor forma de crear seres humanos con diferente ideología es hacer conciencia en edades tempranas a través de la educación familiar e instituciones escolares, en relación a la importancia que tiene el respeto por nuestros semejantes; especialmente por las mujeres, que al final son las más afectadas. Es necesario educar para desarrollar la empatía, siendo ésta una habilidad necesaria para poder ponerse en el lugar del otro y comprenderlo.

De igual manera brindar apoyo a aquellas instituciones, entidades o agrupaciones que proclaman y trabajan para una igualdad de derechos. Respetar en la vía pública a todas las personas. Y, fundamentalmente, porque el acoso sexual callejero tenga su penalidad, como cualquier otro acto de violencia.

“El acoso callejero a las mujeres, es un acto de violencia que en la mayoría de los casos sigue teniendo de aliado al silencio, ese mismo silencio que es necesario quebrar para gestar el cambio”.

LAS QUE QUEDAMOS

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Obra de Maeztro urbano

Por Jessica Isla

A las hermanas feministas, al movimiento social del mundo

Berta Cáceres era una de nosotras. Una defensora de la madre tierra y el corazón de los ríos, una hermana y amiga. Era parte de nuestro cuerpo. Poco se dice que se definía como feminista y anti-patriarcal y que fue ella una de las que más luchó por definir al Frente Nacional de Resistencia como anti-racista y anti-patriarcal. Dio la batalla donde algunas de nosotras la creíamos perdida.

Todavía estamos asimilando la idea de que ya no esté con nosotras. Cuando nos enteramos de su asesinato unas nos enojamos, algunas más denunciamos, escribimos, lloramos, redactamos comunicados y pronunciamientos. Luego empezamos a coordinar acciones, fuimos a esperar su cuerpo a la morgue, organizamos la protesta y seguimos estableciendo redes para articular salidas y llegadas, cuidados, acomodamientos, tal y como lo hacemos siempre. Como lo hacía Berta, seguimos organizando la vida aún en la muerte.

Berta estaría hoy de cumpleaños, hija de una mujer que fue de las primeras que se atrevió a desafiar al sistema, convirtiéndose en la primera alcaldesa de la ciudad de La Esperanza, Intibucá. Doña Berta también fue durante muchos años, partera, sanadora, cuidadora al igual que su hija, de las mujeres, la tierra, las montañas, los ríos. De esta manera, podemos decir que con Bertita, como la llamábamos quienes la conocíamos de hace rato, solo nos encontramos en un punto del camino, compartiendo luchas y esperanzas.

Alma Karla Sandoval, escritora mexicana en su poema dedicado a las Feministas en resistencia en el 2009 expresa: “Y si vinieran por nosotras/ con sus armas largas/sus uniformes de crimen/ sus puños de patriarcas psicópatas, iríamos porque entonces/si vinieran por nosotras/ es porque habríamos vencido”. En el año en lo que escribió, creímos que íbamos a vencer, que derrotaríamos al sistema que había dado el Golpe de Estado, que no habrían concesiones más concesiones mineras, ni de ríos, que podríamos al menos, vivir como lo habíamos hecho en nuestros territorios.

Ni en nuestras más feroces pesadillas nos imaginamos, por ejemplo, que se instauraría un sistema de terror, que se celebraría con bombos y platillos la creación de una policía militar, que seríamos más perseguidas, más acosadas, más asesinadas y que todo se justificaría con la presencia del crimen organizado o la justificación de “crímenes pasionales”, como se quiere hacer ahora con el asesinato de Berta Cáceres.

Ayer ciertamente, vinieron por Berta, tanto como el año pasado vinieron por Margarita Murillo y antes de ellas, otras más.

Por eso este texto va dedicado a las hermanas feministas y al movimiento social del mundo, para que hagan suya nuestra lucha. Para las que vienen y las que quisieran estar con nosotras, las que sienten el dolor y las que no, las que se identifican con la causa.

Por que en el fondo, somos las que quedamos. Estas que salimos ayer con la muerte detrás y preocupadas por aquellos a quienes amamos, estas que regresaron a sus comunidades esperando que todo estuviera bien, estas que dejamos mensajes de última hora, estas que nos soportamos para decir que estamos aquí, en estas horas. Por si no llegamos, por si el tiempo se nos escurre entre los dedos, porque con el asesinato de Berta la ilusión de una mínima seguridad para las defensoras, para las feministas, se desvanece por completo.

Así que seguimos sabiendo a ciencia cierta, que mañana le puede tocar el turno a otra de nosotras. Estamos seguras de eso, el tiempo nos lo ha dicho. Y nos rebelamos contra este destino, porque nos queremos vivas, queremos ver a nuestra gente sonreír, pelear, amar. Porque somos tercas y obstinadas nos negamos a escuchar las voces que nos dicen que salgamos de este pedacito de tierra que hemos elegido amar.

Somos, como diría mi abuela, las que nos quedamos y lo hacemos en este tiempo y de este modo. Porque si nos vamos, queremos salir con la confianza que podemos volver o que nos vamos en completa libertad, sin amenazas, ni muerte. Aquí esta nuestra seguridad andante. Aquí construimos nuestras resistencias y rebeldías. Aquí luchamos junto a otras compañeras de América y el mundo. Aquí denunciamos al Estado, a las hidroeléctricas y concesionarias, a los patriarcas con uniforme o sin él, que amenazan con comerse nuestras vidas, nuestros cuerpos, nuestros territorios.

Es por eso que hoy hacemos la llamada a las feministas de todas partes, al movimiento social del mundo para que exijamos a la par de justicia, las condiciones mínimas para quedarnos y seguir luchando. Porque hemos sido y seremos Margarita, Bertha, Nelly, Betty, muchas más. Somos ustedes, un gran cuerpo colectivo que está siendo paulatinamente cazado, mutilado, destruido y queremos que griten de dolor e indignación con nosotras.

Porque ya vinieron por nosotras y no sentimos que estamos venciendo.

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Jessica Isla
Xibalbá, 4 de marzo de 2016

TRANSPORTE PÚBLICO Y CALIDAD: UN ASUNTO DE VIDA O MUERTE

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Foto diario HOY

Por djoseflores

“Oh señora mía, oh madre mía, yo me ofrezco enteramente a ti y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra todo mi ser, ya que soy todo tuya. Oh madre de bondad, guárdame y defiéndeme”

Estas fueron las últimas  palabras que escribió Silvia Elena Tinoco antes de abordar el bus de la ruta Managua-Juigalpa el pasado 11 de diciembre; después de eso, Silvia, con al rededor de 5 personas más perdieron la vida en ese viaje.

Según los reportes de la policía en el peritaje avexis determinaron que el “accidente” se produjo por un ponchón de llanta, lo que provocó que el autobus se volcara por un precipicio.

Es común ver involucrado al sector del transporte público en “accidentes” de esta naturaleza; siempre falla algo, las llantas, el motor, los frenos, los ejes, lo que sea.

La calidad

La calidad no es un eslogan de campaña publicitaria. La calidad es una serie de mecanismos que deben ser garantizados por las empresas, indistintamente si son públicas o privadas, dirigidas a garantizar el mejor servicio o los mejores productos a sus clientes. La calidad son parámetros creados para mejorar los procesos de trabajo que dan origen a esos servicios y productos, hacer competitivas a las empresas.

El transporte público es un servicio vital en nuestro país y una de las actividades económicas más rentables directamente vinculadas con la calidad de vida de la ciudadanía. La norma UNE-EN 13816 (aplicación voluntaria) de Transporte público de pasajeros proporciona directrices a operadores del transporte para que asuman compromisos de calidad en la prestación de su servicio, con el fin de satisfacer las expectativas de la ciudadanía. La calidad debe asumirse observando e implementando mecanismos que busquen garantizar el cumplimiento en ocho ámbitos: tiempo, confort, información, accesibilidad, seguridad, servicio ofertado, atención al cliente e impacto ambiental.

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Por tanto cada operador de transporte debe, si quiere ser competitivo y ampliar las oportunidades para su empresa, garantizar que la ciudadanía obtenga el mejor servicio posible y que al abordar esas unidades de transporte estén seguros de que llegarán a su destino sanos y salvos.

Nada cuesta a estos empresarios del transporte organizar su empresa para chequear de manera estructurada el servicio que brindan. El estado mecánico de las unidades y la atención al cliente es fundamental para brindar un servicio de calidad. Al contrario, nos cuesta a la ciudadanía la vida y los recursos, pues el sector transporte es uno de los sectores empresariales más subsidiados en el país, esos subsidios provienen de nuestros impuestos, por lo tanto es deber de la ciudadanía exigir la calidad en el transporte público dado que no lo exigen las instituciones públicas que regulan el sector o bien por la ineficiencia de estas instituciones no se exige (algunos Estados exigen estándares de calidad en los servicios públicos)

Doña Silvia y muchas víctimas más de estos “accidentes” no hubieran perdido la vida si los empresarios del transporte hubieran brindado un servicio de calidad o garantizado tal servicio por instituciones eficientes.

Por djoseflores

Publicado originalmente en https://webwense.wordpress.com/

 

LAS LUCHAS QUE HEMOS IDO TEJIENDO

(Maud Watts, personaje principal de Las Sufragistas)

Por Simone

Cuando era niña y luego adolescente deseaba que alguien me dijera que mi vida podía ser diferente, que mi mundo podía cambiar y que mis posibilidades de ser libre eran viables. Mientras fui avanzando en mis caminos, fui intuyendo que no era tan loco querer vivir respetando mis tiempos y sueños. Digerir estos sueños como viables solo fue posible desarmando el rompecabezas que era mi vida para poder armar otro, y no lo he hecho sola. Eso es importante decirlo. Nunca una mujer, una persona teje sus luchas por vivir en libertad sin ese alimento de otras vidas, de personas que te dicen de forma directa o indirecta, “Seguí luchando, no te rindas”.

*

Fui a ver la película Las Sufragistas (Reino Unido, 2015), dirigida por Sarah Gavron, es una propuesta cinematográfica que le apuesta a narrar en estos tiempos actuales, la lucha de las mujeres británicas por el derecho al voto de las mujeres. Algo que no se evidencia en la película es que para 1912 existían dos líneas organizadas para luchar por el derecho al voto de las mujeres; primero estaban las sufragistas quienes le apostaban por estrategias políticas mesuradas y por avanzar poco a poco en sus reivindicaciones y siempre por métodos legales. Por otro lado, estaban les suffragettes; que deciden romper con la delicadeza que dominaba el movimiento sufragista británico de la época.

Les suffragettes, por el contrario, le apostaron a la acción directa como estrategia política, que se caracteriza por métodos de choque, hacían manifestaciones, cantaban, organizaban protestas y a como si se evidencia en la película, incluso en condición de presas políticas, llevaban a cabo huelgas de hambre. No es de extrañarse que de esta línea del movimiento sufragista fueran la mayoría de las presas por motivos políticos en esta época.

Y pienso, que fuerte y poderoso ha sido cuando las mujeres en las distintas épocas de la historia de cada parte de este mundo, se han rebelado ante las normas patriarcales e injustas. Y claro que las mujeres mientras avanzan en sus actos de lucha, se encuentran con los ataques de guardianes de ese orden social desigual.  Que irritante es pensar en los distintos mecanismos que tiene la estructura para controlarnos a nosotras las mujeres, y a ejercer ese control mediante hombres educados, estudiados, pero también mediante los hombres con los que convivimos y nos encontramos en la cotidianidad.

(Imagen de método utilizado para obligar a comer a las sufragistas cuando hacían huelga de hambre estando en prisión)

Estos hombres que defienden el orden de la estructura social que normaliza la desigualdad entre hombres y mujeres, entre las personas; bien  puede tratarse de un ministro que decide si las mujeres evidencian razones de peso para otorgarles el voto, o el esposo de Maud que le quita los chelines que ella ganas por día en la fábrica en la que lava y plancha; y que además la exilia de la casa y le recuerda que por ley él es quien decide por el hijo en común. O los compañeros de trabajo de la fábrica, que están pendientes observando a las mujeres, que se burlan de Sonny el esposo de Maud, cuando ella empieza a participar de las reuniones y marchas junto a otras mujeres que militaban en la lucha.

Y también los vecinos, hombres y mujeres, que estaban atentos a cuando Maud era detenida, que le gritaban que era una vergüenza, que estaban pendientes, monitoreando la vida de esta y otras mujeres, que decidieron en sus vidas luchar y creer que podían lograrlo, que podían lograr algún cambio.

**

En mi caso implicó todo un recorrido darme cuenta de que era posible tener una vida diferente. Aprender que tenía una fuerza increíble dentro y que podía hacer temblar el mundo con ella. Fue todo un proceso destrabar mi voz, aprender a plantear lo que quería y necesitaba con seguridad y mirando a los ojos. Reencontrar mi voz, mis voces y mis fuerzas para poder tejer libertad, ha sido toda una lucha. Y pienso que hay muchas mujeres que están en un momento de sus vidas en el que aún no ven como posible liberar sus voces y fuerzas.

Y es aquí donde surge la urgencia por crear comunidades que políticamente construyan redes de acompañamientos y condiciones colectivas de libertad, autonomía y seguridad. Puede ser que la excusa sea una lucha con un objetivo concreto como el derecho al voto, o la despenalización del aborto terapéutico, o del aborto en general. Pero más allá de los objetivos específicos, a como se ve en la película, y a como he podido experimentar en mis trayectorias, lo real y profundamente poderoso es que las mujeres se junten para sacudirse los miedos, para reír a carcajadas sin reparos, para enseñarse mutuamente a defender de la violencia que habita cada esquina.

Es poderoso encontrarnos porque nos ayuda a volver a confiar, en nosotras mismas y en otras; eso es una amenaza para el sistema a como está diseñado. El acompañarnos partiendo de ese reconocimiento mutuo que tejemos con otra(s), que no se tiene que nombrar necesariamente; es la semilla de nuestras resistencias. Los caminos recorridos de otras nos acompañan y nos ayudan a tomar impulso, y así ir descubriendo nuestras propias encrucijadas y revoluciones.

Sin embargo, hay dos temas que a mí me tienen dándole vuelta a muchas premisas de lo que es la lucha colectiva y cotidiana: por un lado toda la narrativa del sacrificio y la de “dar la vida por algo”. Primero porque en la lucha al sistema le conviene que muramos o que dejemos de vivir, le conviene que caigamos en la trampa de “lo que importa es la lucha, hay que hacer sacrificios…”. Yo quiero vivir y construir con otras (personas) nuevas posibilidades de mundo, en nuestros escenarios, en nuestras cotidianidades.

Sin embargo hay momentos en que este mundo se torna mucho más inviable para la vida; y las mujeres han desarrollado mecanismos de resistencia colectiva para no morir, para seguir vivas y juntas, acompañándonos. Ya sea que compartamos diario, o por momentos, que nos contemos nuestras vidas o solo nos reconozcamos de lejos; ahí estamos muchas en este mundo, cada una desde su propio camino, que nos lleva a vincularnos con otros caminos.

Así como les suffragettes, habían las que tiraban piedras y rompían los vidrios de las tiendas, o las que explotaban los buzones de correo y cortaban comunicaciones, o las que le apuntaban más alto y hacían explotar la casa de un ministro; cada una de nosotras diseña sus propias estrategias de lucha en el día a día. Poniendo el cuerpo, las palabras, la voz, fugándonos entre nombrar y no nombrarnos en esa lucha. También nos encontramos tejiendo apuestas colectivas que nos conflictuan y nos fortalecen. Ahí estamos, lo importante es que no dejemos de encontrarnos para confabular contra este sistema injusto, que poco ha cambiado en el fondo, aunque en la forma ahora adopta muchas máscaras políticamente correctas.

Ya sea que nos nombremos o no, lo importante es que nos reconozcamos en nuestras luchas, en esos procesos que nos permiten ir destrabando los miedos aprendidos, que nos posibilitan ir poco a poco sacando esas voces que el sistema pretende silenciar y olvidar. Pero sobre todo, lo vital que es que nos logremos reconocer y trascendamos de nuestras burbujas individuales y familiares, hacia la colectividad, hacia esas comunidades en resistencias que podemos ser, y que podemos crear. Las resistencias multicolor se logran en la diversidad de vidas que se encuentran y tejen posibilidades.

Abrazos de manada.

Hay una escena en la que el detective le dice a Maud:  “Tendremos que detenerlas” y Maud le contesta “Vamos a ganar” (tarde o temprano). A como decimos “Llegará ese día en que caminaremos sin tener que estar ideando estrategias de sobreviviencia, urbana, rural y cotidiana…llegará ese día”



Publicado originalmente por Gabriela Montiel H. (Kame) en Gabriela Kame (Gabriel) el 11/30/2015 07:06:00 p. m.

EL CHIPOTE (GUÍA FÁCIL DE 10 PASOS + 1) RePost del blog LA BRUJA VIOLETA

Managua, Nicaragua. 23/Julio/2014: Familia de los detenidos en la comunidad de las calabazas esperan que les entreguen a sus familiares en la Direccion de Auxilio Judicial DAJ. Foto: Douglas Lopez/ LA PRENSA.

Managua, Nicaragua. 23/Julio/2014: Familia de los detenidos en la comunidad de las calabazas esperan que les entreguen a sus familiares en la Direccion de Auxilio Judicial DAJ. Foto: Douglas Lopez/ LA PRENSA.

RePost del Blog LA BRUJA VIOLETA de Violeta Delgado Sarmiento

Cuando una persona es arrestada y traída detenida a las celdas de Auxilio Judicial en Managua o “El Chipote”, como popularmente se conoce,  quienes lo visitan o buscan deben de saber lo siguiente:

  1. Los familiares no reciben información inmediata sobre la presencia o no de su familiar en ese lugar. La información es facilitada eventualmente por los oficiales que están ubicados en el portón de entrada, hasta días después de la detención. Una de las posibles maneras de confirmar si tu preso/a esta ahí es tratando de introducir medicinas, de esa manera el oficial llama a la oficina y te indica que para introducirlas tenés que llevar orden médica (señal que tu preso está retenido en ese lugar).
  2. Las horas de entrada de los alimentos de 6 a 7 am, de 11 a 12 m y de 5 a 6 pm. Estos deben de ir en recipientes rotulados en cinta de masking tape.
  3. No permiten la entrada de ningún utensilio (cuchara, tenedor o cuchillo, platico o de metal) de manera que lo mejor es llevar comida que pueda ser tomada sin utilizar cubiertos. Tampoco permiten la entrada de refresco en latas, lo menor agua en botella plástica. La persona que introduzca los alimentos (a quien dejan subir unos metros hasta donde esta una carpa con una docena de jóvenes oficiales revisando cada aliño) debe de ser pariente en primer grado de consanguinidad.
  4. Después de todo este periplo tampoco es seguro que la comida llegue a las manos de quien la espera.
  5. Podes llevar papel higiénico (sacale el tubo), pasta de dientes en una bolsita plástica y cepillo, todo rotulado con masking tape y marcadores (el masking tape y los marcadores son indispensables para todo el proceso).
  6. No lleves ropa, los y las detenidos permanecen desnudos desde que entran hasta que salen.
  7. Tampoco sabanas ni nada parecido, no hay camas, duermen en el piso o no duermen porque las celdas no alcanzan para estar de manera horizontal
  8. Como mencione antes no podes introducir medicinas solo con epicrisis médica o forense.
  9. Solo se permite visita un día a la semana (20 minutos). Los días martes, que debe ser solicitada en el portón de entrada. En caso de que lo autoricen…..
  10. El resto de días nadie puede verlos, ni tener contacto con los reclusos, menos las organizaciones de derechos humanos que no pasan del portón. De manera que si te toco en martes, cagada…pasaras una semana sin ver a tus parientes.
  11. No te reciben recursos de exhibición personal, ni se cumplen los pasos de detención antes de ir al juez (48 horas). De manera que tu familiar puede pasar secuestrado meses. Por lo demás…suerte…

RePost del Blog LA BRUJA VIOLETA de Violeta Delgado Sarmiento

SI DIOS EXISTIERA ESTO NO PASARÍA

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Foto Jorge Mejía Peralta

 

Por Cinthya Zeledón

publicado originalmente en CIUDADANA INCONFORMISTA

Cuando llegué a un lugar seguro, lloré lo que me había guardado desde una hora antes cuando estaba en Bello Horizonte. Me dolía la cabeza, no sé si por la exposición al sol, o la arrechura que me andaba (y me ando). Me senté a la mesa con colegas y empezamos a recordar lo que pasó en la marcha, a compartir nuestras indignaciones, rabias, pesares y esperanzas.

Tuvimos que cambiar de ruta para la marcha, nadie podía pasar por los semáforos de El Nuevo Diario. Los antimotines y camiones de la alcaldía cerraron el paso que nos llevaría a la Asamblea Nacional desde LA PRENSA, nuestro punto de encuentro. Nos fuimos a marchar por uno de los barrios aledaños hasta llegar a la Rotonda de Bello Horizonte, ya muy tarde, como a las 3 pm y después de un acto bastante decepcionante y medio absurdo a mí parecer.

La concentración fue justo en la Rotonda, pero de pronto como que nos desmovilizamos, vi a todo mundo disperso. Literalmente.

Nosotras ya estábamos buscando cómo regresar a la oficina, pero un retén de antimotines que no tardó en rodear la Rotonda nos dijo: “regrésense por donde vinieron, aquí no pasan”. Insistimos, les pedimos que nos dejaran pasar, pero claro que no les importó, no querían que ninguna de las personas que quedamos de la ya terminada marcha nos moviéramos de ahí.

Yo les vi las caras a las mujeres y hombres que sirven de Guardia Nacional travestida de antimotines. Noté una leve tristeza en sus ojos, la cuestión es que ya había visto a sus colegas, con esas mismas expresiones golpear sin escrúpulos a la sociedad civil.

No los íbamos a hacer entrar en razón, pero tal vez lográbamos que les diera un poquito de pena. Todo fue que llegaran los chavalos de Rejudin para que se empezara a poner violenta la situación, porque peligrosa ya estaba. A éstas alturas me sigo preguntando ¿quiénes son en realidad estos tipos de Rejudin? ¿son infiltrados del Frente para desorientar/desarticular las iniciativas ciudadanas? ¿son solo un grupo de pobres gentes verdaderamente confundidas y con problemas con la vida?

Los antimotines abrieron el bloqueo, para dejar pasar hacia la rotonda alrededor de 12 motorizados. Vi a chavalas corriéndose de éstos 12 hombres con botas militares, pasamontañas, y armas de fuego que luego detonaron. Escuché a mucha gente gritar, tenían tiradoras y pistolas para horrorizarnos. Al ver esa muestra de terror que el Gobierno muy amablemente y sin asco nos presentó, saqué mi cámara y quise filmar. De pronto mi vista se desenfocó. 4 de éstos 12 tipos se detuvieron frente a mis compañeras y a mí. Quien parecía la cabecilla del “operativo”, me señaló y dijo como tres veces: “dejá de grabar, apagá esa cámara”.

Yo no recuerdo exactamente esos momentos. Me asusté, creí que me quitaría la cámara, la mochila, quién sabe. Solo vi a alguien de camisa blanca que se puso frente a mí. Ninguna se movió, nos paramos y resistimos la intimidación/amenaza. No nos hicieron nada.

Cuando estos hombres se alejaron, tiraron alrededor de 4 disparos al aire. Las pocas personas que quedamos nos encontramos, y ahí nos dimos cuenta que no solo los trabajadores del casino cuyo nombre no recuerdo y del Tip Top habían cerrado las puertas bajo una consciente ausencia de auxilio. En la gasolinera fue igual. También eso hicieron los trabajadores de Payless, aun y viendo a una mujer nerviosísima tirada en el piso siendo golpeada.

Solo fue la gente del Pollo Estrella la que ayudó a las/os compas que pidieron auxiliarse en su local. Claro, los cerdos de la nueva Guardia Nacional no se quedarían sin hacer nada: golpearon a un par de chavalos, golpearon a una mujer embarazada –Linda noción de paz y prosperidad la de estos maes-, le robaron el celular y la mochila a una chavala.

Al fin que hicieron bien su trabajo: sembrar terror para que ya más nadie use los espacios públicos para hacer protestas cívicas. Nicaragua está como sitiada, ¿no?

Ya estoy cansada, los ojos me pesan. Me pesa saber que estoy viviendo la misma represión que se vivió hace más de 30 años, solo que ahora quien dirige tremenda dictadura tiene un apellido distinto. Me pesa saber que hay tanto joven con velo en los ojos y otros tantos sentidos. Que hay un tiempo cíclico en éste país, y que parece una tarea imposible mirar hacia adelante.

Lo que más me arrecha fue ver a las y los campesinos que luchan por defender sus tierras y la soberanía país, mientras otros le rinden culto a un violador, corrupto, déspotas, etc. y a su cómplice señora esposa.

Bien orgullosa estoy yo de la gente de éste país.

Por Cinthya Zeledón

publicado originalmente en CIUDADANA INCONFORMISTA