DOS PERIODISTAS Y UNAS VIEJAS VANDÁLICAS

Por: Abixael Mogollón

Al despertarme el miércoles 28 de septiembre,  yo sabía que tenía una asignación para toda la mañana. Mi trabajo era cubrir periodísticamente las acciones de protesta de un grupo de mujeres por la despenalización del aborto, frente a la Asamblea Nacional.

Resultó que detuvieron a las feministas y, ¿Qué hace un chavalo que comienza en esas cosas del periodismo? Estaba tomando fotografías de lo más tranquilo, las mujeres forcejeaban verbalmente exigiendo explicaciones, yo en medio del rollo sin flash, bajo el sol hasta que a uno de los retratados no le gustó que lo fotografiaran. ¡Ah pero ellos si podían tomarme fotos a mí, o a las mujeres y su vehículo!

Me detienen, me ponen las chachas (“esposas” es muy frívolo) e inmediatamente subí a pasarela de “MisterTín” me tomaron más fotos que la abuela en mi primera comunión. ¿Para qué fotografiarme? ¿Quiénes eran los tipos motorizados vestidos de civil? La única respuesta fue –¡Yo soy la autoridad y hago lo que quiero!- nuestra “gloriosa” Policía Nacional y sus buenas formas, tomándome violentamente de la cara y obligándome a ver sus cámaras.

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Este fue el oficial que me agredió y arrestó para tomarme fotografías

Una hora retenidxs, más de dos horas enchachado y la frase del día fue –Ve, pensé que estas protestas solo las hacían chavalos como este pero, mirá vos el montón de viejas vandálicas-.Celia Contreras, Luisa Molina, María de Jesús Tenorio, Jessica Hernández  y Patricia Orozco eran las viejas “vándalas” a las que se refería el oficial de policía que me estaba “cuidando”. También fue detenida mi colega Duyerling Ríos periodista de Onda Local. Su delito tomar fotografías y videos.

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¡Y así fue mi estreno en esta aventura periodística! (nótese mi sarcasmo) porque la furia en el momento y el sentimiento de impotencia se respiraba frente a la Asamblea. Al verme inmovilizado de mis manos, empujado y agredido sentí por un breve instante el deseo de actuar como Zinedine Zidane frente Materazzi en la final del mundial de Alemania en 2006 pero, si me hubiera defendido de esta manera posiblemente les estuviera escribiendo estas líneas desde una “cómoda” celda en el chipote.

Nos liberaron sin explicación. La madre tierra hizo temblar a Nicaragua porque a sus hijas las tenían detenidas, tuve llamadas y visitas hasta de mi dentista y al final me queda claro que las autoridades de este país se sienten incómodos cuando son cuestionados por su actuar, cuando un grupo de mujeres les exigen el respeto a sus derechos, cuando ven a un par periodistas trabajando y te ven joven y pretenden intimidarte pero, la sonrisa no me la quitan ni las ganas de seguir trabajando, y a las “Viejas vandálicas” lejos de joderlas les dieron un motivo más para seguir denunciando, protestando y actuando juntas. Esperen saber más de ellas pronto.

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Dos periodistas y unas viejas vandálicas pero esta vez libres

Sobre stripdance, poledance y otras aficiones

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Por Simone

A mí siempre me ha cautivado la capacidad de comunicar con los cuerpos. Esos ejercicios en los que la palabra se ubica como testigo de la gama de códigos y reinvención del lenguaje, en cada paso, en cada estiramiento, a partir de cada contracción y relajación muscular.

Recuerdo que hace 8 años estaba obsesionada por aprender ese arte de comunicar con el cuerpo mediante el baile. Pagaba clases de aeróbicos, ritmos latinos, tango, belly dance y estuve un tiempo en el taller de danza contemporánea en mi universidad. Bello y potente el acto de superar esos límites físicos, en esa época esa era mi brújula.

Hoy por hoy también disfruto exigirme, y a la vez disfruto de otros procesos, identificar y leer mi propio ritmo, el latido de mi corazón, el cómo mi cuerpo quiere sentirse y ser. Entonces dejé de ponerle importancia a aprender de cabo a rabo un estilo de baile, para aprender a escuchar mis propios bailes.

En ese camino, me he ido percatando de varias cosas. Una, me encanta moverme, no solo a nivel metafórico (en la vida) sino en concreto, que mi cuerpo se despliegue y expanda por el espacio. He de mencionar que aunque practico algunas rutinas que me han permitido en el último año ir recuperando ese diálogo concreto con mi corporalidad; he descubierto que me había quedado sin ese espacio en el que mi cuerpo simplemente se mueve al ritmo de una música o de su propio danzar.

La música, los estilos, las prácticas

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Existen diversos sistemas a través de los cuales podemos aprender a dialogar desde el cuerpo. Una de las cosas que más me gustaba de la danza contemporánea era ese fluir, aun cuando se tratara de una rutina aprendida, y principalmente, esa posibilidad siempre de improvisar; es lo que más me captura, porque claro, la vida se trata de eso.

En este último año he tomado conciencia de varias cosas, principalmente de que toca realizar cierres, transiciones y pasar página. Pero también, toca retomar aquellas partes mías que por diversas razones (entre ellas por rutina  y acomodamiento) había hecho a un lado. Si, una misma las deja de escuchar por diversos motivos.

Y una de ellas es mi relación carnal con este cuerpo. El asumir el deseo ha sido el primer paso, pero no habría sido tan significativo si no fuera acompañado por acciones concretas. Si quiero placer, lo busco, me lo gestiono, y rompo con la asignación absurda de ser quién espera. Check!!

Este proceso ha activado otro. Lo mucho que me apasiona comunicar con el cuerpo. Hace una semana me topaba con un video demostrativo de una clase de poledance. Recordé que es un baile que siempre he querido aprender y practicar. Lo primero que hice fue compartirlo, y para mi alegría muchas otras que forman parte de la manada y de círculos cercanos también se mostraban interesadas. Que genial- pensé- que tuani reconocernos desde ese deseo y esas ganas y nombrarlo, sin más.

Incluso una compa puso en su muro de FB el mismo enlace, preguntando quien sabía de alguna instructora de poledance, y luego me etiquetó. Se armó una discusión sobre si este baile venía de contextos opresivos para las mujeres y demás, si era coherente querer aprender este baile cuando se nombraba una como feminista. Los ejercicio de nombrarse (o no) son de idas y venidas para mí, pero he de decir que me llamo la atención lo rápido que se tomaban postura de si y no, de coherente o incoherente. Igual y también intuía que iba a generar cierta opinión el compartir el enlace.

Múltiples trayectorias de emancipación

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En todo lo que llevo de consumir bytes de información en lo digital, me he encontrado tanta violencia y tanta mierda que lo más común es sentirse hastiada por lo terrible que este mundo le impone a nuestras vidas, como sujetas configuradas como mujeres. Paralelamente me he encontrado con proyectos bellos de compañeras alrededor del mundo que buscan generar posibilidades en un mundo de pasillos cerrados. He conocido el proyecto Nu, que trata de fotografiar a cuerpos que transgreden y cuestionan desde su cotidianidad los parámetros coloniales/capitalistas/patriarcales/heteronormativos de belleza y de ser en este mundo, y amo cada entrega de fotos que me inspiran a reapropiarme de mi desnudez, desde la que soy y desde la que va transmutando.

He visto trabajos audiovisuales de compañeras que desde el striptease autogestionan y asumen su erotismo y bailan entre ellas, para ellas.

He visto clases de poledance entre mujeres, para mujeres. Compañeras que enseñan tango para mujeres que bailen con mujeres. Guerreras que hacen reggaetón y lo subvierten como herramienta de poder para nosotras. Conozco mediante mis perfil en las redes sociales a compañeras que comparten sus procesos reflexivo-eróticos más allá y sobre todo precisamente por estar en un mundo que nos ha dicho que si lo hacemos, estamos dando la pauta para la violencia sexual y el femicidio. Pues no, muchas compas se asumen desde su erotismo, se toman las redes, las tecnologías y producen su propio porno. Proyecto que también pongo en mi lista. Ahí voy poco a poco J

Entonces, cuando hablamos de libertad y de gestionarnos autonomía en un mundo bien shity como el nuestro, los caminos son de tantos colores que es imposible agruparlos en una teoría. Se trata de nuevos horizontes, y nuevas posibilidades que ni sabemos muy hacia dónde van, pero al no tratarse de recetas me genera tanta tranquilidad pensarme en asumirme desde la incertidumbre y al espontaneidad en un mundo que nos ha preparado y obligado a entrenarnos desde la paranoia y el recluirse a la intimidad doméstica.

Mis rutas

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Mis rutas de hoy, no serán las mismas de mañana, ni fueron las mismas en el pasado. Aun cuando estoy dialogando con el reflejo de mis otras, esas que he sido y seré; entiendo mis búsquedas como eso, parte de procesos mayores, porque se trata de ir removiendo ladrillos de opresión en este mundo tan absurdo e injusto.

Cuando me junto con otras mis búsquedas se sienten cómodas, cuando comparto y veo en los ojos de quienes me acompañan una complicidad, un asentir de cabeza, un brillo en la mirada, una sonrisa, una carcajada. Y eso es una de las experiencias más hermosas en este planeta en que nací.

Comentaba ayer en la manada que estoy preparando un bailecito, porque más allá de esperar encontrar instructora de poledance o similares; se que llevo un ritmo que necesita salir, un lenguaje que quiere expandirse y expandir-me, y me imagino este proceso compartido con ellas y otras. Y eso me emociona demasiado en este momento concreto de mi vida. A practicar entonces. Abrazos manada.

Le aúllo a la noche

pues su calor me arrulla

me marca, me filtra

me quita la postura;

me lleva de la mano

y me aprieta la cintura

y solo así,

todo el dolor se cura.

(Rima I Noches de manada)

Empiecen a probar dejar guiar por su cuerpo con esta rola de Lianne La Havas

1.  Captura de película Asma

2. Trina Esquivelzeta

3. Amílcar Moretti

POLITICA MENTE INCORRECTO: UNA APUESTA A LAS COMUNIDADES DIGITALES

La muerte de los blogs se viene augurando desde el año 2008. La revista Wired decía por aquel entonces que eran un fenómeno del 2004, una moda pasajera que estaba por extinguirse por el exceso de publicidad, opiniones copiadas de otras páginas y miles de bitácoras convertidas en granjas de enlaces con el propósito de mejorar el posicionamiento en buscadores.

Ocho años después los blogs siguen activos y no parece que vayan a desaparecer pronto, pero eso no significa que sea fácil sostener uno y lograr que sea conocido. Para Política Mente Incorrecto tampoco fue fácil. En sus inicios como un blog anónimo en el año 2008, sólo tenía algunas decenas de visitas que tardaron un año en convertirse en centenares, gracias al trabajo de hormiga del pequeño grupo que colaboraba en tejer redes detrás de la pantalla. Aquella primera encarnación, compuesta principalmente por viñetas gráficas de humor político y algunos artículos extensos, demostró que existían audiencias para un blog que desnudase la realidad, con sentido crítico y miradas disidentes.

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En su segunda encarnación en el año 2014, Política Mente Incorrecto se convirtió en una apuesta a un colectivo de bloggers que comparte contenidos críticos, lecturas sobre la cultura y la sociedad. En dos años hemos aprendido que tejer comunidades blogeras es una buena estrategia para superar el problema de la escasa difusión inicial, pero que demanda mucha autogestión y energía para dinamizar al colectivo. La apatía y el aislamiento siempre acechan al grupo y es muy fácil que un blog individual alcance un punto muerto después de un período de creación intensa.

Sabemos que nos une la necesidad de expresar un punto de vista particular, pero no nos obligamos a estar de acuerdo con una agenda socio política determinada. Escribimos con libertad sobre nuestros contenidos sin tener que estar necesariamente supeditados a la coyuntura o un tópico de moda, pero nos animamos mensualmente a generar temas y abordar nuevas ideas.

Política Mente Incorrecto nos permite compartir una plataforma y estar al tanto de lo que escribe el resto de miembros, motivándonos mutuamente a escribir, dando y recibiendo comentarios entre nosotros y nosotras, cultivando una comunidad de aprendizaje.

Crear una comunidad de bloggers es apoyarse mutuamente en la edición y el estilo de los contenidos, es postear en nuestras redes sociales personales el trabajo de la comunidad, es ayudarnos mutuamente a ser mejores, a encontrar nuestra voz.

Vivimos entre valles y picos de actividad, experimentando con nuestras redes sociales a través de las cuales promovemos la blogosfera nicaragüense, más allá de nuestros blogs incorrectos. Sabemos que cada blogger tiene sus propios ritmos creativos y por eso apostamos a la expansión constante de miembros que garantice la frecuencia de contenido y el relevo necesario, de tal forma que la comunidad viva más allá de nuestros blogs individuales.

Nuestro camino apenas empieza.

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¿Qué hago con las memorias?

Por Simone

@Simonemontiel (tw)

@LaSimone Plus (fb)

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Me fui a ver la película Kubo, no era mi primera opción de ese día, aunque si sabía que la necesitaba ver. Además de ser una producción de uno de los equipos de gente más obsesionada con el arte que he conocido, como lo es el estudio Laika; sabía que la historia en sí encerraba mucho para quién la viera.

Sala casi vacía, tres personas estábamos en esa tanda de la 1 de la tarde. He de decir que no spolearé la película, hablaré de lo que provocó en mí. Enmarañada en una historia familiar, de alguien que huye y salva, que se desarraiga y se esconde, que vive y muere al mismo tiempo. Ese alguien que bien pude ser yo en algún momento de esta vida a la que le he seguido los pasos.

Un niño que cuida a una madre que lo salvó. Un acto de retribución, que intenta enmarcar un equilibrio en medio de tanto tejido desecho. Una madre que cuenta su vida y las historias de otras personas a un hijo que ha encontrado en el arte de contar historias la magia y los poderes de la palabra. Un hecho que me interpela al saber y sentir todo lo que necesito y sé que tengo que contar. Mi pasado, mis sombras, mis fantasmas, esos átomos de existencia que me han ido configurando en cada una de las reencarnaciones que he experimentado en cada tiempo vivido.

La palabra sana, nombrar las historias ayuda a tomar conciencia de los recuerdos, a no olvidarlos, a darle su lugar. Cuando en nuestras familias nos cuentan historias, de los que ya no están, de aquellos que se fueron, o historias sin finales; estamos no solo escuchando esa memoria encarnada, también estamos bebiendo de la sabiduría de nuestrxs ancestrxs. En mi caso, mi abuela es la fuente original de memorias, que guardo en mi cuerpo, con las que sueño cada tanto.

En mi caso, mientras sueño, puede que no se muevan las hojas de papel para formar figuras que toman vida; pero las partículas de los tejidos vinculados a mi existencia se reubican, mutan y respiran, cada que les nombro, cada que les veo directamente a los ojos ya sea en sueños o en pesadillas.

Las memorias no mueren, viajan…

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Muchas veces creemos no saber de dónde venimos, o pensamos no recordar lo que hemos pasado; pero este cuerpo que habitamos se encarga de hacernos saber que la memoria está ahí, en todos lados. Cuando viajamos en el bus, cuando caminamos por la ciudad, cuando corremos por las avenidas. Está presente cuando damos una vuelta por el lugar de nuestra infancia, cuando nos encontramos con personas que formaron parte de nuestro pasado. Está ahí cuando vemos fotos de hace 10 años, uffff, esas fotos. Esta en la música, esa que nos salvó de rompernos y hacernos tuquitos esparcidos en todo el universo.

Mi abuela es mi referente, esa memoria que duele, que genera un hueco en el estómago, una que me recuerda a veces con fuerza lo que supongo haber olvidado. Mi abuela es esa imagen de manos arrugadas, de piel reseca, sin dientes, con mirada nerviosa y temperamento voluble, a veces sonríe, pero en general calla y se repira en ella tristeza. Su tristeza que es mi tristeza también, como nieta bebí no solo de su torrente sanguíneo y de su ADN, bebí de sus traumas y crisis, de sus dolores y rabias, de sus momentos de tranquilidad y… de su fuerza, esa que se sostiene en su carácter determinante y en sus nervios. Todo mezclado, todo hecho una masa que recubre nuestras arterias, huesos y aliento.

Contar una historia, la misma todos los días; algo que me recuerda a mi abuela, en parte a mi mamá, a mí. Las historias que he dejado a un lado, por creer que ya no las necesito, por creer superada mi historia, como si la historia y la memoria la tuviéramos que superar. Mientras más nos alejamos de nuestras memorias e historias, más nos alejamos de nuestra abuela y madre. Me lo digo a mí misma en voz alta mientras escribo este texto en un cuarto de hotel, cosa muy común en esta etapa de mi vida. La soledad te permite reencontrarte con esas necesidades primarias, y veo de frente a la que soy, esa que se sabe necesitada de contar historias. Mis ancestras me han estado mandando señales desde hace rato, necesito escucharlas y darles una respuesta.

La conexión con las ancestras se mantiene viva mediante esos hilos que tejen la memoria ancestral, la colectiva y la familiar, que al final sostienen nuestras memorias e identidades, eso que somos y no somos, lo que fuimos y aquello que llegaremos a ser. En Kubo la memoria es el hilo central de la narrativa, una historia contada de madre a hijo, una madre que transmuta para enfrentar ese pasado del que por más que huyamos miles de kilómetros, no logramos deshacernos de su existencia, todo lo contrario; más nos persigue y nos acecha.

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La valentía de dejar de huir

Decidir dejar de huir de la memoria ancestral/familiar no es una decisión fácil, menos un paso que se da de una sola vez. Se trata de un proceso que se adapta a cada organismo, a cada vida. Kubo se enfrenta con esa historia que lo persigue, que lo acecha, no con la armadura poderosa que decía la leyenda, sino con  su propia magia, con ese poder que ha ido descubriendo que viene de la herencia de su madre.

¿Qué me ha heredado mi abuela? ¿Qué me ha heredado mi madre? ¿Cómo dibujo o le sigo la huella a esa sabiduría contenida en las historias y memorias que me transmitieron durante todo el tiempo que viví con ellas? Es demasiado, y me toca cada día, noche y madrugada ir dialogando con esas huellas y recuerdos, con esos rastros y momentos que habitan mi tejido celular, y que me unen a esas otras vidas y caminos recorridos que me hacen tener tanto que contar.

Mi boca se abrirá y pronunciará sus historias, se los digo esta noche a mis abuelas y a mis ancestras, a mi madre, mi tía; y a todas aquellas mujeres con las que me veo conectada, que nunca las conocí pero que forman parte de mi universo. Esparciré sus miradas sobre el mundo, por mi cuerpo y poesía, los cuentos que escribo y sobre las rimas que sueño esparcir por la ciudad, a medida que camino y recorro esas historias que llevo en la espalda.

Vean la peli y me cuentan qué les provoca a ustedes.

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Noche de cuentos, noche de memorias

Por Simone

@SimoneMontiel

@LaSimone Plus

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Desde que vi en el muro de Rocha Cortéz que iba a estar contando cuentos el viernes junto a Priscila Rosales supe que tenía que ir, tenía que estar ahí, mi piel decía que esa noche iba a ser mágica y me iba a alimentar de formas que ni siquiera imaginaba. La contada era parte de las actividades que realizan NICASSITEJ, que bajo el nombre de Kamanalí nos presentaron esta noche llena del hechizo de la palabra.

Pensarán ustedes que exagero, pero en mi vida tengo identificadas las cosas que me producen placer, y no solo momentáneo, sino de ese placer que se queda y se asienta en la corporalidad para hacer su casita y nutrirte, sobre todo en esos momentos en los que parece que las reservas se te están acabando. Ese placer me lo produce la palabra.

Una de esos alimentos es la palabra: puede ser hecha música, rimas y oralidad, a como en este caso. Lo que pasa es que yo sabía que ir a esta contada de cuentos en Casa Luna el viernes pasado, no era solo escuchar, se trata de todo el arte de la oralidad; de esa palabra hablada. Estoy hablando de una oralidad que te atraviesa enterita y te activa procesos subjetivos y de memoria que antes no se habían despertado, o que simplemente necesitaban un empujoncito.

Quien se asume como cuentacuentos/cuenterx ocupa un espacio en el universo muy similar al MC de la escena hip hop. Se toma el micrófono o la escena, tiene algo que decir, que bien puede partir de su propia experiencia pero irremediablemente vinculada a esa experiencia colectiva. Es un diálogo que encuentra cauce en la voz de este personaje que asume esa responsabilidad, porque contar historias y sobre todo historias de otrxs, es una responsabilidad y un aporte invaluable, que además de necesario implica en la mayoría de los casos, vulnerarse.

Cuando se asume ser cuenta cuentos se asume ese ejercicio constante de vulnerarse, claro que hay historias que te rasgan más que otras, habrá unas que responderán más al juego y otras a esas memorias que nos nace sacar a pasear porque ya les llegó su momento en esta vida de volar por los aires. Este fue el espíritu de esa noche que aun ando dentro.

Dos almas cuenteras

David habló esa noche desde sus ejercicios de memoria, con su propia vida, su abuela, la ciudad (Managua) y personajes significativos en su proceso de discursividad loca/homosexual; politizando cada paso de la Sebastiana en su relato, por ejemplo.

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En el camino de contar historias David se ha encontrado con esa memoria familiar “y en esa historia familiar, con dos mujeres memoria, una de ellas mi bisabuela que tuve el placer de conocerla y vivirla y sentirla; y por supuesto mi abuela. Y ellas dos me llevaron a Managua, de todos los tiempos, mi bisabuela vino a Managua en 1934, despuesito del terremoto del 31, solo 3 años después”. Vean que mágico partir de esta memoria al momento de narrar, invocar la fuerza de las abuelas y bisabuelas, de esas ancestras para enunciar las historias que encuentran vehículo en nuestra corporalidad y garganta. Y digo nuestra, porque una entra en esa atmósfera sagrada de la cuentería y ahí se siente una con quien narra, y lo que es aún más potente, cerquita con lxs protagonistas de esas historias.

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Priscila, nos compartió historias vinculadas a su infancia, de juego, de venganzas. Una de las historias que más me gustó por su estilo y desde donde la cuenta fue la historia de Enoc; un personaje que convive con una voz que le mandata que cumpla sus deseos, incluso llegar a matar. Priscila nos contó la historia del pescador Urashima, quien gira en torno a una rutina en su vida, mezclada con paciencia y ojos tristes, quien lleva de regreso a una tortuga al océano. Una historia que relata el viaje hacia las profundidades y un regreso a un lugar de origen que se ha tornado desconocido. También compartió esa historia en la que cuenta que cuando era pequeña odiaba al Increíble Hulk.

Rocha nos cuenta sobre el cuento de la Sebastiana “mi ficción y el escenario me llevaron a escribirle esta historia, llevo 5 años contándolo y es la primera historia que conté sobre la homosexualidad en Managua”. “La Sebastiana se levantaba muy temprano todos los días, y le daba gracias a Dios por los hermosos ojos azules que le había regalado”. La historia de la Sebastiana se siente fuerte, se toma el espacio y te absorbe en su narrativa. El poder, la potencia y la personalidad de la Sebastiana se te queda impregnada en el la piel, gracias a la voz y a la magia que Rocha le pone a su contada. No es un cuento ingenuo, es una historia con intenciones y brújulas claras, que expone/vulnera a quién la cuenta y atraviesa a quienes estamos escuchando. Al final de la historia de la Sebastiana no solo David estaba con lágrimas casi saliendo de sus ojos, sino que varixs en la sala teníamos los ojitos mojados.

Cuando David deja caer el bolso de la Sebastiana al suelo, y grita ¡Patria libre…! Se llega a sentir el peso del cuerpo de la Sebastiana impactar la calle que presenció esa protesta de la que cuenta la historia. Ya luego Rocha nos comparte que la parte más difícil de esta historia es la que sigue y nos dice “Y lo más triste es que la Sebastiana murió en Mayo del 2016, aun no se sabe si por muerte natural o mano criminal; pero lo cierto es que la Sebastiana murió de alcoholismo y de soledad, y en ese estado yo me encontré a la Sebastiana. Y este cuento para mí es un homenaje para ella y para todas las locas que también lucharon por una Nicaragua libre”.

Priscila cerró con una historia oscura “Nunca han sentido como si les están hablando al oído, de extraños ruidos o cosas, y se dan cuenta que nadie está al lado de ustedes”. Se trata de la historia de un personaje que convive con una presencia que le pide que haga cosas, y que al mismo tiempo le recompensa por la lealtad. Una historia turbia, una historia sobre la oscuridad.

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Del público se tuvo la participación de Nathalia, quien nos compartió una historia divertidísima de un niño que soñaba que se ahogaba y se tragaba una cucaracha. Una chavala con ganas de tomarse el espacio.

Fue una bella noche, mientras edito esta entrada, escucho los audios y reviso los videos; mi cuerpo recuerda y revive lo que experimentó con las historias, esa es la magia de contar y sobre todo de escuchar, esa es la magia de crear y compartir. Gracias.

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Foto de cierre de la noche de cuentos