Pronunciamiento de indignación ante la persecución política a colectividades y voces en resistencia

Llamado a la acción

El  sábado 25 de Junio detuvieron a doña Francisca Ramírez, líder en la lucha contra el canal Interoceánico, a un grupo de personas de la comunidad La Fonseca y a un grupo de la Caravana Mesoamericana por el Buen Vivir. Lo que fue un accidente en el marco de un taller para construir hornos para hacer pan, la policía y el Estado de este país lo están usando como la excusa perfecta para detener ilegalmente a grupos de personas que se reunían en dicha comunidad.

Doña Francisa y las personas de la comunidad de La Fonseca que fueron detenidas fueron liberadas el mismo día de ayer, pero 6 personas de la Caravana Mesoamericana siguen detenidos ilegalmente. Por acá les compartimos un pronunciamiento y llamado a la acción de una colectividad indignada ante la violencia y persecución política del Estado de Nicaragua.

Este es el link del Pronunciamiento, lo pueden descargar, está abierto a suscripción (lo pueden firmar) y compartirlo en sus redes.

Además pueden sumarse a la acción de indignación que se estará realizando el día de mañana lunes 27 de Junio a las 4:00 pm en el paso peatonal de la UCA en la ciudad de Managua. Llevemos nuestros mensajes de indignación e invitan a utilizar los colores blanco y violeta.

#LaResistenciaNoesUnCrimen

#PatriarcadoyCapitalAlianzaCriminal

Flyer de la acción:

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Colectividad Trans: ejercicios para vivir más allá de la discriminación

Por Gabriela Montiel

FB: @LaSimone Plus

TW: @Simonemontiel

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Visité las oficinas de ANIT en la ciudad de Managua y Ludwika me estuvo contando sobre el trabajo que realizan y la realidad que viven muchas compañeras trans. ANIT es una organización que se fundó en el 2008, posteriormente se sumarían al Grupo Estratégico de la Diversidad sexual; que respondió concretamente a una urgencia por contar con instancias que acompañaron a la colectividad trans ante las constantes violaciones a sus derechos humanos. Si bien existían organizaciones compuestas por homosexuales y lesbianas, las compañeras trans en estas organizaciones eran incluidas en la identidad gay, lo cual fue la pauta para organizarse en un espacio que respondiera a las necesidades concretas de las personas trans.

Desde el 2008 al 2010 ANIT fue incluida en diversos proyectos, pero es hasta el 2011 que empiezan a ser apoyadas por el FCAM, que ocupan un papel protagónico en proyectos para realizar acompañamiento ante situaciones de violencia con las compañeras trans. Han trabajado capacitaciones  en Derechos Humanos, participación política, Identidad de género y legislaciones nacionales e internacionales; con énfasis en el derecho laboral. Sobre todo porque las compañeras se enfrentan a un sistema de discriminación que empieza en los hogares y se traslada a las Escuelas, lo que les obstaculiza su formación, y en materia de oportunidades de empleo aunque se logren profesionalizar, no les permiten ocupar puestos de trabajo formal.

Se realizan acompañamientos jurídicos, se recepcionan los casos de las compañeras, que incluyen violaciones a derechos humanos en el ámbito familiar dónde son agredidas por padrastros, primos, hermanos, parejas. Cuando la denuncia no es investigada se recurre a llevarla a la Procuraduría de la Diversidad sexual. Otro tipo de denuncias es por Violencia Institucional, cuando los centros de salud no brindan la atención adecuada a las personas LGBTI. Ludwika nos comenta que existe una declaración ministerial 671-2014 que sanciona todo acto de discriminación por parte de personal médico y la usan como respaldo para evidenciar la discriminación.

¿Cómo se manifiesta la discriminación?

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Nos cuenta que en lo que va el 2016 llevan cinco casos solo del Hospital Manolo Morales, que está brindando una pésima atención, a las compañeras con VIH no se les está entregando el medicamento en tiempo y forma, no se les está llamando por el nombre de identidad. Ludwika nos comparte evidencias de lo poco que importan las vidas de las trans en un sistema de salud deficiente “Otra violación de derechos es que se les está dando medicamento vencido a las compañeras, es una mala atención”.  Las denuncias las envían a la Procuraduría de la Diversidad sexual, al secretario de salud Enrique Beteta, y este lo percibe como si ANIT y la colectividad trans estuviera haciéndoles la guerra, cuando lo que hacen las compañeras es defender su integridad. Ludwika agrega:

“A una compañera le borraron seis veces el nombre de identidad, se lo borraban, se lo borraban. Hasta que ella le tomó foto, y cuando regresó ya tenía un expediente nuevo que estaba con el nombre que ella se identifica, todo eso es parte de la lucha que hicimos por dos meses”. Es una lucha de todos los días, más allá de las efemérides, es un asunto del día a día.

ANIT realiza acompañamientos psicosociales en alianza con CENICSOL y una red de clínicas, se trabajan procesos con las compañeras ante todas las situaciones de discriminación que afectan la vida del colectivo trans, sobre esto nos comparte:

“Hemos tenido casos de compañeras que han venido a las oficinas mutiladas, que se cortan el pecho porque tienen algo que no le han contado a nadie y se les da acompañamiento. Hemos tenido casos de compañeras  que se han querido cortar aquí, y hemos tenido que intervenir…son cosas que hemos pasado aquí”. Luchar contra todo un sistema heteropatriarcal, misógino y moralista no es asunto fácil, pero es el pan de cada día de las compañeras.

Desde ANIT se trabaja por incorporar a las compañeras trans en las aulas de clases, muchas de ellas dejan de estudiar por el estigma y la discriminación en los centros educativos. Algunas logran bachillerarse, estudiar diplomados o cursos de estilismo y cocina. Existen unas cuantas que han logrado entrar a las universidades, pero es una lucha diaria.

Los procesos que desarrollan son la estrategia que han encontrado para empoderarse como colectivo trans:

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“Desarrollamos talleres de autoestima, reflexionamos sobre la discriminación, identidad de Género, Incidencia Política; que la hacemos con Alcaldes, Diputados, Concejales. En este momento tenemos una propuesta de ordenanza municipal de No Discriminación a la población LGBTI en el municipio de Masaya, la mayoría aprobó y solo falta la firma de la Presidencia; ya tenemos cuatro años en este proceso. Llevamos procesos de empoderamiento político como población LGBTI. Realizamos atención médica y desarrollamos Grupo de Autoayuda con las personas que viven con VIH”.

El no poder obtener empleo formal, es una de las principales problemáticas de las personas trans, y se debe principalmente a la discriminación: “Si soy cajera y quiero trabajar en un banco, no me brindan esa oportunidad. Porque nos obligan a cambiar nuestra apariencia y actuar como un hombre para poder trabajar en un banco”. Y Ludwika nos comparte su experiencia:

“Yo estuve trabajando en un call center, hace ocho años, y yo tuve que cortarme el cabello y vestirme de varón por la gran necesidad que tenía. Todo eso lo pasé, pero luego dije- Voy a ser quién soy y me salí- y desde ese entonces no he tenido un trabajo. Nos quedan los trabajamos informales”.

Las compañeras son trabajadoras domésticas, trabajadoras sexuales, vendedoras en las calles de ropa, perfume y prensadores. Las compañeras se las andan rebuscando todos los días, algunas hacen trabajos de limpieza en los gimnasios. Cabe señalar que son trabajos mal remunerados, sin seguro social.

Las visitas que realizan

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Ludwika nos cuenta que realizan visitas al sistema penitenciario. Se maneja que 50 compañeras trans están privadas de libertad, pero se sabe que es un subregistro. Muchas de las compañeras están por venta de estupefacientes, por la escasa oferta laboral para las trans, algunas trabajan de muleras y se las llevan a la Modelo. Nos cuenta que las ubican en la galería 3 que es sólo para personas trans y gays, pero a algunas las castigan enviándolas a compartir celdas con hombres. Cuando analizamos el porqué del castigo se evidencia el papel disciplinario del sistema penitenciario en los cuerpos trans:

“castigan a las compañeras por el comportamiento alterado que demuestran cuando les cortan el cabello y las tratan como hombres, se ponen rebeldes y las mandan a otras celdas. Ese es un problema que tenemos, que a algunas compañeras les cortan el cabello y las tratan como hombre, una compañera se intentó matar cuando le cortaron el cabello ahí en la celda, ella se cortó las venas y la tuvieron que llevar a Emergencias”. ¿Cómo se reacciona tranquilamente cuando te quiebran tu identidad? ¿Cómo mantener la calma cuando desestructuran tu agencia?

Las compañeras realizan visitas a las trabajadoras sexuales, con el propósito de prevenir ITS y VIH: “estas las realizamos una vez al mes, porque tratamos de llevarles un refrigerio y los materiales preventivos del VIH e ITS. Recorremos desde el sector Malecón, pasando por Plaza Inter, subimos Metrocentro, vamos por la carretera Masaya, Bello Horizonte, la 35 Avenida. Trabajamos con las compañeras trans y mujeres así nacidas”. Le preguntamos a Ludwika qué han encontrado en las visitas y nos compartió:

 “Demandas sobre la policía, que las golpean y se las llevan por estar paradas ahí. Esta violencia es de siempre, la vez pasada nos llevaron detenidas mientras hacíamos la visita, decían que era por escándalo en la vía pública, y no era cierto”.

Procesos hormonales y Ley de Identidad

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Ludwika nos cuenta que muchas compañeras se inyectan aceites minerales, se inyectan hormonas pero sin seguimiento; y que esto ha provocado en algunas úlceras y llagas. Nos cuenta:

“A una compañera la iban a operar porque se le hicieron bolsas de pus en el pecho, la tuvieron que drenar y le quedó una gran cicatriz. A otra compañera que se inyectó aceite mineral, le tuvieron que amputar los pechos. Y otra compañera que pasa vendiendo pan, los dos pechos se le endurecieron, parecen dos piedras y eso en un futuro puede provocar cáncer y una posible amputación…Otras compañeras que se han hecho implantes de silicona, esos son procesos médicos, pero implica un seguimiento, porque si no pueden tener serios problemas”. ¿Cómo hace el cuerpo para esperar que el sistema reconozca su necesidad de transmutar? En las corporalidades ubicadas al margen de los discursos de derechos humanos, el riesgo es una constante.

En cuanto al borrador de Ley de Identidad se trata de una política para el cambio de nombre y reconocimiento de la identidad trans, Ludwika nos cuenta que ya se lleva ocho años revisando esta propuesta, que se había logrado un borrador que luego se desestimó, y que no han tenido noticias de algún avance. Lo que nos comenta es que ellas como ANIT no están participando directamente de este debate.

Crónica de una violencia

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En semanas anteriores a una compañera trans la policía la violentó en su casa, y se la llevaron secuestrada hacia una estación de policía porque les dio la gana, porque ese órgano represivo puede matar si se lo propone. Ludwika nos comparte esta experiencia:

“Estaba en su casa, acostada y la policía llegó a las 4 y 40 de la mañana, a hacer cateo y a buscar un tipo. Agarraron a todos los hombres y a ella la agarraron porque tenía el apellido de quién buscaban porque es su primo, y la policía la retuvo mientras el primo se entregaba. A ella se la llevaron, la arrastraron y la golpearon. Eso fue a las 5 de la mañana, me vinieron a buscar, y a las 8 am que vine a la oficina la familia me contó. Cuando llegamos nos dicen- No, no están ni los de Auxilio Judicial y ni ella está aquí presa. Hasta las dos de la tarde vengan, que a esa hora están los de auxilio Judicial.

Llamé a la Samira Montiel de la Procuraduría de la Diversidad. Regresamos con la delegada, y a ella le dijeron- Que no era quien para llegar a mandar a la comisaría. Le dijimos a la delegada que a ella la llegaron a sacar de su cama que por hacer escándalo decían. Los policías dijeron que ellos la iban a soltar, pero como llegamos en grupo, no la iban a soltar. Solicitamos que se hiciera una valoración de medicina legal, él (el policía) dijo que no. Y agregó que si íbamos a medicina legal, él iba  a poner a una de sus oficiales para que pusiera una denuncia en contra de ella. Nos quería intimidar pero no tuvimos miedo, y solicitamos la valoración.

La compañera quedó golpeada injustamente, todo ese trámite fue un día entero Cuando nos fuimos de la policía, ellos soltaron a la compañera descalza y en short. No quería dar su brazo a torcer, ante la delegada de la Procuraduría y ante nosotras”.

Cuerpos que para el sistema son basura, no son cuerpos con los que se dialogue como sujetxs de derechos, sino como “algo desechable”, que se tira a la calle luego de haberlo golpeado y denigrado. En lo que va del 2016 han recepcionado 9 denuncias. Desde el 2011 llevan 50 denuncias registradas por distintos tipos de violencia, entre los agresores sobresalen agentes de la policía y personal médico del sistema de salud. Semanas antes de la entrevista, nos comentaba Ludwika, una compañera trans fue violada por un grupo de cinco agresores, la compañera decidió no avanzar en la denuncia. Ante un sistema de justicia violento con las víctimas de violencia machista y cómplices de homolesbotransfobia, denunciar no es una garantía de justicia.

A seguir luchando

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La lucha es cotidiana. Por ir más allá del miedo, y de la violencia que se materializa en cualquier momento en los cuerpos trans. Ante este panorama las compañeras han logrado gestionarse un espacio seguro y de refugio, como lo es la propia organización. Dónde se reúnen y se escuchan, dónde llegan a ver que comen cuando sus familias les niegan los alimentos, por ser ellas. Ese espacio que contiene en sus paredes memorias trans, fotos de las compañeras que ya no están físicamente, pero como dice Ludwika, es importante que no las olvidemos. Las compañeras trans luchan a diario, 24 horas al día; no es una moda, se trata de su sobrevivencia en un mundo hostil con la libertad y la diversidad.

 

Mi mundo loco

Por Yemn Jordan Taisigue López

 

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Quiero escupir en hojas blancas ideas irracionales, y que la idea de la obediencia no sea el estereotipo que me amarra.

Porque valores universales atropellan mi infidelidad, y que un beso en la calle no sea imposición patriarcal, que de un u otra forma me indican como besarte.

Y como dijo un zapatero cerca de Guatemala “quiero un mundo donde muchos mundos sean posibles” y poder decir un amen en nombre del ateísmo o entrar en la disco con mi propia sotana.

Y aunque no se mire que todos duermen, porque duermen con ojos abiertos y como animosos sonámbulos deciden el futuro de los locos noctámbulos que no tenemos camas.

Donde corriste en tu infancia existe un fenómeno

Por Muriel Amparo Ríos Novoa

Caminas, avanzas y respiras lentamente. Concluyes que es un buen momento.  Acaba de brisar, puedes percibir el aroma a tierra mojada y el movimiento del viento es más rápido, tu cabello se agita y te cubre parcialmente el rostro, pero sigues pensando ¿Qué te llevó a ese lugar? Caminas como si desconocieras el sito en donde corriste de niño, ya no te caes al subir las gradas, lo cual te emociona. Sigues caminado y llegas a un punto en donde las personas recrean su imaginación, un parque, en donde hoy el cuido al menor de edad es decreciente de manera exponencial.

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Un parque común sin muchos juegos infantiles, lo más dos resbaladeros de los que recuerdas eran de lo mejor. Cuando te subías en tu infancia era lo más alto que te permitían estar, en ese momento no había un no… Todo era sí, sí puedo ver desde lo alto, puedo ser más alto que mi papá, en ese corto momento de un juego sencillo, podías sentirte absolutamente fuerte y valiente. Te decías a ti mismo “Yo no temo a las alturas”, luego de escalar, deslizabas todo tu ser hacia abajo. Sin embargo contabas con una caída “segura”. Pero jugabas. Disfrutabas de un sí de libertad emocional, podías gritar “Mírenme”, asegurando que eras un pequeño humano valiente.

Ahora te das cuenta que los niños en ese parque están solos, alguien responsable no existe ni por pantalla. Solamente ellos. Te sorprendes de esa imagen, los adultos también olvidan a los niños, la mayoría de los padres o tutores de los niños que jugaban estaban cómodamente en una banca. Tal vez cansados, pero sin dudar despreocupados. Entre tus recuerdos y lo que ves reaccionas a pensar algo así: “¿Qué sucede? Ya no existe interés en cuidar a la generación, a la vida. Mucho menos el querer compartir lo más humano de un juego con quienes dependen de otros. Humanos y no actúan por un propósito. ¿Será que no escuchan el grito del pequeño de “papá o mamá”, para que si quiera los vuelvan a ver?”.

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Totalmente determinas que un fenómeno invadió el espacio en donde grandes y pequeños se reían, en donde la inocencia perduraba un poco. En donde los adultos no te decían –vete- sino -acércate a mí-, no te vayas lejos-, Allí todos se cuidaban, jugaban, allí se admiraban de los cambios de las calles, de los negocios, de los animales, incluso de los jardines.

 Incluso ves a otros niños inmóviles, con un dispositivo en las manos. A tal grado de sorpresa que un juego de mente, cuerpo y alma era casi inexistente. Había un ruido al caminar de todos los aparatos que informaban las entregas de conversaciones online, de juegos virtuales, de películas de cualquier tipo. Caminas y observas los rostros iluminados de las personas por la luz de las pantallas de su “juguete”. Asimismo encuentras a un grupo de jóvenes que están hipnotizados, con el movimiento acelerado de sus dedos.

Caminas, luego de haber visto ese lugar, en donde corrías en tu infancia, en donde las raspaduras del juego te lastimaban pero seguías jugando, divirtiéndote, en donde te reías, subías, bajabas, gritabas, y eras absolutamente un desborde de energía. Con todos esos recuerdos te despides del parque municipal. Sin dudarlo, reconoces que tu infancia fue genial.

Justo en ese momento tu teléfono te recuerda de un evento- esto gracias a que hay wifi en el parque- sí, dónde corriste en tu infancia existe un fenómeno llamado Wifi.

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SOBRE DISRUPCIONES E INCERTIDUMBRES

Por @Cemetary

En días recientes, el caricaturista [Pedro Molina] [ilustró](https://i2.wp.com/confidencial.com.ni/wp-content/uploads/2016/06/ezgif.com-optimize-18.gif) lo que constituye su postura crítica frente a la actitud pasiva de la juventud en cuanto a las crisis políticas, sociales y económicas que han afectado al país durante la última década, y sobre todo en este año electoral. Este hecho ha motivado cierta controversia en redes sociales, con opiniones que van en contra y a favor de lo expresado por el caricaturista.

Este ha sido un tema recurrente en muchas de las conversaciones que he sostenido a lo largo de los últimos años con algunos de mis amigos involucrados en la Revolución Popular Sandinista (1979-1990); de modo que me sacudiré la pereza e intentaré poner bajo luz algunas de mis observaciones al respecto.

El desinterés generalizado y la [escasa participación](https://www.youtube.com/watch?v=0OG3zK_86E0) de la juventud en la política nacional es consecuencia directa de una disrupción generacional, aunado a las paupérrimas condiciones socio-económicas que fustigan al país. Los espacios de participación activa en la dirigencia de partidos políticos y de los escasos y tembeleques movimientos sociales están cerrados para las nuevas generaciones. Por otro lado, el aumento paulatino del costo de vida y la escasez de empleo provocan que el ciudadano de a pie poco o nada se interese por temas políticos, puesto que sus preocupaciones primordiales radican en cómo sobrevivir. En mi experiencia, he notado que quienes se interesan mucho más en asuntos políticos son quienes tienen cierta relativa comodidad económica.

Las generaciones de jóvenes de las décadas de los cincuenta y setenta vivieron circunstancias terribles: abusos, atrocidades y asesinatos por parte de la dictadura somocista. Ante lo cual, el pueblo se vio en la necesidad de tomar armas e involucrase en un levantamiento popular. Los actos más injustos y brutales despiertan los actos más heroicos y loables. Considerando estos hechos históricos, podríamos hacer el siguiente «experimento de pizarrón»: coloquemos a la actual generación de jóvenes en las mismas situaciones coercitivas de los años de dictadura somocista y observemos las reacciones que se suscitarían. Mi hipótesis es que la generación en cuestión actuaría de modo similar a como lo hicieron sus predecesoras. Desde luego, nadie en su sano juicio quiere ir a una guerra. Personalmente, soy un creyente convencido de que la guerra es un sinsentido.

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Imagen: http://cdn.laprensa.com.ni/

Un pueblo nunca debe olvidar las traiciones de sus gobernantes, y menos aún los vicios subyacentes en sus sistemas de gobierno. Un pueblo debe aprender los buenos métodos y desechar los defectuosos, porque solamente los buenos métodos son los que nos conducen finalmente a la victoria. Un partido como el FSLN es una falla en el sistema, puesto que es una estructura de poder vertical, que permite de este modo concentrar el poder y la riqueza de un país en un solo individuo. Históricamente está demostrado que estructuras políticas de este tipo conducen a las naciones a la debacle. Y bajo esta premisa, considero que la fragmentación interna de este partido político facilitó aún más las condiciones de instauración de una nueva tiranía.

Es tarea de todos, viejas y nuevas generaciones, efectuar propuestas (y llevarlas a cabo) para mejorar las circunstancias existentes de nuestras comunidades. Pero pienso que también es válido salir a tomar el espacio público y denunciar abiertamente los actos abusivos que comete impunemente el gobierno actual contra nuestro pueblo.

Siendo que estamos en un punto clave de la historia de nuestro país, los sistemas actuales ponen de manifiesto descaradamente sus atropellos y corrupciones en la mira internacional. No me cabe duda, los recientes actos autoritarios de Daniel Ortega y sus compinches son premonitorios y no me sorprendería si en 5, 10 ó 20 años nuestras cabezas tengan precio.

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Por [@Cemetary](https://twitter.com/Cemetary)

Imagen destacada al inicio tomada de: https://www.flickr.com/photos/105250869@N03/14564687848/in/pool-nicaraguahope/
Propiedad de Kevin Cortedano
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MI GENERACIÓN YO

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Por René José Pérez Vázquez.

En estos días, a raíz de un estudio que será publicado por la Centro de Investigación para la Comunicación (CINCO), ha comenzado un debate sobre la generación de los millenials (1990-2000) y su apatía hacia la política y su preocupación por su futuro personal.

El reportaje (video y nota) que ha sacado Confidencial ha sonado como un reproche hacia mi generación, ya que como bien han afirmado algunas personas, este reportaje contrapone la generación de hace cuarenta o treinta años con la nuestra y acentúa que la generación “revolucionaria” arriesgaba sus vidas por causas como la de la lucha contra una dictadura y que nosotros nos interesamos más por resolver nuestro futuro, como sí esto no fuera bueno o no fue también uno de los motivos por los que en su tiempo lucho la generación de hace cuatro décadas.

Lo que si le debemos aceptar al estudio del CINCO y al reportaje sobre este realizado por Confidencial es que si, efectivamente, estamos siendo individualistas y apáticos con la política en cuanto no estamos participando en ella, pero no se nos puede achacar esto como una decisión deliberada por nuestra parte. El reportaje no menciona los orígenes de esta “apatía”, que es causada por la clase política de la generación de quienes nos reprochan. Esa clase política no ha tenido ni tiene la intención de integrarnos o formarnos, políticamente hablando.

Además, hoy en día las personas prefieren hablar menos de políticas. Las encuestas de M&R -que algunos políticos de “oposición” usan a favor cuando les beneficia o les sirve para para achacarle algo al gobierno, pero critican cuando Ortega sale con buena nota”- señala que las personas prefieren no participar en discusiones políticas e incluso un buen número prefiere retirarse de es porque señalan que generan malos entendidos o enemistades –¿Cuántos no conocemos broderes con los que no podemos platicar de temas en los que opinamos diferente?-. Es más, esta misma encuestadora en estudios pasados señala que en las mismas universidades, donde se supone que podríamos discutir de cualquier tema, nosotros, la generación Yo, preferimos no hablar de política porque no hay seguridad para hacerlos libremente.

Entonces, ¿por qué la generación revolucionaria nos reprochan a los jóvenes como si le estamos dando la espalda al país cuando han sido los políticos de la generación de nuestros reprochadores los que nos han dado la espalda?

Tampoco podemos olvidar los consejos que nos han dado nuestros padres que, a como bien ya mencionaban otros, nos han invitado a estudiar y a que evitemos involucrarnos en guerras como la que vivieron, en donde perdieron amigos y familiares. Esta invitación que nos hacen no es porque hoy se desentiendan de la causa por la que lucharon, es porque quieren evitarnos el dolor que vivieron.

Entonces, es entendible que los jóvenes de hoy busquemos como aspirar a una familia, a un hogar, a un carro -especialmente si vivís en Managua en donde transportarse es un deporte extremo-, a educación, a tener certeza de nuestro futuro.

La generación de ayer no tiene el peso moral para reprocharle a la nuestra esta apatía, pues como dije, no fue una decisión que se ha tomado porque no nos importa el país, sino porque la anticuada clase política de nuestro país no nos ha dejado espacio en la toma de decisiones. Muchos jóvenes están actuando de forma pragmática, sin buscar la confrontación, con la esperanza de hacer realidad sus aspiraciones -que incluyen seguramente a una mejor y más justa Nicaragua-, que ya de por sí eso representa un gran reto, sino pensemos en la cantidad de nicas que cada año se van al exterior, nicas incluso estudiados que al no encontrar trabajo en su país y al tener que mantener una familia, se van a otros lugares a buscar el sustento propio y de los suyos.

Yo, siendo de la generación de los millenials, si puedo cuestionar a los de mi generación y a mí mismo -sin que se me ocurra sugerir que sigamos las vías armadas de ayer para resolver los problemas de hoy- ya que no tengo ningún impedimento moral para hacerlo, y puedo preguntarnos: ¿No nos estamos equivocando al no cuestionar a nuestros representantes a pensar que podamos disentir con ellos? ¿No estamos siendo apáticos con cuestiones -como la calidad de la educación- que realmente pueden afectar nuestros proyectos personales? ¿Nos estamos formando -y no necesariamente bajo la militancia de un partido tradicional- para tomar las riendas del país en un futuro?

Y así podría continuar con una serie de cuestionamientos más. Creo que efectivamente estamos siendo apáticos y decir que efectivamente nos estamos equivocando solo será posible si no reaccionamos oportunamente, pero el hecho de que lo estemos siendo apáticos/pacíficos en vez de tomar las armas o hacer un bochinche por cualquier inconformidad es algo positivo, pues a pesar de que venimos de una periodo belicoso, no somos una nación sumergida en la violencia como sí lo son otras en el istmo centroamericano. Eso para mí es un logro, uno de los logros que debemos preservar y sobre el que debemos seguir edificando el país que queremos.

La meta aquí es que los partidos tradicionales puedan convencernos de interesarnos a la política, pero esto implicaría que cambien su modus operandi, algo de lo que verdaderamente no soy muy optimista. Por lo que la otra opción que se me ocurre es que los jóvenes que queremos a este país y que llegamos a sentir un compromiso serio con la construcción del futuro del mismo, comencemos por superarnos, por realizarnos primero como personas para luego realizarnos como ciudadanos, que hagamos cumplir los propósitos transformadores que tiene la educación -y este es un compromiso que principalmente debemos tener los universitarios- y sirvamos a la sociedad de la que también nos servimos, que lleguemos a replantearnos un nuevo contrato social en el que todos tengamos una equitativa cabida y definamos las sendas que hemos de seguir para lograrlo, pero siempre bajo el compromiso y la experiencia de que la mejor forma es la vía cívica, en donde el disenso no sea un impedimento, sino la oportunidad para debatir y conocer al contrario.

Tenemos suficiente historia para por lo menos estar claro que paso no seguir y donde no equivocarnos y que si erramos que estos errores no sean por repetir viejas prácticas, sino en la realización de prácticas innovadoras en nuestro intento por alcanzar el país que queremos.

René José Pérez Vázquez.

3 de junio del 2016.