Mi experiencia como “hombre” en las rutas

Este artículo es una especie de respuesta para mi amigo Alberto Sánchez Arguello que hizo una pregunta sobre las masculinidades en la actualidad.

Quiero empezar exponiendo 2 acontecimientos a los que me “enfrente, y uso esa palabra porque en esos momentos sentí que fue muy difícil sobreponerme de la manera que quería; además de decir que ambos acontecimientos fueron en la ruta y tratándome de sentar.

El primer evento fue un día en el que iba al fondo de la ruta 168 y aproximadamente por el oriental se bajan muchas personas y yo veo que hay un lugar vacío por lo que intento sentarme pero una señora pone su bolso y me dice que se va a sentar una muchacha (que de hecho estaba a unas 4 sillas y en una ruta llena eso es muy largo), y yo le die que me sentía mal que andaba con un problema en la rodilla y que quería sentarme, dudó en darme el asiento porque aunque hice el gesto de sentarme, no quitó su bolso hasta que me senté al borde de la silla.

El segundo evento fue en la ruta 168 e iba caminando para ir hacia el fondo cuando de las sillas donde estaba pasando se estaba saliendo una muchacha por lo que hago toda la acción para sentarme, iba con mi mochila muy llena, y además iba con una de mis manos vendada porque me había golpeado en ensayos de danza el dia anterior; entonces tratando de sentarme una señora me empujo y apartó mi mochila y se sentó,  aparte de eso me dijo: que falta de caballerosidad, y o la verdad me sentí enojado y le dije que no se trataba de ser caballeroso, ya que como ella podía observar yo andaba lastimada mi mano y además andaba cargando una mochila muy pesada.

En ambas situaciones sentí que socialmente debía de dejar pasar ese sentimiento y aceptar que las mujeres tienen más derecho de sentarse que yo, por ser hombre, pero también sé que eso no es verdad, que yo soy ser humano y que también tengo derecho y necesidad de sentarme por cualquiera que sea el motivo.

Yo aprendí a creer que las mujeres necesitan y DEBEN de sentarse antes que un hombre y que eso era caballerosidad (como reflejo de educación en el hombre), pero luego gracias a amistades, movimientos feministas y movimientos de la comunidad LGTBI, re-aprendí que se debe perfilar por una sociedad no solamente igualitaria, sino que también debe ser equitativa, respetando a las personas sin hacer distinciones, ni discriminaciones de ningún tipo y ni tampoco estereotipando a nadie.

Bajo todo lo dicho, yo apostaría por una educación o re-educación y concientización de los hombres con respecto a las limitaciones de las que somos parte en el ámbito emocional y psico-afectivo, cuando nos creemos que no debemos de expresar afectividad, emociones o valores. Las nuevas masculinidades deberíamos preocuparnos por hacer ver que nosotros también debemos de saber cómo expresar nuestras acciones equitativas de manera que no seamos tacados como violentos o con falta de caballerosidad;  debido a que podríamos colocarnos de manera balanceada en una sociedad comunicativa y respetuosa de lo diferente.

RUTAS Y LIBERTAD DE EXPRESION

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Quisiera hablar un poco sobre un tema del que debatí con un amigo, y que de hecho no llegamos a conclusiones parecidas, sino que cada uno de nosotros parte de diferentes lógicas de interpretar la idea de la libertad de expresión y su aplicación en el transporte urbano colectivo de Managua (Rutas).

El caso que específicamente se aborda es sobre que se suban a las Rutas “pastores” o “predicadores” que hablan de la biblia, Dios, los pecados y hasta de la salvación, en un lugar donde se supone la gente viaja de un lugar a otro, y que si quisiera escuchar una predica escogeríamos ir a una iglesia.

La libertad de expresión para mi tiene que ver una idea de poder decir, contar y ser escuchados desde nuestros puntos de vistas y creencias sin ser oprimidos o censurados; además de este concepto, creo que la libertad de expresión pretende darle a los seres humanos un poco de alternativas para escoger y no tener solo las opciones con la que crecimos.

Mi posición es que las predicas y evangelizaciones si son parte de la libertad de expresión, todo derecho termina donde empieza el de los demás, entonces hablar sobre una religión o ideología religiosa es una opción personal y por lo tanto, las personas decidimos si queremos escuchar de eso o no, una decisión que se nos es violentada en las unidades de transporte urbano en la ciudad de Managua.

Una predica en el bus es específicamente decirles a quienes vamos en el medio de transporte que somos personas que estamos haciendo mal las cosas y que nos iremos al infierno por muchos pecados de los que somos parte desde que nacemos (puntos suspensivos); es muy diferente que escuchar a un vendedor solo llega y dice lo que vende y se va.

Para mí la diferencia de estos dos personajes radica en que: quien vende busca como exponer el producto que desea vender sin decirle a nadie que pasara con sus vidas en el más allá o en la actualidad si no lo consume; mientras que quien predica, lo hace diciéndole a las personas que escuchan que son malas, que les ira mal en la vida actual y en el más allá sino cambian y creen en lo que dice, lo cual para mí avanza en calidad de agresión, debido a que no se limita a respetar a las personas sobre en qué creer y como creer.

Y finalizo diciendo lo que dije al inicio, si queremos escuchar sermones religiosos entonces tenemos toda la libertad de asistir a la ideología religiosa con la que mejor nos sintamos.

Y la Familia donde queda?

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Quisiera hablar sobre unos acontecimientos con los que me he encontrado últimamente que puedo hablar de mis ideales y creencias con las personas cuando me llegan a preguntar sobre mí, sobre todo mis familiares.

Estas personas me vieron crecer bajo la ideología religiosa del cristianismo-evangélico, me vieron desarrollar dentro de ese constructo apoyado por toda mi familia tanto de padre y madre (es decir que mis abuelos, tíos, tías, primos, primas y sobre todo mi mamá y papá practican dicha religión), entonces existió dentro de mi formación un soporte de esas creencias y toda la filosofía que le precede que fue respaldada por mi circulo de socialización.

Participe mucho dentro de la religión evangélica y hasta “logré” desenvolverme como líder y maestro para los grupos de niños y niñas de la iglesia a la que asistía; sé que hice todo eso debido a muchas presiones, pero a la vez por deseos muy internos de ser parte de la identidad familiar, social y así lograr ser “normal”.

Drásticamente cambie de parecer y me aleje de la religión (ni tanto porque cuando uno cambia no es de un día para otro, sino que es un proceso que ya venía entiendo que iba a suceder), tanto que digamos ahora soy agnóstico (sin religión-pero con creencias en el crecimiento espiritual); finalmente mi familia, nuclear y extendida (todas y todos) se dieron cuenta de que ya no practicaba la religión y pues mostraban la necesidad por hacerme ver que estaba actuando “mal”.

Entonces me he encontrado en muchas situaciones en las que miembros de mi familia me comienzan a intentar de convencer que lo que yo hago va en contra de los preceptos y deseos de Dios, y he llegado a una estrategia de como quitarme dichos comentarios de encima (seguramente se los contaré luego en otro post).

El hecho es que en este post quiero resaltar que bajo la cultura en que nos encontramos nos han enseñado que nuestra familia es muy importante para nuestro desarrollo individual, para buscar apoyo y sentirse respaldado, sirve para tener identidad comunitaria y aceptación social; pero hay momentos en que nos encontramos bajo las diferencias familiares y entonces todo ese estereotipo de la familia se cae frente a nosotros.

¿Qué hacemos? Nos enfrentamos al desamparo emotivo de lo que se imagina sobre la familia y la verdad es un proceso que también se debe apreciar como tal, no siempre se ha percibido que cualquier quiebre con la función de la familia o apreciación que tengamos de esta, debe ser llevada en un proceso de interiorización debido a su impacto en el yo-consciente.

Creo que la familia define hacia donde iremos, ya sea hacia lo mismo o en contra de ellos, pero siempre debemos promover en nosotros la posibilidad del dialogo interno primeramente y luego con los demás, sobre todo esa familia con la que vamos a favor o en contra de sus ideales, ya que merecemos estar en nuestra posibilidad de encontrarnos a nosotros mismo y desarrollar las ideas con las que podemos sustentar nuestra realización personal.

Donar sangre y los derechos humanos

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Un análisis de la situación de los derechos humanos en Nicaragua: El día de hoy (sábado 26 de abril), aproximadamente a las 11:30am pasando por Multicentro Las Américas me encontré con un puesto de donación de sangre ¿de la Cruz Roja Nicaragüense; me acerqué y pregunte lo siguiente: “¿es cierto las personas gay no pueden donar sangre?” a lo que la respuesta de una muchacha fue: “es cierto porque pueden contaminar la sangre…” esa fue mi expresión, yo dije: “¿cómo es eso que pueden contaminar la sangre?” y su respuesta fue: “Es que son personas promiscuas y pueden contaminar a los pacientes al donar sangre”… inmediatamente quise pelear con ella pero supe que no era a quien me tenía que dirigir por lo que solo decidí decir: “yo no creo eso” y me fui…..

Analizando las circunstancias me doy cuenta que el asunto de demandar los derechos humanos no se hace solo cuando un Gobierno-Estado comete fraudes, autoritarismos o cualquier otra manifestación incorrecta de lo político; sino que la defensa y promoción se logra también, alcanzando niveles de demanda social en las instituciones públicas o privadas que posean políticas internas donde excluyan a ciertas personas basadas en prejuicios y estigmas.

Me parece que se ha olvidado un poco el tema que donar sangre es un asunto de derechos humanos… ¿qué hacer? ¿Manifestarnos, plantones frente a estos puestos de donación? ¿Demandar a los lugares donde estos puestos se instalan que no dejen que lleguen porque la Cruz Roja es una instancia que discrimina a las personas homosexuales? ¿Incluir en la agenda LGTB (Lesbianas, Gay, Trans y Bisexuales) Nicaragüense la lucha de este derecho humano?

La comunidad LGTB no solo tiene que casarse como derecho humano, o tampoco asistir a los centros de salud sin ser discriminadxs; nosotros debemos de crear en la sociedad una conciencia que lesbianas, gays, trans o bisexuales somos parte de la sociedad y que nuestra orientación sexual no es un factor para impedir el ejercicio de nuestros derechos…

Por cierto, en una banner que la Cruz Roja Nicaragüense posee y te muestra para que lo leas y conozcas cuando no podes donar sangre aparece en uno de los impedimentos: LOS HOMBRES QUE HAN TENIDO ENCUENTROS SEXUALES CON OTRO HOMBRE AL MENOS UNA VEZ NO PUEDEN DONAR SANGRE…

El filtro para selección de las y los donantes debería ser diferente a la orientación sexual, debido a que existen heterosexuales que también son promiscuos pero al encajar en los dictámenes de “lo normal” entonces se exenta la posibilidad de cuestionar sus prácticas sexuales como promiscuas…  Evaluemos las maneras en que estamos construyendo una sociedad.

Donar sangre es un Derecho Humano.