EN NICARAGUA ES FÁCIL SER UN BUEN PADRE

 

Por Elisa Vanegas

 

Hace poco tuve una conversación amarga con un amigo. Yo en el seno de la confianza me quejaba de la irresponsabilidad del padre de mi hijo que ya desde hace cuatro años se desentendió de su manutención y no solo de eso sino también de fomentar una relación padre- hijo necesaria para la salud emocional de un niño que creció sabiendo que tenía un padre que supuestamente lo amaba.

 

Mi amigo, refunfuñó entre dientes y con una calma visiblemente forzada dijo: “Chela, pero eso es solo culpa tuya, ¿Quién te mandó a meterte con un tipo así?, Ahora cargá con las consecuencias”. Su consejo me cayó como un balde de agua fría, la etapa de auto-culparme por haber sido una imbécil enamorada ya había pasado hace tiempo, además haya sido bajo la estupidez disfrazada de amor, mi hijo fue planificado, deseado, es y será completamente amado.

 

Lo que me molestó fue el razonamiento de mi amigo, pensé que tenía muchos más sesos, ¿acaso un hombre tan estudiado como él no se había dado cuenta que hace tiempo eso se llama machismo? ¿Y que, culpar de todo a una mujer es solo consecuencia de una sociedad patriarcal injusta que premia las andanzas de los hombres mujeriegos y sataniza en todo a las mujeres?

 

Nicaragua carga un pesado fardo, la mayoría de las madres solteras son jefas de familia, un 71% según el FIDEG. Y puedo decir con seguridad que en la mayoría de los casos no es por elección propia. Existen denominadores comunes: divorcios, abandonos, paternidad irresponsable, machismo, éste último fomentado culturalmente desde el vientre por las mismas madres que lo hacen a veces de manera inconsciente, casi automática.

 

No puedo negar que yo he tenido una suerte extraordinaria, me eduqué, saqué provecho de cada una de mis ventajas, trabajé en cooperativas, conocí el comercio justo, contactos, redes, seguí estudiando, terminé mi maestría y mi sed de aprender me ha llevado a otros buenos trabajos que me han hecho crecer profesionalmente y abrir mi mente de una manera insaciable. Creo que mi mayor ventaja ha sido sentirme feliz y agradecida con lo que tengo pero jamás conformarme con nada, es una continua lucha. Encontrarse ante un problema y continuamente tomar decisiones y perder la vergüenza al fracaso y a la pérdida.

Hablo de mi suerte, precisamente porque sé que no todas tenemos las mismas oportunidades, Nicaragua es el país latinoamericano que más embarazos adolescentes tiene. Niñas menores de 17 años que bajo el yugo de un sistema educativo mediocre y una cultura que promueve el “ser alguien” por el simple hecho de “ser madre”, o el deseo de huir de familias abusivas y formar la propia, terminan embarazadas y con reducidas oportunidades de “progresar” y auto-realizarse como mujeres, profesionales, o seres simplemente felices por tener la capacidad de elegir.

 

Y vemos a estas jóvenes madres dejando su juventud y su vida lavando ajeno, vendiendo en semáforos, de cajeras, trabajando hasta desvanecer en zonas francas, que, si bien han mejorado las condiciones de trabajos, devengan un salario mínimo de C$4,600.00 que con costo les ayuda para comprar la canasta básica que ya ronda los C$12mil.

 

Amigo, gracias por exponerte de esa manera, pero déjame decirte que, si bien tenes razón y yo asumo mi cuota de culpa, eso no es excusa para la irresponsabilidad de un hombre que le ha causado mucho sufrimiento a mi hijo. En Nicaragua existe un código de la familia, que incluye la ley de alimentos luego de su derogación. Yo bien podría demandarlo y echarlo preso, pero ¿Qué soluciono con eso? Ya lo intenté una vez, medié, llegamos a un acuerdo, un tiempo le pasó dinero y por fin, SI fue “UN BUEN PADRE”.

 

Luego, siguió pariendo hijos y más hijos y la pensión fue reduciéndose y reduciéndose. Aunque la ley es clara (Nuevo Código de la Familia) si tiene un hijo fuera de su matrimonio hay un porcentaje pre establecido que obligatoriamente debe cumplir (entre el 25 al 50% de su salario, dependiendo de la cantidad de hijos).

 

Como mujer de dialogo, quise negociar con él: “Mirá, a mí me va muy bien. Entiendo que tu situación económica se haya deteriorado y la verdad las razones no me interesan. Hagamos un trato. Yo mantengo a mi hijo económicamente y vos, al menos establecé una relación padre-hijo, llevátelo un fin de semana, que conviva con sus otros 4 hermanos y listo”.

 

Hace cuatro años…y esa relación nunca se dio. Fue difícil para mi hijo comprender que su padre no lo ama y no desea ningún contacto con él. Lloró, sufrió, tuvo sus ataques de rebeldía, le dio miedo la oscuridad y luego lo superó. No ha vuelto a hablar de su padre nunca más ni mucho menos a esperar nada de él.

 

En fin, aunque el código de la familia no reconoce familias fuera de la norma cristiana (hombre y mujer), me parece (a pesar de todo) que es moderno y agilizador, creo que es una buena herramienta para lograr la pensión alimenticia de los hijos. Pero siempre tengo ese mal sabor. Los hombres padres, no deberían sentirse obligados, deberían asumir la crianza de sus hijos con amor y alegría.

Yo en mi caso, he decidido dejar ir el asunto. No es mi intención fomentar la irresponsabilidad paterna, ni el machismo, ni nada de eso. Realmente espero que ser buen padre en este país no sea solamente pasar dinero, sino amar y dedicar tiempo a personitas que no esperan otra cosa que tiempo y protección de un padre que al final decidió abandonarlo.

 

Seguramente hay muchas mujeres por ahí que ya no demandan, ni exigen tiempo para sus hijos, no por orgullo estúpido sino porque contra el machismo, la ignorancia y el completo desamor no se puede luchar con una ley, aunque sí es un buen comienzo.

 

Creo que jamás volveré a escribir sobre este asunto, solo necesitaba sacarlo de mi sistema y que mejor que las letras para sanar heridas que más que dolor, cansan.

 

Ahhhh y de paso aprovecho para comentar que eso de: Feliz día de la madre, padre, mujer luchona…es para la mayoría de nosotras suuuper cansado. No somos mejor que las mujeres que son casadas o tienen el apoyo de los padres responsables y amorosos, solo hacemos lo que tenemos que hacer y punto.

 

Imágenes de Agustin Martínez

EL AMOR EN LOS TIEMPOS DE TINDER

Por Tinderella

Si Florentino Ariza hubiese vivido en el siglo XXI, seguramente no habría conocido a Fermina Daza cuando fue a dejar el telegrama a su casa.Seguramente la hubiera visto por primera vez en su foto de perfil de Tinder. De entre tantas chicas tiradas a la izquierda, igual ella le habría gustado y sin pensarlo le hubiera dado “corazón”, se hubiera hecho un lío esperando el corazón de regreo para hacer “match”. Esta se la hubiera pensado mucho por ser un poco “picky”, reservada y hogareña, pero curiosa, que por algo tendría Tinder. Al final le hubiera dado el match, hubiera salido con él y se hubiera decepcionado, porque no era lo que esperaba. Tal vez hasta uno de los dos se hubiera hecho más ilusiones que el otro, en este caso, Florentino y hubiera seguido intentando volver a quedar con Fermina, pero ella hubiera preferido seguir intentando con otros “match”. Florentino se hubiera convertido en el eterno stalkerde vestir raro, con el que solamente salís una vez.

 

-Tengo 2 años de no escuchar a alguien decir que conoció a una persona por casualidad. – Me escribió un amigo en nuestro grupo del Whatsapp, cuando le comenté que había conocido alguien el fin de semana y le aclaré que no había sido por Tinder.  Y es que parece que ahora las citas se dan gracias a las aplicaciones como estas. Ya no es necesario salir de casa para quedar con alguien, conocer al amor de tu vida o a tu “one night stand”.

 

Yo me bajé Tinder hace como 2 años y durante este tiempo lo he cerrado varias veces porque me he aburrido de lo repetitivo que puede llegar a ser o porque con los tipos que me he topado han sido locos, me han ofrecido sexting a la primera o por contestar la mismas preguntas una y otra vez. Tengo que aceptar que sí he encontrado personas interesantes, que no solo quieren verme para bajarme los calzones de una vez. Con algunos me he llevado muy bien y hemos hecho un “match” en la vida real, no necesariamente en plan romántico. Sí, he quedado con algunos chicos y les quiero compartir mi experiencia y lo que pienso de la aplicación.

Bajé Tinder porque una amiga me dijo que lo hiciera, yo sé, seguramente suena a excusa, pero es la verdad. Al principio no me interesó y no leentendía, pero cuando me insistió que lo chequeara, decidí hacerlo y ahí empezó un poco mi aventura con los tinder-dates. Las veces que he quedado con alguien, ha sido siempre en lugares públicos, en algún bar o fiesta y siempre le he dicho a mi mejor amiga. Siempre alguien sabía en donde iba a estar, por eso de que fuera un loco, uno nunca sabe. Recuerdo una cita en donde mis compañeros de casa estaban de “encubiertos” en el mismo lugar que yo, por si tenían que salvarme.

La aplicación tiene sus pros y sus contras, como toda cosa en la vida. Por un lado, me ha ayudado a darme cuenta de los chicos que me gustan. Lo que a mi ojo le gusta, aunque sea de una manera artificial, porque estar guapo no es lo mismo a ser interesante o una buena persona. Aunque tengo que decir que la mayoría de citas han sido interesantes, pero también suficientes solo con una vez.Creo que la mayoría de personas que usamos la aplicación lo hacemos por la vida que llevamos, el trabajo, poco tiempo o estamos viajando y la aplicación es buena opción para conseguirse hasta un guía.

Así como he conocido gente interesante, también he tenido citas con tipos con los que no tenía ni una pizca en común. Como uno que me dijo que lo nuestro no iba a funcionar porque tenía gatos y fumaba y el no podía soportar ninguna de las dos. Preferí quedarme acariciando a mi gato, mientras me echaba un cigarro en mi terraza. Realmente me dio igual porque no había “nada nuestro”, solamente una cita y ya.

Otra vez conocí a un tipo con quienes nos gustamos mucho, volvimos a vernos en otro país y viajamos juntos. Pero una vez más “lo nuestro” no iba a funcionar porque eramos dos viajeros que vivimos en países diferentes. Nos quedamos como amigos y seguramente lo veré otras veces más en mi vida.

Así como puede llevarte a conocer personas a quienes probablemente no les hablarías en la vida real, por x o y razón, creo que Tinder puedecrearte una especie de ilusión. Porque pasas pegado todo el día en el celular viendo fotos de persona “guapas” y “feas” cerca de ti, riendote del típico que sube fotos con la novia, las del que busca solo amistad o el que tiene como foto principal a su hijo o hija. Y aunque te rías o te animes a darle el corazoncito a la persona que te llamó físicamente la atención, no te permitis salir y realmente conocer a alguien fuera del mundo digital. Además que volves a las personas un poco desechables, porque si no te funcionó con una, igual tenes otros “match” con quienes probar. Ya no nos esforzamos en coquetear para conseguir una cita ysiento que lo tenemos tan facil, que así de facil lo dejamos a la primera que no nos funcione. ¿Qué quita que pudiéramos  estarle cerrando la puerta a una persona realmente interesante?

Vivimos en un mundo conectado a las redes sociales, que aveces dejamos la cabeza en ellas y nos olvidamos de vivir la vida real y ya no nosesforzarnos ni por las cosas más mínimas.

Hasta hace unos días, yo también tenía mucho tiempo de no conocer por casualidad a un chico que me interesara fuera de las redes sociales. Y darme una oportunidad fue interesante. Al principio creí que sería lo mismo, unas cuantas cervezas y plática y si se daba, ¿por qué no? pasar la noche. Pero resulta que nos hemos llevado bien y nos hemos vuelto a ver, hemos compartido más de una cerveza y me ha gustado la experiencia de algo real, posiblemente lo he disfrutado también por el esfuerzo que he puesto para que las cosas se dieran, ya que fui yo quien dio el primer paso de hablar.

No digo que una relación que surgió de una aplicación no funcione; he escuchado de casos que Tinder ha hecho parejitas y me parece genial, siempre y cuando mantengamos los pies sobre la tierra y no vayamos por el mundo creyendo que todo se basa en clasificar con x o corazones a las personas por el simple hecho de cómo se ven. Además que debemos tener cuidado con qué personas aceptamos salir y a dónde vamos a ir, porque primero está nuestra seguridad y después la emoción de una primera cita.

Yo les recomiendo que si usan Tinder o van a usarlo se diviertan y disfruten del momento, que se dé lo que se tenga que dar, pero que no se olviden de vivir en el mundo real en donde las relaciones pasajeras o de larga duración se basan no solo en lo guapas o guapos que estamos, sino en la comunicación, tolerancia, ganas de conocerse y confianza en la otra persona, seguramente habrán otros ingredientes, pero creo que estos serían para mí, los principales para dejarla al dente.

 

  • Tinderella

 

Por Juneysi Karina Cerda

El acoso callejero es un mal que todas las mujeres lo hemos experimentado en algún momento de nuestras vidas. Son acciones que se dan a diario en las calles de la ciudad, donde los hombres hacen comentarios mayormente vulgares de nuestro cuerpo o vestimenta, sin que nosotras les hallamos pidan su opinión o incluso miradas desagradablemente. El acoso callejero va desde miradas obscenas, chiflidos, piropos, palabras desagradables o frases sexuales hasta persecuciones o agarrones.

Desde que empezamos a tener uso de razón nos han doctrinado con frases como: “no vayas sola, te puede pasar algo”, “cuando salgas, te vas directo a casa”, “cuando llegues márcame”… nos aterrorizan con los millones de peligros que azotan las calles, nos crean una idea del lugar público como un territorio enemigo y peligroso principalmente para la “mujer”; pero cuando se trata de actos más “normales”; como son los piropos, las miradas lujuriosas o las palabras desagradables, nos han enseñado a guardar silencio, apartar la mirada y restarles importancia

El acoso callejero es apenas la punta del iceberg de una estructura de violencia de género, se cree que es un acto poco significativo, el cual se ha normalizado, pero estas ideas son totalmente erróneas.

“El piropo expresado por los hombres en los espacios públicos implica una invasión a la intimidad de las mujeres y es la génesis de la violencia realizada por un hombre” Olvera (2015).

¿Cuál es el costo de este tipo de violencias?

Las mujeres ya no se sienten libres de caminar por las calles sin recibir este tipo de violencias, ya no se siente la seguridad de poder usar la ropa que tú decidas porque en cualquier esquina puedes encontrarte con un depravado que puede llegar hasta el punto de tocarte o aun peor violarte. La falta de seguridad se vuelve una ansiedad temiendo ser perjudicadas físico y sexual. Incluso el acoso callejero puede reanimar emociones y recuerdos traumatizantes para sobrevivientes de violación.

Si se analiza bien los hombres no son más susceptibles que las mujeres a ser víctimas de delitos como secuestro, extorsión, robo u homicidio en el espacio público… Es difícil entender como las mujeres somos utilizadas como objeto y los hombres se sienten con el derecho de controlar nuestros cuerpos.

En el país se impuso una ley que “protege los derechos de la mujer”; la ley 779.  Pero es casi imposible poner en practica estas sanciones con estos tipos de violencia, las autoridades no les darían importancia a que una mujer diga; en la calle me dijeron un piropo, porque la cultura ha tomado esas actividades y las ha catalogado como “Normal”. Incluso los esfuerzos para aplicar esta ley no son bien dirigidos, hay muchos vacíos en ella y eso reduce la efectividad. “Se ha logrado romper el silencio de las víctimas, pero aún persisten obstáculos para el acceso a la justicia”.

¿Cómo puedo comenzar un posible cambio?

La mejor forma de crear seres humanos con diferente ideología es hacer conciencia en edades tempranas a través de la educación familiar e instituciones escolares, en relación a la importancia que tiene el respeto por nuestros semejantes; especialmente por las mujeres, que al final son las más afectadas. Es necesario educar para desarrollar la empatía, siendo ésta una habilidad necesaria para poder ponerse en el lugar del otro y comprenderlo.

De igual manera brindar apoyo a aquellas instituciones, entidades o agrupaciones que proclaman y trabajan para una igualdad de derechos. Respetar en la vía pública a todas las personas. Y, fundamentalmente, porque el acoso sexual callejero tenga su penalidad, como cualquier otro acto de violencia.

“El acoso callejero a las mujeres, es un acto de violencia que en la mayoría de los casos sigue teniendo de aliado al silencio, ese mismo silencio que es necesario quebrar para gestar el cambio”.

Las giras: posibilidades de ampliar nuestros universos

Por Simone

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Fotos/Simone

Ya llevo más de un año en el que conscientemente busco y me gestiono experiencias para salir constantemente de mi zona de confort, y parte de esa brújula es moverse hacia otros espacios, lugares e interacciones. Estos días han sido intensamente bellos, he vivido experiencias muy gratificantes y sobre todo que me han permitido ampliar mies percepciones sensoriales en miles de niveles. En esta entrada les voy a hablar de una de ellas, se trata de una gira que armamos en grupo para subir el volcán Telica. Si, de entrada suena genial.

El asunto fue así, yo en mis ya habituales invitaciones a encontrarme con distintas personas, un domingo invité a que fuéramos al Temazcal de carretera Sur, que dicho sea de paso, se los recomiendo un montón. Pues bien, tres personas le dieron like a mi estado en FB y les escribí proponiéndoles que nos viéramos en una hora para irnos juntxs; a todo esto, de las tres personas solo con un había salido antes. Al final no se armó la gira, me fui al temazcal y lo disfruté montón pero de ese menaje surgió una propuesta de sumarme a una gira que se estaba armando al Telica.

El grupo de la gira

Me sumaron al grupo de whatsapp y ahí empezó el proceso de compartir, porque fue irnos leyendo, poner energías en planificar una gira que prometía estar tuani. Y así fue. Nos encontramos el sábado por la mañana, nos movimos a León en intermortal, que en este caso iba lentísimo, lo que nos dio tiempo de hablar y conocernos un poco, íbamos armando el relajo en el bus (pero nada como el alucín del viaje del regreso). Hablé por primera vez con todas las personas de grupo en ese viaje hacia León, y de entrada esa es una experiencia positiva, abrirse a otras interacciones más allá de los espacios conocidos. Fui conociendo a M, A, S, F y luego conocería a G, la guía.

Pues bien. Llegamos a León hicimos compras, compartimos cervezas fuera del súper y pasamos por el Comedor Rosita que queda a la par del mercado, ahí conocimos a Katherine, quien me contó que el comedor ya llevaba su rato, más de 10 años, y a Diana que migró de Managua a León y allá vive sola, mientras trabaja y estudia, toda una guerrera a mi ver. Deliciosa la comida. Ya luego entramos al mercado y esperamos a la guía para la gira, con quien luego nos fuimos hacia la Quimera.

La subida y la llegada

Empezamos por ponernos protector solar, a todo esto, eran las 2 pm cuando empezamos a ascender, así que fue casi como “Subamos el Telica en el horario más turqueado”; y ahí íbamos. La primera parte del camino era arenoso, así que requería un esfuerzo particular en cada paso porque los zapatos se hundían y pues el peso hace que físicamente necesite ponerse una intención física concreta para mantener un paso constante y hacerlo con cuidado, porque lo menos que una quiere es lesionarse, y menos en “lo más fino” como decimos.

La experiencia de subir un volcán te permite conocer a las personas del grupo de una forma bien particular, nos conocemos en los distintos ritmos, en el cómo andamos físicamente, en hacer descansos y beber sorbos de agua, en pasarnos chicle para que la garganta no se seque mientras ascendemos. Y a vos como persona, te ayuda a tomar conciencia de cómo andas, descubrís tips para mantener una respiración regular, tomas conciencia de lo que salir a correr 5 veces a la semana hace en tu cuerpo. Palpas tus piernas y sentís la tensión de los músculos, te concentras en saber dónde poner cada pie, porque cada paso importa y el nivel de concentración marca la diferencia entre lesionarse o seguir intactxs.

Llegamos sin percatarnos al palo de mango y luego avanzamos un poco más hacia un punto de descanso, el penúltimo; ahí estuvimos un rato, comimos banano, mandarina, gomitas y nos percatamos que nos haría falta agua para el regreso, lecciones que solo el viaje te las da (en una gira así, 2 galones por persona). Entonces empezamos la recta final y en palabras de la guía, la más intensa. Me programé para dar lo mejor de mí, y mientras iba marcando mentalmente 1,2 1, 2 mi cuerpo y mis piernas se iban movilizando en el trayecto que poco a poco se empinaba a cada paso. Me pasa que me gusta ir adelante y al mismo tiempo no me gusta atrasar a nadie entonces me exijo ir a un ritmo sostenido de 1,2-1,2 y mientras esperaba ver a lxs demás tomaba algunas fotos, pero el proceso físico fue y es el más importante para mí, lo que una va sintiendo; y eso no lo puedo captar yo en una fotografía, al menos no de lo que en mí ocurre cuando me engancho con una actividad física.

Luego subimos por unas gradas de piedra, y llegamos, ahí al lado del cráter, no al ladito, en el perímetro cercano del cráter, y fue bello llegar. Sentir la satisfacción alcanzada luego de casi 4 horas. Ufff, lo primero que hice fue aprovechar la poca luz que quedaba para tomar algunas fotos, y luego empezar a distribuirnos entre todxs las tareas. Nos tocaba prender el fuego, la guía la partió en ese arte y aprendí varias cosas sobre eso. Otros empezaron a armar la tienda para acampar, que nos llevó más de una hora porque estaba intensa la cosa, pero cuando ya le agarramos se logró la meta. Ya luego nos dispusimos a quemar 😉 y a ver que comíamos.

A la mayoría del grupo les entró sueño y se fueron a dormir temprano. F y yo nos fuimos a sentar y admirar el bello cielo estrellado, que por momentos se cerraba, y empezaba a brisar, pero luego cuando volvíamos a quemar se despejaba de nuevo. Nosotrxs jurábamos que había una relación directa entre quemar y que dejara de brisar y el cielo se despejara. Luego llegó el cansancio físico y me fui a dormir.

El descenso

Nos levantamos a las 5 am para poder presenciar el bello amanecer, y subimos para acercarnos al cráter. Me enamoré de ese cráter, del viento, de las luces del amanecer, de esos rayos de luz pegando en mi cara, de sentir tan cerca esa fuerza del volcán y sobre todo de sentir tanta tranquilidad al punto de querer quedarme ahí unos dos días más, lo cual ya está en mi lista de cosas por hacer a mediano plazo.

Luego recogimos todo y nos alistamos para bajar, sabiendo que aunque íbamos más rápido porque era en bajada, no teníamos suficiente agua y teníamos que echarle ganas. Además las bajadas son a mi parecer más complejas que las subidas, por el asunto de la gravedad y el ejercicio de freno que recae en los dedos de los pies y en las rodillas, entonces para disfrutar esa bajada yo me comí una galleta 😉 y me tomé mi tiempo para además, concentrarme en bajar sin hacerme daño, que en las bajadas es algo que puede ocurrir muy fácil. Disfruté ese camino de regreso.

La antesala del regreso y el regreso a Managua

Luego llegamos a una casa en la que nos regalaron agua, y donde compramos helados de fruta deliciosos. Les caímos como que se iba a acabar el mundo. Luego regresamos a León, la pasamos tuani en un bar casi al frente del Comedor Rosita, nos pasamos cagando de la risa, haciendo recuento de los daños, la S y M tenían morados las uñas de los dedos gordos de los pies. Y emprendimos el viaje de regreso a Managua, yo con ganas de haberme quedado dos noches más en el Telica y con una fantasía de dormir esa noche en Puerto Viejo-Costa Rica. Las intensidades de ese viaje de regreso en el bus, al menos una buena parte caben en una bolsa y dos vasos de plástico. Las risas son invaluables y la jodedera aún continúa.

La gira fue genial para mí, en este momento en el que me muevo todo el tiempo de forma consciente de mi zona de confort, tengo el teléfono de la guía y si se animan podemos armar giras al Telica y a otros volcanes, por lo pronto yo sé que a ese cráter regreso pronto.

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¿Día Internacional de la Mujer o Día Internacional de la Mujer Trabajadora?

Por Soraya Cruz Baltodano

El Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) es celebrado por muchos países de los diversos continentes. Su significado es mal interpretado y hasta cambiado por muchas personas ignorantes. Sin embargo, este día es para conmemorar a las personas del género femenino que han apoyado a otras para llegar a alcanzar la igualdad de género, reconociendo el esfuerzo y la lucha constantes de sus derechos. Sobre todo, se conmemora la muerte de mujeres trabajadoras que fallecieron en una fábrica de textiles hace unos 100 años. Las puertas del edificio fueron cerradas para que las mujeres no salieran con material robado y, por desgracia, un incendio cobró la vida de ellas. Una gran mayoría de hombres cree que las mujeres que luchan por sus derechos o las que lucharon no aportaron nada bueno a la sociedad, sin saber que han cambiado cosas que benefician a ambos géneros.

En primer lugar, no es una celebración en donde las mujeres deberían ser felicitadas. Más bien es para recordar a todas las mujeres luchadoras que les han dado una voz a las que no la poseían. Con ello demuestran que juntas son más y que el machismo ha envenenado el discurso de muchos medios de comunicación, así como la mente de varias familias. Asimismo, esta conmemoración recuerda que aún existe el poder de hacer cambios importantes para ellos —los hombres— y para otros afectados. La vida las hizo mujeres y no son ni más ni menos importantes. No las feliciten por ser bellas o tener características lindas o sólo por ser mujeres, porque no es una celebración por tener pechos más pronunciados, pelo largo o figura esbelta, sino por su fuerza, su perseverancia y su intelecto.

En pocas palabras, el feminismo no está peleando por nada nuevo más que por derechos humanos que no son aplicados correctamente o que no son aplicados del todo. Ellas no están exigiendo nuevos derechos, sino que se les proteja tanto como a los hombres, porque odiar al género opuesto y querer más que él estaría contra los motivos por los cuales se cree en el feminismo. Sin embargo, siempre hay grupos que no lo apoyan por creer que las feministas se rigen por abominar al hombre y porque son “dramáticas”. Todo hombre y toda mujer deben saber que el patriarcado y el machismo sólo son buenos para separar a los géneros y crear conflictos entre ambos. Es una plaga que sólo puede terminar con una buena dosis de educación, ya que este mal afecta a todos sin importar la clase social.

No obstante, las mujeres, después de tantos años, siguen siendo víctimas de odio y culpadas por ser ellas mismas. Creemos que los hombres necesitan ser como la masculinidad hegemónica les dicta que sean, y que la mujer tiene que ser delicada y callar, hacer todo lo que los hombres dicen. Que una mujer debe tener etiqueta. Pero esto último carece de toda lógica, ya que las mujeres no están para complacer estereotipos y muchos menos para esconder su sexualidad, porque, a diferencia de lo que piensen los demás, eso no las hace menos. Hemos llegado hasta el punto en que una mujer es odiada por otra por mostrar sus pechos, por no querer usar vestido o maquillaje, por querer respeto cuando camina en shorts por la calle y la llaman “lesbiana”. Las feministas nunca han sido un estereotipo de mujer y no tienen que llegar a serlo. Llamarlas “lesbianas” por luchar incansables veces sólo demuestra lo que el machismo ha vuelto a los seres humanos: seres misóginos, homofóbicos y retrógrados.

Conviene subrayar que este movimiento no posee un solo objetivo y que cada país tiene sus luchas y su historia de feminismo, la cual no puede ser comparada. Cada lugar tiene su semblanza de cómo el feminismo los ha ido cambiando para ser una mejor y más tranquila comunidad en la que no nos tengamos que preocupar por algo tan simple como quién usa falda y quién pantalón. Quién usa maquillaje y quién no. Quién quiere ser tosco y quién sensible. ¿Cuántas veces han usado la palabra “marimacha” o “mariquita” para referirse a alguien de manera seria? Todo lo que llaman masculino y femenino son sólo etiquetas que se han creado para separarnos.

Hay que enseñarles a los niños que el rol de género es otra excusa del patriarcado para mantenernos en grupos separados donde lo único que va a existir es violencia. No les digamos a los niños que tienen que actuar conforme a su género. Creemos en las mentiras del machismo día a día y no nos da pena porque ya lo vemos normal.

En conclusión, el feminismo es para liberar, romper barreras y ser tolerantes. Que tus hijos ya no sean molestados por cosas ridículas como usar el color que les gusta, el tipo de ropa que les plazca, ver las caricaturas que los hagan sonreír o usar un juguete con el que recordarán tantas aventuras. Para la gente mayor sería un alivio que se acabara la violencia y la desigualdad, con el objetivo de crear mejores oportunidades de trabajo y saber que algún día encontrarán la libertad buscada desde hace siglos.

Autora:
Soraya Cruz Baltodano (Managua, 1998). Estudiante de 11vo grado del instituto Nicaraguan Bilingual School. Librepensadora y vegana. Apoya la equidad de género y los derechos de los animales.

Si una avanza, avanzamos todas

Por Simone

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“Si una avanza, avanzamos todas”, es una frase que me tomó años entender, abrazar y asumir como postura política. La parte del entendimiento fue una de las más complejas, porque a las mujeres nos enseñan a competir entre nosotras, a vernos como enemigas en un mundo que de por sí ya nos tiene declarada la guerra. Es así de perverso el sistema que promueve la separación en lugar de la solidaridad. Cuando logramos ver-nos y reconocer-nos, encontramos la fuente de poder de la que podemos ser partícipes y cómplices, para tejer nuestras propias libertades, individuales y colectivas.

A manera de entrada

Yo vengo de una familia donde las mujeres han asumido como en el resto del mundo, el cuidado de sus hijos, y ese trabajo no reconocido como tal lo han hecho en condiciones no tan bonitas: entiéndase relaciones de pareja violentas, ausencias masculinas/paternas y  entornos hostiles con ellas, que van desde la desventaja económica hasta las violencias sexuales. Vengo de ellas, y me llevó mucho tiempo abrazar su trabajos, aquellos que ocupan la escala inferior en la pirámide laboral del capitalismo, el trabajo de cuidados, ese que ocurre en los hogares. Ya sea en los propios o ajenos, muchas de las mujeres de mi familia han lavado, planchado, sido niñeras y cuidado a gente; trabajo por el que han recibido remuneración bastante alejada de lo que implica cuidar. Las veo y sé que sus pasos posibilitaron mi existencia.

En mi existencia fui la primera mujer de mi familia en ir a la universidad, veo la vida de mi abuela, mi mamá, mis tías y a ellas que al principio me parecían tan lejanas hoy las veo conectadas a mi existencia, aunque nos la veo tan seguido. Reviso mi experiencia y no la tuve tan fácil como mis hermanos. A ellos hasta les han financiado segunda opciones de carreras porque las primeras no funcionaron para ellos. A mí me la pusieron difícil y es por eso que decidí irme de la casa recién entraba a la universidad, y gracias a la solidaridad de muchas personas logré cumplir con algo que quería desde inicios de la adolescencia, tener mi propio espacio y vivir tranquila.

Parece que sigue siendo difícil avanzar para nosotras en un mundo pensado en clave masculina (desde los privilegios, además de género, de raza, clase, opción sexual). Sigue siendo difícil y tenemos que esforzarnos hasta 10 veces más que nuestros pares masculinos para obtener resultados cercanos, por una misma actividad o trabajo. Pienso en mi experiencia laboral, y hoy soy más consciente de lo injusto que es el sistema y de los sesgos de género en relación a un  mismo trabajo diferente paga. Pero incluso ahí sé que existen compañeras a las que les pagan menos por hacer un trabajo que según el sistema capitalista es menos importante que el que yo hago. Y ahí entra la complejidad de ver-nos y reconocer-nos, porque no vivimos las mismas vidas ni concentramos los mismos privilegios, pero podemos nombrarnos y sobre todo ser cómplices en las luchas cotidianas que nos tocan.

Yo fui la primera en ir a la universidad, luego me siguió mi prima, a la que admiro mucho. Ella ahora trabaja. Fui la primera en irme de la casa, las hijas no se van de las casas y menos en las condiciones que yo tuve, sin dinero, sin conocer a nadie, no me iba a vivir con el novio, no estaba embarazada, solo quería respirar mejor. Me hice mi espacio en una ciudad desconocida, conocí a gente bella y es la fecha y me sorprende el haber sobrevivido a los múltiples riesgos de los que no tenía mucha conciencia en ese entonces. Gracias a la energía de la manada de ancestras logré tejerme a mí misma varias veces (y aún sigo y seguiré haciéndolo).

Pagué mis estudios de pregrado, postgrado y ahora soy docente. A la que fui cuando tenía 14 años, que lloraba en su cuarto esperando despertar en un mundo nuevo donde nadie la conociera para reinventarse, ni se le ocurría que iba a estar donde estoy hoy. Lo que si tenía claro es que le urgía moverse, respirar mejor y conocer el mundo. Y así fue, y así sigue siendo. En el camino de esos viajes de libertad uno de los principales aprendizajes que puedo compartir y nombrar es el encuentro con otras.

Encontrarse con otras

En los caminos escogidos me he encontrado con mujeres que alimentan mi vida y yo espero alimentar la de ellas. Solo así nos ayudamos a oxigenar esta vida tan plagada de miedo, rabia y dolor; porque el mundo nos quiere secuestradas por esas emociones. Pero nosotras abrazamos esas emociones y las coloreamos, las volvemos mandalas, tatuajes, risas, afectividades libres, intimidad múltiple, las tornamos poesía, esténcil, comida deliciosa, cuidados entre nosotras y autocuido para una misma. Las convertimos en teoría, en práctica, en orgasmos colectivos y en place autogestionado. Nos apapachamos y nos alejamos para volvernos a encontrar cuando brillamos y cuando nuestras luces se toman un descanso, porque así somos Mutantes, y desde ese ser mutantes nos vamos aprendiendo a amar, convencidas de que lo menos estratégico que podemos hacer en este mundo es vernos como enemigas, y entonces nos abrazamos como hermanas, aunque no nos sepamos ni los nombres.

Yo quiero más mujeres en mi vida, cada historia compartida me hace sentir la necesidad de encontrarnos para cambiarnos la vida. No es el amor romántico el que me permite voltear mi mundo hacia la libertad, sino el encuentro con mujeres que andan resistiendo y revolucionando desde sus cotidianidades. Ahí he encontrado energía que me activa. Ahí me veo reflejada y abrazo ese reflejo que me reta y me acompaña.

En la peli de Hidden figures en algún momento Dorothy Vaughan dice: “Si avanza una, avanzamos todas” y esa frase es importante entenderla, abrazarla y asumirla como postura política en un mundo en el que ser mujer sigue siendo un riesgo. En esta peli lloré como en tres momentos, pensé en mi historia, en las mujeres de mi familia, en las luchas de las mujeres en el mundo, en el asunto de los privilegios, fuck, en muchas cosas.

Ver avanzar al grupo de mujeres negras hacia el laboratorio de computación y ver que iban unidas, que pusieron como condición que iban todas o no iba ninguna, fue increíble. Sentir la fuerza de la risa cuando en la escena de las tres siguiendo a un carro de policía que las intentó humillar, una de ellas dice “Somos tres mujeres negras siguiendo a un policía blanco en su patrulla, díganme si esto no es un milagro”. Ver a Katherine Johnson decirle al grupo de 30 hombres blancos que se ausentaba por 20 minutos porque debía ir a un baño que estaba a 800 metros porque en ese edificio donde trabajaban no había baño para gente de color fue brutal. O cuando Dorothy Vaughan de manera autodidacta se prepara para que ser la única que entendía la programación de la computadora y entonces la nombraran por fin supervisora, o que decir de Mary Jackson que logra ser la primera mujer negra en hacer estudios en la universidad de un Estado segregacionista. Las amé.

Yo disfruté la película, pero sobre todo lo que provocó en mí. Estas científicas fueron mujeres que marcaron la historia no solamente de los hitos de la NASA sino para otras mujeres, eso pasa cuando luchamos, avanzamos nosotras y tejemos puentes para otras, es una responsabilidad y un bello nivel de conciencia percatarse de esto. Las abrazo, y lxs abrazo, porque si nos liberamos, esos ejercicios de libertad son positivos para el mundo.